El Fraga cumple 20 años cerrado y aún sin proyecto de uso
El día en el que el Fraga proyectó “Tomb Raider” fue el último de la historia del teatro, ante el cierre anunciado para su transformación en el centro cultural de Caixagalicia en Vigo. Hace 20 años.
La operación se iría a 25 millones entre la adquisición a la familia Fraga (cerca de 8 millones) y la reforma para espacio cultural. Nadie se podía imaginar lo que venía detrás en ese mismo 2001 en que el mundo cambiaría unos meses más tarde (el 11-S). Hoy día 28, se cumplen 20 años de aquella fecha de junio en que se puso punto final a 60 años de historia de un teatro espectacular. Parecía que todo se torcía: dos días después de la clausura del Fraga llegaría la final de Copa con el Zaragoza, esta vez en Sevilla, y que volvería a perder el Celta. Además Caixagalicia se encontró con el problema de que seguía funcionando la discoteca Nova Olimpia, con lo que no contaba, y que obligó a aplazar años la rehabilitación integral del edificio. Eso acabó por coincidir con el proceso de fusión de las cajas gallegas y la crisis fruto de aquella unión en el peor momento. Hasta hoy: este mismo mes Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, heredera de las cajas, reconocía que este año tampoco volvería a la vida el Fraga pese a que antes había prometido un proyecto para resucitar el coliseo vigués. Escotet argumentaba que 2021 "no es un año para llevar adelante inversiones de este tipo", incluyendo la propuesta para centro de educación financiera con el que Abanca pretendía reactivar este espacio. "No cesaremos en nuestro empeño, tenemos conversaciones abiertas con autoridades locales y buscamos alternativas", apuntó el presidente de Abanca, que destacó que "la política de esta casa es llevar adelante proyectos sostenibles, pero aún no encontramos una salida que lo permita". Fuentes de la entidad se remitieron a esta última declaración sobre el edificio histórico cerrado a cal y canto. No hay más.
¿Qué hay dentro del cine? Un espacio que casi nadie ha podido ver, obra del arquitecto César Portela, reciente académico de Ciencias de Galicia, quien reconocía su frustración por no haber podido terminar el encargo. “Puse mucho en la reforma del Fraga, mucho empeño y trabajo”, explicaba hace unos días a este diario. No parece que será pronto. Novagalicia, la marca anterior de Abanca, mantuvo el edificio en venta pero sin éxito, ni entre empresas privadas ni con las instituciones públicas, pese a que en algún momento se planteó su adquisición por el Concello o por la Diputación. Incluso se habló de la Xunta. Todo en vano. El Fraga seguirá a la espera de un proyecto definitivo para un teatro con 1.200 butacas a plena ocupación y varios niveles en un espacio de 7.000 metros cuadrados, único en Vigo. Otro arquitecto, Martín Curty, apuntaba que en primer lugar habría que recuperar el original “una obra espléndida de Gutiérrez Soto, el que hizo casi todos los cines de la Gran Vía de Madrid”. Hay ya toda una generación de vigueses que no lo ha conocido más que por fuera. Curiosamente, el nieto de Isaac Fraga, el creador del palacio, pudo ver “Tomb Raider” en la última sesión del cine.
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