Miles de conductores, atrapados en otro gran atasco de Porriño a Vigo
SUCESOS
La autovía A-55 entre Vigo y O Porriño sufrió ayer otro gigantesco atasco debido a tres accidentes múltiples que se saldaron con heridos leves, pero que provocaron retenciones muy importantes al mediodía, en plena hora punta. La habitual siniestralidad de la vía se complica cada vez que llueve y con tráfico denso, por lo que las enormes colas de vehículos alcanzaron ayer desde O Porriño hasta el alto de Puxeiros.
La autovía A-55 sufrió durante la mañana de ayer una sucesión de accidentes debido a la lluvia y la habitual intensidad del tráfico que convirtió el vial en un “campo minado” durante horas, afectando a miles de vehículos por las retenciones que se produjeron en ambos sentidos. Una vez más se repitió una historia conocida: en tres ocasiones, en dirección Porriño y Vigo, en torno a los kilómetros 13 y 14, los más complicados en el trazado, el mal estado del piso, resbaladizo, acabó con varios choques en cadena, tres al menos, con impactos por alcance que afectaron a varios vehículos. Todos ellos sufrieron golpes de diversa consideración y los servicios de Emergencia actuaron llevándose al menos a seis personas con heridas leves para ser atendidas en hospitales de Vigo, según narró Protección Civil de Mos, municipio donde ocurrió. También se hizo presente la Guardia Civil para tratar de organizar el tráfico en un vial que a diario recibe hasta 40.000 coches. Hasta ahí, la narración de un hecho que se repite con frecuencia. A partir de ese momento, las consecuencias habituales: atascos eternos, congestión y miles de personas que durante horas tuvieron que esperar turno para circular, con retenciones que llegaron hasta Puxeiros. Las quejas de los afectados se sucedieron, en otra estampa habitual. Cada año se producen en la A-55 alrededor de 300 accidentes, la mayoría de chapa y pintura, pero todos ellos acaban provocando fuertes retenciones en el principal acceso a Vigo, que oficialmente es también la carretera de la red estatal que cada año suma más siniestros, aunque sin víctimas mortales.
La Xunta reclama al Gobierno una solución urgente
El Gobierno gallego, a través de la conselleira Ethel Vázquez, reclamó de nuevo ayer una solución para la autovía, que solo podría venir por la construcción de una nueva, desde Porriño a Vigo. Recordó que hay una cuantía ínfima en los Presupuestos del Estado para 2022 y que incluso el Ejecutivo central plantea pone peaje a una vía peligrosa y pidió un gran acuerdo de la Xunta, con los ayuntamientos de Vigo, Mos y Porriño, así como empresarios y transportistas. Entre otros problemas, la A-55 carece de un mantenimiento adecuado, lo que acaba provocando que el asfalto esté en malas condiciones con rapidez debido al intenso tráfico, que no decrece por falta de alternativas más allá de la vecina AP-9. La paradoja es que la autopista solo tiene una décima parte de la circulación de la autovía, unos 5.000 coches al día frente a incluso 50.000 que llegan a circular en los días de mayor intensidad por la autovía.
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