El aeropuerto de vigo, una infraestructura estratégica
MINISTRA DE FOMENTO
Este año celebramos el 60 aniversario del Aeropuerto de Vigo, un momento clave en el que me gustaría destacar su valor estratégico como dinamizador económico y social.
Fue el 20 de abril de 1954 cuando este aeropuerto se abrió al tráfico aéreo civil, nacional completo e internacional de turismo y, cinco días después, aterrizaba el primer avión, un DC-3 de la compañía Iberia que inauguraba la ruta Madrid-Vigo. Durante ese primer año, contabilizó un total de 8.543 pasajeros.
Desde entonces, el aeropuerto ha crecido y evolucionado atento siempre a las demandas de la sociedad a la que presta servicio, con una constante renovación técnica y tecnológica, con el objetivo primordial de ofrecer unas instalaciones de calidad, modernas y seguras.
En los años 70, se llevó a cabo una importante reforma con la construcción de la torre de control, un nuevo edificio terminal de pasajeros, la central eléctrica y la plataforma de estacionamiento ampliada. Posteriormente, se amplió la pista de vuelo para permitir las operaciones de los aviones reactores DC-9, gracias a lo cual, en noviembre de 1981, tuvo lugar el primer vuelo de carácter internacional. En julio de 2012, tuve el placer de inaugurar la ampliación del Edificio Terminal Zona Sur y, en 2013, celebramos la llegada del pasajero 20 millones.
En este momento, se trabaja en la ampliación del edificio terminal, lo que dotará al Aeropuerto de Vigo de una infraestructura capaz de atender a cuatro millones de pasajeros y que casi triplicará su superficie inicial. La obra, que se encuentra ya muy avanzada, permitirá al aeropuerto disponer de más puertas de embarque, nuevos filtros de pasajeros, más servicios y una extensa zona comercial. Con respecto a la inversión, desde el año 2000 se han invertido en el Aeropuerto de Vigo más de 180 millones de euros.
Actualmente, operan en este aeropuerto cinco compañías que conectan con los de Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat, París, Bilbao y Tenerife Sur. Todo esto le permite ser un aeropuerto competitivo, atractivo para las compañías aéreas que deseen operar en él, y con unas instalaciones que se adaptan a las demandas de sus usuarios, respondiendo a sus necesidades y atendiendo a sus requerimientos de comodidad y confort.
El Aeropuerto de Vigo es ya hoy, y seguirá siéndolo en el futuro, una infraestructura estratégica, que beneficia a importantes núcleos industriales, potentes desarrollos marítimos y municipios turísticos, contribuyendo así a la creación de empleo y a la mejora de la economía.
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