La A-55 gana tráfico, radares y accidentalidad

Con las lluvias vuelven los accidentes entre Vigo y Porriño y los atascos, sobre todo a primera hora

Retenciones ayer por la mañana en la entrada a Vigo desde Puxeiros en la A-55
Retenciones ayer por la mañana en la entrada a Vigo desde Puxeiros en la A-55

La A-55 ha ampliado su despliegue de radares -la mayor de la red estatal de carreteras- y reducida la velocidad a 60 por hora en un nuevo tramo, desde la bajada de Puxeiros hacia Mos, pero al mismo tiempo sigue ganando tráfico y con ello crece la cifra de accidentes. Ayer por la mañana la salida de vía de un turismo en el kilómetro 7 en dirección a Vigo provocó largas retenciones y tráfico colapsado de entrada a la ciudad.

Una imagen que se repite a diario, en especial cuando hay lluvia, que complica la circulación y convierte la autovía en una auténtica trampa por sus curvas pronunciadas y las rampas con un desnivel insólito en vías de alta capacidad. La A-55 registra en esta época del año sus máximos, con cerca de 60.000 vehículos a diario desde la conexión de la A-52 de Porriño hasta el alto de Puxeiros. La autopista AP-9 vecina apenas recibe un diez por ciento del total de coches y camiones, entre 5.000 y 9.000, en función del tramo, según los datos que maneja Audasa.

La autovía alternativa está todavía muy lejos de su construcción. En diciembre se cumplirá un año desde que el Ministerio de Transportes inició la información pública de un proyecto para la nueva variante de la A-52 entre O Porriño y Vigo, que incluirá un túnel y tendrá un coste de unos 389 millones de euros, con el horizonte en torno a 2032.

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