El agresor de Mónica entra en la cárcel: "Se me fue de las manos"

VIGO

Carlos Fariñas declaró que él no llevaba el arma e ingresó ayer en prisión por un presunto intento de homicidio

a.j.pastor. vigo apastor@atlantico.net
Publicado: 15 abr 2015 - 10:59 Actualizado: 16 abr 2015 - 12:16
Fariñas, durante la subida al furgón que le llevaría a la prisión de A Lama.
Fariñas, durante la subida al furgón que le llevaría a la prisión de A Lama.

Pasadas las doce y media de la mañana, Carlos Fariñas llegaba a los juzgados de Vigo aún con la bata del hospital tumbado en el asiento de atrás de un coche policial. A primera hora de la mañana era conducido desde los calabozos de la Comisaría de López Mora al Xeral, ya que la noche anterior había intentado cortarse las venas con una parte del zapato (dijo su abogada), aunque también se habló de un tenedor de plástico. Tras ser atendido por las lesiones en su muñeca izquierda fue trasladado hasta el Meixoeiro, para su valoración psiquiátrica y posteriormente al Instituto de Medicina Legal en el interior de los juzgados de la calle Lalín para, minutos antes de las tres de la tarde, comparecer ante la jueza de Violencia de Género.

En silla de ruedas, sin zapatos, y visiblemente afectado, sin reprimir las lágrimas, acudía a declarar acompañado de su letrada y en presencia de la abogada de la víctima, el fiscal y la jueza.

Aunque en un primer momento, Carlos Fariñas había negado los hechos, ayer no lo hizo. Admitió que el domingo por la mañana acudió al domicilio de su ex pareja Mónica en Martínez Garrido. La esperaba en el portal. A partir de ahí, los acontecimientos que se suceden no son claros. Según su abogada, Yolanda Abellán, "no recuerda cómo ocurrió la agresión. La situación se le fue de las manos". Lo que sí aseguró es que no acudió con intención de hacer daño a su ex pareja, sino que sólo quería hablar con ella, y que tampoco llevaba un cuchillo, sino que lo encontró en una dependencia del semisótano donde supuestamente ambos habrían mantenido una discusión. "Él intentó auxiliarla", afirmó su abogada quien aseguró que "está muy arrepentido a pesar de no acordarse de lo ocurrido y está muy preocupado por el estado de Mónica". El empleado de Povisa también admitió que la llevó él mismo hasta los alrededores del hospital y que se marchó porque le entró temor y pánico. Aunque no ha trascendido el motivo por el que él quería hablar con la víctima, sí habría concretado que no pretendía volver a retomar su relación pues ya hacía tiempo que no estaban bien. Tras tres horas de declaración, la jueza de Violencia de Género ordenó su ingresó en prisión provisional y sin fianza por un presunto delito de homicidio en grado de tentativa así como orden de alejamiento y prohibición de comunicarse con la víctima durante la instrucción de la causa.

El auto se corresponde con la petición realizada con el fiscal quien entendió que la orden de protección sobre la víctima debe prevalecer a pesar de que el presunto agresor ingresara en prisión provisional. La mujer, Mónica F.F., de 36 años y auxiliar de enfermería de Povisa, se encuentra ingresada en Cuidados Intensivos, estable dentro de la gravedad aunque no se teme por su vida.n

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