Noel Mora: “El precio de los metales preciosos cambiará el mundo del lujo, en estilo y diseño de joyas"
Tras graduarse fue becado en la Escuela Tous de Joyería y entró con el programa Erasmus+ en una de las empresa de joyería más importantes en Francia
El vigués Noel Mora es un referente en joyería en la marca internacional más importante de lujo. Una carrera profesional que comenzó en Vigo cuando desde la Escuela de Joyería del Atlántico ayudó a crear la corona de Miss Turismo Pontevedra 2021 y de Miss Universo Galicia 2022, así como los trofeos de la Exposición Internacional de la Camelia. Tras graduarse fue becado en la Escuela Tous de Joyería y entró con el programa Erasmus+ en una de las empresa de joyería más importantes en Francia.
-¿Cómo llegó al mundo de la joyería?
-Empecé a estudiar joyería con 18 años, tras acabar bachillerato en modalidad artística en el IES Politécnico de Vigo. En él tuve la oportunidad de comenzar a descubrir el mundo del arte y la expresión a través de técnicas gráfico-plásticas. Siempre tuve tendencia hacia lo material, aunque también disfrutaba de lo gráfico o lo audiovisual. Pero lo cierto es que todo aquello que incluyera herramientas y tridimensionalidad me llamaba la atención, así como aprender de las propiedades de cada material. Lo cierto es que el momento que lo cambió todo fue cuando entré en un taller por primera vez y sentí esas ganas de querer probar y aprender todo…
-¿Cómo definiría su proyecto actual?
-Me encuentro en una etapa de aprendizaje a base de trabajo diario. Ya hace cinco años desde aquel momento en que empecé en el mundillo y hace dos y medio que trabajo en una empresa dedicada a la fabricación de joyas para grandes marcas internacionales. Como creativo considero que el trabajo en este formato de empresa es una oportunidad que enriquece la técnica propia, el acabado y el refinar el producto para llegar al más alto nivel. Yo me especialicé en el engaste, la disciplina que se centra en las técnicas para montar las piedras preciosas en las joyas, y el trabajar en este tipo de espacios permite familiarizarse con todas las nuevas tecnologías, maquinaria y técnicas que se requieren para realizar piezas de alta joyería, con un nivel de exigencia sumamente elevado. Así, se vuelve parte de mi día a día el trabajar a escalas microscópicas, de detalle, en piezas de oro y platino con diamantes, rubíes o zafiros de todos los tamaños. A ello se le suma la tensión de saber que un paso en falso o un poco de presión de más y algo de tanto valor puede romperse, arruinando horas o incluso días de trabajo. Es solo bajo presión que uno evoluciona y se sobrepone al desafío de cada pieza.
-¿Cuál es la motivación de su trabajo?
-El acto de crear es en sí motivante. Tener la posibilidad de moldear y definir cada detalle en una pieza, cada corte, hasta la altura de cada piedra es importante en una pieza de alto nivel. Sobrepasar la calidad que es exigida y crear un nuevo estándar. Cuando trabajo tengo en mente que cada cliente espera un producto personal e individual, y cada pieza aún de la misma serie debe llevar el “hecho a mano” como sello no solo de ese individualismo de cada pieza si no también de su calidad. Es con ese nivel de atención que uno expresa el cariño por el oficio y el material que trabajamos.
-¿Valores por los que destaca?
-Destaco por mi paciencia y mi capacidad de adaptación, de enfrentar un problema o un entorno nuevo desde diferentes perspectivas y encontrar soluciones creativas. Son características extremadamente valiosas en mi oficio, al comenzar una pieza nueva o un proyecto para un cliente que busca algo especial. Siento también que me han servido bien a la hora de emigrar a otro país y enfrentarme a todos los cambios y aprendizajes que eso conlleva. Como joyero, siempre pienso que todo es realizable con el método o técnica adecuado, o se podrá en el futuro.
-¿Hablemos del momento actual?
-Para mi el momento que estoy viviendo es la condensación de todo lo que he hecho tras acabar mi etapa en la Escuela de joyería. La beca Erasmus, emigrar a Francia, el tener que adaptarme a un país nuevo y aprender un nuevo idioma desde cero y estando ya en el propio país… Todo eso conlleva retos y dificultades que uno no puede imaginarse hasta que lo vive, pero es un trabajo que tiene su recompensa, cosas que antes se me hacían imposibles se vuelven algo más alcanzables y, habiendo pasado por esto, otros retos se hacen más pequeños. Respecto al mundo de la joyería creo que el momento actual se resume en incertidumbre. Los precios de los metales preciosos han explotado en los últimos años, y en particular me llama la atención que en tan solo seis meses la plata ha duplicado su precio. Ya se verá qué efecto tendrá esto sobre todo en los pequeños artesanos, y creo que en los próximos años también hará que ocurran grandes cambios en las tendencias del mundo del lujo.
-¿Qué ha supuesto este último año?
-Este año ha supuesto para mi el comenzar a sentirme establecido en un país que no es el mío. Cuando me fui de Galicia no lo hice por gusto, lo hice buscando trabajo en mi oficio y persiguiendo oportunidades que no iba a tener si me quedaba. Fue justamente aprovechando una oportunidad irrepetible que pude plantearme salir fuera del país, pues de no haber tenido el apoyo de la beca Erasmus no me lo habría podido permitir. Me ha tomado dos años el empezar a sentirme cómodo aquí, a sentirme un poco menos “fuera de lugar” y a asimilar que estaré fuera, un tiempo. Tengo suerte de no estar tan lejos, por lo que puedo volver a Vigo de vez en cuando y sentir el mar, las calles y comer bien. Sonará a broma, pero las cosas más básicas son las que echamos de menos, pequeños detalles únicos de donde estamos, de donde crecemos.
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