300 personas con discapacidad estudian y trabajan en la UVigo

Universidad

La institución brinda apoyo a las personas con diversidad funcional a través de diversos programas y trata de eliminar barreras pensando en la “accesibilidad universal”

Imagen de archivo de uno de los corredores de la Facultad de Ciencias Jurídicas.
Imagen de archivo de uno de los corredores de la Facultad de Ciencias Jurídicas. | Atlántico

En una conocida universidad española, una mujer con dos carreras y un currículum inmaculado no logra conseguir acceso a una plaza como catedrática y la razón es su condición como persona con discapacidad visual. Esta historia, desgraciadamente real, suena completamente disparatada en una institución como la Universidad de Vigo, donde 232 estudiantes y 76 trabajadores (personal investigador y personal de administración y servicios), esto es, algo más de 300 personas, estudian y trabajan “con completa normalidad”, asegura la directora del Área de Diversidad, Raquel Rey.

De hecho, la propia Rey confirma que, desde que ella está a cargo de esta nueva Área de Diversidad –nació hace año y medio como uno de los compromisos de Reigosa para su segundo mandato– no se ha registrado ninguna queja por discriminación por parte de personas con algún tipo de diversidad funcional o discapacidad. Más bien, todo lo contrario: “A veces nos piden pequeños ajustes de accesibilidad y siempre los llevamos a cabo”, explica la responsable del área. Sin ir más lejos, la última de estas peticiones llegó de una persona con discapacidad visual: “Se nos solicitó una pequeña barandilla que comunicara el bloque A de la Facultad de Filología con el aparcamiento porque allí es donde recogían a esta persona y la terminamos de instalar hace poco”, cuenta Raquel Rey.

Además, desde la propia Área de Diversidad abordaron pequeños “ajustes” para mejorar la vida diaria de las personas con discapacidad que acuden a la UVigo ya sea a estudiar o a trabajar, como mejorar el posicionamiento de las plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida o asegurar que todos los pasos de peatones sean transitables para quien se mueve en silla de ruedas o con cualquier otro tipo de dificultad.

Para el estudiantado, existe un programa específico de apoyo llamado Piune a través del que se ofrecen diferentes apoyos académicos que puedan necesitar, especialmente adaptaciones metodológicas y evaluativas. Todo ello para asegurar que los alumnos con diversidad funcional puedan tener una vida académica que no se vea frustrada por su propia condición. Al Piune se acogen 278 alumnos, una cifra que se duplicó en el último curso.

La Universidad ya trabaja en mejorar la accesibilidad

Asegurar una “accesibilidad universal” en los campus es una prioridad para el Área de Diversidad y para ello ya está tomando cartas en el asunto. Primero, con un estudio técnico de accesibilidad externa en Vigo y Pontevedra en el que está colaborando la Confederación Gallega de Personas con Discapacidad (Cogami). De esta labor saldrán, con toda seguridad, sugerencias para eliminar barreras arquitectónicas que podrían no ser tan obvias a primera vista.

Por otra parte, la UVigo puso en marcha recientemente otro tipo de estudio, en este caso psicosocial en lugar de técnico, sobre accesibilidad interna. Lo hará gracias a voluntarios tanto de la institución viguesa como del programa EMAU (un curso de formación superior para jóvenes con discapacidad intelectual y del espectro autista). “El objetivo principal de este estudio”, relata Raquel Rey, “es buscar una mirada social”. La idea es encontrar los caminos más accesibles de cada una de las escuelas y facultades del campus de Vigo “y ayudar a sensibilizar sobre estas rutas en la comunidad universitaria”.

Para ello, se evaluarán cuatro recorridos idénticos en cada uno de estos lugares: desde la entrada al primer punto de información, desde la entrada hasta los despachos de administración, desde la entrada hasta las bibliotecas y cafetería y desde la entrada hasta las aulas y despachos docentes.

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