200 años en la búsqueda de la felicidad, por Abigail Lazkoz

El Marco acoge la exposición que se celebra en Galicia con motivo del Bicentenario de la Constitución La Pepa, de 1812

“Distopía literal” es el nombre con el que Abigail Lazkoz (Bilbao, 1972) designó su proyecto incluido en “1812-2012. Una visión contemporánea”, organizada por Acción Cultural Española y el Marco con motivo del próximo bicentenario de la Constitución liberal La Pepa: “Está inspirada en la novela ‘1984’, de George Orwell, donde se establece un régimen autoritario contrario a la utopía, donde a través de la propaganda se anula la iniciativa individual y aparece el concepto de ‘Gran Hermano’; haciendo uso del humor negro reflexiono sobre la sociedad actual y si no estamos en una distopía como en la novela”.

Publicado: 08 dic 2011 - 12:53 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:41
Abigail Lazkoz, en la entrada del Marco, donde montó su instalación a base de carteles de calle.
Abigail Lazkoz, en la entrada del Marco, donde montó su instalación a base de carteles de calle.

Lazkoz trabajó alrededor del artículo 13 de la Constitución de 1812. Empapeló literalmente la entrada del Marco (una superficie de 30 x 8 metros) con carteles publicitarios recogidos de la calle o comprados en subastas. Intercaló 200 citas (una por cada año cumplido) de pensadores e intelectuales relacionadas con este concepto. “Este trabajo es un encargo, donde el tema viene impuesto; escogí este artículo en concreto porque va en coherencia con mi línea de investigación, que gira en torno de las emociones humanas y la felicidad es un tema recurrente en mi obra”.

Otro aspecto característico de esta artista bilbaína residente en Nueva York es el material utilizado: el papel. “Cunde mucho y pesa poco; permite ser autosuficiente, sin necesidad de depender de la tecnología; lo utilizó parejo a mi producción a base de dibujo, que es lo más parecido a la escritura”. La ciudad de los rascacielos le inspiró la estética de su instalación: un gran panel con cartelería yuxtapuesta. Discotecas, películas, libros., artistas...anuncios de todo tipo que invaden las calles. “Me sorprendió descubrir que Vigo conserva cierto carácter reivindicativo con carteles pegados en el espacio público; en la mayoría de las ciudades españolas se ha erradicado esta costumbre en nombre de embellecer la urbe”, apunta la autora.

Su propuesta permanecerá en la entrada, una espacio no expositivo del museo, a modo de invitación. Según la artista, se ajusta perfectamente al estilo de la instalación: Un bombardeo de información que puede coartar la libertad frente a la búsqueda constante de la felicidad.

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