Yulia Zhulina: “Los clubes están acercando la lectura a personas que habían dejado de leer durante años"

Yulia Zhulina , fundadora de The Reading Room, triunfa en esta nueva moda alrededor de los libros con una apuesta en la que pone en contacto personas, creando una fuerte comunidad de debate

Yulia Zhulina.
Yulia Zhulina. | J.V. Landín

Yulia Zhulina, viguesa de adopción y rusa de nacimiento, lidera uno de los club de lectura más importantes de Vigo, The Reading Room. Tras estudiar Recursos Humanos y trabajar como “fashion buyer”, seleccionado moda para mercados europeos y outlets, apostó por crear un blog sobre la ciudad que ya considera suya @vigociudad. Ese fue el inicio de su proyecto extrella, un club de lectura en el que no solo se comentan libros sino que pone en contacto personas, creando una fuerte comunidad interactiva.

-¿Cómo nació su interés por el mundo de la lectura?

-Mi interés por la lectura nació en casa. Mi madre y mi hermana siempre estaban leyendo y nuestra casa estaba llena de libros, así que para mí los libros siempre formaron parte de la vida cotidiana. Durante un tiempo la lectura quedó un poco apartada de mi vida y volví a ella a ella durante la pandemia, cuando estábamos todos mucho más aislados y necesitábamos encontrar maneras de seguir conectados. Y, en cierto modo, los libros nos salvaron un poco aquella época. Montamos un pequeños club de lectura y descubrí entonces que leer podía ser mucho más que sentarse a leer un libro en solitario. Podía ser una forma de encontrarse con otras personas, de hablar de cosas que normalmente no aparecen en una conversación cotidiana y de sentirse acompañado. Creo que esa experiencia fue el germen de lo que después acabaría siendo The Reading Room.

-¿Los clubs de lectura han dado un nuevo impuso a la literatura?

-Creo que sí, y precisamente porque han conseguido sacar la literatura de un espacio que a veces puede parecer muy individual. Leer sigue siendo una actividad muy íntima, pero un club consigue abrir una segunda parte de la experiencia: hablar sobre lo que has leído. Además, creo que hoy tenemos muchísimas distracciones. Tenemos el móvil constantemente cerca, redes sociales, series, vídeos… y muchas veces cuesta encontrar un espacio para concentrarse en una historia. Un club de lectura crea una pequeña obligación bonita: este mes vamos a leer esto juntos. Y después está la parte que para mí es todavía más interesante: descubrir cómo un mismo libro puede provocar reacciones completamente diferentes. Una persona puede quedarse con una frase, otra con un personaje y otra puede interpretar exactamente lo contrario. Eso hace que la literatura siga creciendo incluso después de cerrar el libro. También creo que los clubes están acercando la lectura a personas que quizá habían dejado de leer durante años. No hace falta ser un gran lector ni conocer literatura de memoria. A veces simplemente necesitas que alguien te diga: “vamos a leer este libro juntos”. Y eso puede ser suficiente para volver a empezar.

-¿Cómo definiría su proyecto?

-The Reading Room es, sobre todo, una comunidad que utiliza los libros como punto de encuentro. Cada mes elegimos una lectura, la compartimos durante varias semanas y terminamos encontrándonos en persona. Pero si me preguntas qué es realmente el proyecto, no diría solamente que somos un club de lectura. Somos un espacio donde personas que quizá nunca se habrían conocido terminan sentándose en la misma mesa. Tenemos gente que lleva toda la vida en Vigo y gente que acaba de llegar a la ciudad. Personas que vienen buscando nuevos amigos, personas que quieren recuperar el hábito de leer y personas que simplemente quieren encontrar a alguien con quien hablar de libros. Y me gusta especialmente esa mezcla. En el club han nacido amistades, conversaciones y relaciones que probablemente no habrían ocurrido sin ese punto de partida. También hay algo muy bonito en que una persona pueda encontrar aquí a alguien de su mismo país, mientras otra conoce por primera vez a alguien de otro lugar. Para mí, The Reading Room está entre la literatura y la vida cotidiana. El libro es lo que nos reúne, pero las personas son lo que hace que la comunidad continúe.

-¿Valores por los que destaca?

-Creo que el primero es la cercanía. No queremos que la lectura se convierta en una competición ni que haya una manera “correcta” de leer un libro. Cada persona llega con su propia experiencia y eso es precisamente lo interesante. También damos mucho valor a la curiosidad. Nos gusta leer libros diferentes, escuchar opiniones y permitirnos cambiar de opinión después de una conversación. Otro valor fundamental es la comunidad. Intentamos que The Reading Room sea un lugar donde una persona pueda llegar sola y sentirse bienvenida. También está la desconexión. En un momento en el que casi todo sucede a través de una pantalla, para mí poder sentarnos alrededor de una mesa, leer, hablar, tomar algo y pasar unas horas sin prisa se ha convertido casi en una pequeña forma de resistencia.

-¿Qué ha supuesto este último año?

-Cuando empecé The Reading Room no tenía realmente una idea de todo lo que iba a ocurrir después. Pensaba principalmente en recuperar la lectura y conocer gente. Y poco a poco se convirtió en una comunidad de personas que vuelven cada mes. Hemos leído juntos, organizado encuentros, conocido lugares y visto cómo personas, que al principio no se conocían, terminaban creando vínculos. Eso ha sido probablemente lo más importante del año. El mayor aprendizaje ha sido entender que no hace falta tenerlo todo perfectamente pensado para empezar. Muchas veces una idea crece mientras la estás haciendo. Y eso es lo que ha pasado con The Reading Room.

Contenido patrocinado

stats