500 personas con riesgo genético cada año en oncología del Cunqueiro

Uno de los mayores beneficios de estos estudios es la posibilidad de actuar antes de la aparición del cáncer

La unidad de cáncer familiar y hereditario de Oncología del Cunqueiro
La unidad de cáncer familiar y hereditario de Oncología del Cunqueiro | Atlántico

La Unidad de Cáncer Familiar y Hereditario del Servicio de Oncología de Vigo atiende cada año alrededor de 500 pacientes con sospecha de predisposición hereditaria. De ellos, aproximadamente 200 corresponden a las primeras consultas, mientras que el resto son pacientes y familias que continúan en seguimiento dentro de los programas específicos de control y prevención. Esta actividad asistencial especializada permite identificar personas y familias con alto riesgo genético de desarrollar determinados tumores y establecer medidas de vigilancia y prevención adaptadas a cada caso. A través de estudios clínicos y genéticos específicos, los profesionales de la Unidad evalúan nuevos pacientes, realizan el seguimiento de las personas con mayor riesgo hereditario y contribuyen al diagnóstico precoz y a la reducción del impacto de la enfermedad mediante estrategias individualizadas.

El trabajo desarrollado por la Unidad acaba de recibir un nuevo reconocimiento con la renovación de la Acreditación en Excelencia en Cáncer Hereditario de la Sociedad Española de Oncología Médica, obtenida por su responsable, la doctora Isabel Lorenzo. Se trata de una certificación de alta exigencia que avala la formación, experiencia y calidad asistencial de los profesionales que desarrollan esta actividad. Actualmente, solo tres oncólogos en Galicia -en Vigo, Pontevedra y Lugo- mantienen esta acreditación en vigor. En toda España, únicamente 39 profesionales consiguieron superar el proceso de reacreditación que garantiza el cumplimiento continuado de los estándares de excelencia establecidos por la sociedad científica.

La actividad asistencial en este ámbito se inició en el área sanitaria viguesa hace más de dos décadas y se consolidó como unidad funcional con la creación del Cunqueiro y la integración de los servicios de Oncología Médica en 2015. En la actualidad, la Unidad está integrada por cinco facultativos especialistas en Oncología Médica, una enfermera especializada y personal administrativo y auxiliar, además de la colaboración de otros profesionales implicados en el proceso diagnóstico y asistencial.

El servicio cuenta con consultas específicas para la valoración inicial de los pacientes, la realización de estudios de predisposición hereditaria y el seguimiento de personas consideradas de alto riesgo genético. Además de su actividad asistencial, la unidad mantiene una destacada línea de investigación en cáncer hereditario. Entre los proyectos más relevantes figuran los desarrollados en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas sobre cáncer testicular y tumores endocrinos y neuroendocrinos, así como la participación en el proyecto estatal IMPACTA-Genética.

Uno de los mayores beneficios es la posibilidad de actuar antes de la aparición del cáncer. Cuando se identifica una alteración genética asociada a un mayor riesgo hereditario, los pacientes pueden acceder a programas específicos de vigilancia y prevención adaptados a su perfil de riesgo. Esto permite adelantar la edad de inicio de los controles médicos, incrementar la frecuencia de las revisiones y emplear técnicas de detección más sensibles. Además, los resultados pueden tener una repercusión directa en los tratamientos de los pacientes ya diagnosticados, favoreciendo la selección de terapias personalizadas y mejorando la toma de decisiones clínicas. También beneficia a los familiares sanos para establecer medidas preventivas individualizadas.

Los tumores más frecuentes

Los tumores hereditarios más frecuentemente estudiados son de mama y colorrectal, seguidos de los de ovario, páncreas, endometrio y próstata. Los especialistas valoran situaciones en las que existen varios casos de cáncer en la misma familia, diagnósticos en edades especialmente tempranas o circunstancias poco habituales que pueden hacer sospechar la existencia de una predisposición hereditaria. Entre las señales de alerta figuran, por ejemplo, los diagnósticos de cáncer de mama antes de los 40 años, los tumores colorrectales o de próstata antes de los 50 años, la presencia de varios familiares afectados por el mismo tipo de cáncer o la aparición de múltiples tumores en una misma persona.

El estudio del cáncer hereditario no consiste únicamente en la realización de un análisis genético. Antes de solicitar cualquier prueba, los profesionales realizan una evaluación clínica detallada y reconstruyen la historia familiar mediante un genograma que permite identificar patrones hereditarios y seleccionar las pruebas más adecuadas en cada caso.

Según explica la doctora Isabel Lorenzo "lo más importante no es el análisis de sangre, sino la correcta valoración clínica y familiar que permita interpretar los resultados en el contexto adecuado". La especialista del hospital Álvaro Cunqueiro subraya que una interpretación incorrecta de los estudios genéticos puede provocar preocupación innecesaria, sensaciones falsas de seguridad o incluso decisiones médicas inadecuadas, por lo que resulta fundamental que este proceso se desarrolle dentro de programas especializados de asesoramiento genético.

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