Unos 4.000 vigueses se trasladan cada año al entorno
Unas 3.000 personas mudan su domicilio desde la ciudad a los ayuntamientos más próximos cada año. Pese a todo, el balance migratorio es positivo gracias a los extranjeros
Miles de vigueses continúan abandonando cada año la ciudad para trasladarse a su entorno. Una cifra apabullante, por encima de las 4.000 personas anualmente como promedio, según los datos del Instituto Galego Estatístico (IGE), tomados a partir de la base del INE. Es un número estabilizado con escasas variaciones y que supone una auténtica vía de agua para la ciudad, que solo se compensa con las llegadas desde fuera del país. El nuevo dato publicado por IGE, ayer mismo, señala que en el último año certificado por completo, 2024, fueron 4.297 los vigueses que dejaron la ciudad para trasladar su residencia a otro ayuntamiento gallego, en su mayor parte en el entorno. Los motivos suelen ser laborales o más a menudo por cuestiones de vivienda: es más asequible en la mayoría de los ayuntamientos del área, como Porriño, Ponteareas o Salvaterra, sobre todo.
En concreto, de las más de 4.200 bajas registradas, 3.042 fueron traslados a otros municipios de la provincia, y de estos, la mitad a la propia comarca -que incluye Porriño, Mos, Redondela y el Val Miñor- y otros tanto a ayuntamientos del entorno, como el Baixo Miño o el Condado, también muy ligados con Vigo. El resto, 1.255 se fueron a otra provincia gallega. Es decir, que en la mayor parte de los casos se trata de una mudanza próxima, manteniendo nexos laborales, sociales o sanitarios con la ciudad.
Pese a ello, el saldo migratorio total de Vigo continúa siendo muy positivo gracias a la inmigración exterior, la mayoría de fuera de España, que continúa avanzando con enorme fuerza, como en todo el país. En 2024 fueron casi 11.000 las altas, de ellas casi 4.000 de otros puntos de Galicia y las otras 7.100 del exterior: 2.130 del resto de España y el resto, casi 5.000 del extranjero. Las bajas en total, 8.540. Y el balance final, 2.451, en positivo, gracias al balance entre emigración e inmigración exterior, favorable a los intereses de Vigo. En cambio, el saldo entre entradas y llegadas en el entorno es claramente negativo: el intraprovincial, con las comarcas vecinas, se quedó en -477. El dato positivo es que se trata del mejor saldo en los últimos años. En 2021 fue de -1.135 entre Vigo y su entorno debido a un fenómeno ligado al covid: miles de vigueses se cambiaron de domicilio y se fueron a vivir a casas unifamiliares o reconvirtieron segundas viviendas en primeras, sobre todo en Nigrán, Tomiño o Ponteareas.
Por comarcas en Galicia, Vigo es la segunda que tiene mejores cifras en el saldo entre entradas y salidas, con +3.217, por detrás de la comarca de A Coruña, que llegó a +5.560 gracias a un tirón muy importante en cuanto a empleo y posibilidades residenciales. En el entorno destacan los 446 del Condado, sobre todo por la aportación de Salvaterra, con un balance positivo de 216, y el empate en O Morrazo, con Cangas y Moaña en 102. Por municipios, A Coruña gana con un saldo migratorio de +3.400, que ha permitido a la capital herculina crecer con fuerza en los dos últimos años. Vigo es el segundo, con +2.451, que compensa el muy negativo saldo vegetativo, cada año con mayor diferencia entre nacimientos y fallecidos.
Vivir en el cementerio, Samil o Toralla
El IGE también añadió ayer un inventario de parroquias y lugares de Vigo, descubriendo que el núcleo con menos habitantes en todo el municipio es O Pinal, en la parroquia de Saiáns, que solo tiene seis vecinos censados. En realidad hay otros con menos, pero son especiales: dos sin nigún residente, Zona Franca en Matamá y Radio Costera en Saiáns, que continúan figurando pese a ello en los registros, y otro con cuatro censados, las Cíes, que mantiene una población estable oficialmente gracias a la docena de viviendas que continúan siendo privadas en las islas, fuera del Parque Nacional. La otra isla viguesa, Toralla, suma 164 residentes, 15 más que en el último conteo, pese a que las posibilidades urbanísticas son nulas.
En este ámbito de lugares curiosos de Vigo, aparecen los 47 residentes que figuran censados en el barrio de Pereiró en el entorno del cementerio. La parroquia cuenta con casi 4.000 vecinos, y es una de las zonas que más crecen gracias al desarrollo de varias urbanizaciones, una de ellas de reciente aprobación. También hay vida en el aeropuerto: Peinador tiene 83 vigueses censados en las casas más próximas a la terminal aérea.
Y si hay vida en Peinador, también la hay en Samil: el entorno de la principal playa viguesa suma 169 vecinos, cuatro menos que en el anterior censo. En cambio, Cabo Estai, en torno al famoso faro, llega ya a 144, pese a la paralización de un proyecto de varios chalés, asunto que se dirime en los juzgados. Muy cerca, la antigua Carretera Cortada, que mantiene oficialmente dicho nombre como núcleo poblacional aunque ahora es un barrio de alto nivel con varias calles, suma 232 vecinos, prácticamente los mismos desde hace diez años, pese a que buena parte de los chalés están en venta, algunos por encima de dos millones de euros.
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