Nerea Ruibal: joyas como tesoros personales

Nerea Ruibal, desde su taller en Vigo, diseña piezas de joyería con significado. Objetos ligados al proceso artesanal que recuerdan el linaje y la tradición del oficio de su abuelo cantero

Nerea Ruibal.
Nerea Ruibal. | Vicente Alonso

Nerea Ruibal, desde su taller en Vigo, diseña piezas de joyería con significado, ligadas al proceso artesanal. Su relación con las piedras comenzó en el ámbito familiar, su abuelo Chicho era cantero. De ahí surge también el nombre de su firma: Pita Pirita. Se formó en la Escuela de Joyería del Atlántico, en Vigo, y continuó en Barcelona, en la Massana y en la Escuela Industrial. Después llegaron años de oficio en distintos talleres y empresas del sector, hasta presentar su primera colección.

-¿Cómo nació su interés por la joyería?

-Mi interés por la joyería nace de una inclinación que siempre he tenido por las joyas y por todo lo relacionado con la estética y la belleza. Desde siempre me ha atraído la capacidad que tienen estos pequeños objetos para transformar un estilo y aportar personalidad a quien los lleva. Para mí, una joya es mucho más que un complemento: es una forma de expresión, una manera de comunicar quiénes somos sin necesidad de palabras. Me fascina cómo una pieza puede aportar elegancia, carácter o un toque especial incluso al conjunto más sencillo. También me interesa esa relación tan personal que establecemos con determinadas joyas, que terminan convirtiéndose en parte de nuestra identidad. Esa sensibilidad por la estética ha sido una de las motivaciones que me han llevado a dar vida a Pipa Pirita. Quería construir un proyecto propio en el que pudiera desarrollar mi visión y compartir mi manera de entender la joyería. Emprender en este sector me permite unir esa inclinación personal con el deseo de crear una marca con personalidad. Es un camino que estoy descubriendo y construyendo cada día, con mucha ilusión y atención a los detalles. Mi intención es que las joyas de Pipa Pirita no solo resulten atractivas, sino que despierten algo en quien las descubre. Porque creo que una joya especial no necesita ser excesiva para dejar huella: necesita tener carácter y encontrar a la persona adecuada.

-¿Cómo definiría su actual proyecto?

-Una firma de joyería femenina, elegante y sofisticada, creada con la intención de desarrollar una identidad propia dentro de un universo que siempre me ha atraído. Es un proyecto joven que nace de mi sensibilidad por la estética y de las ganas de convertir esa pasión en una propuesta empresarial real. Quiero que la marca transmita una elegancia que no resulte distante, una feminidad con personalidad y una sofisticación que se perciba en los detalles. Para mí, construir una firma va mucho más allá de seleccionar y vender joyas: implica crear un universo visual, una manera de comunicar y una experiencia que el cliente pueda reconocer como propia de la marca. Por eso, cada aspecto de Pipa Pirita es importante, desde la presentación de las piezas hasta la imagen de la tienda online y la forma de acercarme a las personas que la descubren. Estoy en una etapa de aprendizaje y construcción, definiendo con cuidado los cimientos sobre los que quiero desarrollar el negocio. Me interesa que Pipa Pirita tenga una personalidad reconocible y que no dependa únicamente de las tendencias del momento. Aspiro a que las personas encuentren en ella joyas que encajen con su estilo y que les permitan expresar quiénes son. También quiero que la experiencia de compra sea cuidada, cercana y coherente con la imagen que representa la firma. Mi objetivo es construir una marca con recorrido, capaz de crecer y evolucionar sin perder su esencia.

-¿Cuáles son los valores por los que destaca?

-Los valores que quiero que definan Pipa Pirita son la elegancia, la feminidad, la sofisticación, la autenticidad y el cuidado de los detalles. Creo que una marca adquiere personalidad cuando existe coherencia entre lo que ofrece, lo que comunica y la experiencia que proporciona. En joyería, la estética tiene un papel fundamental, pero considero que también es importante la sensibilidad con la que se presenta cada pieza y la manera en que se conecta con quien la elige. Para mí, la elegancia no consiste en llamar la atención a cualquier precio, sino en saber encontrar el equilibrio entre belleza, carácter y naturalidad. La sofisticación tampoco tiene por qué ser distante; puede convivir perfectamente con la cercanía y con una experiencia de compra agradable. Quiero que Pipa Pirita refleje precisamente esa combinación. Otro valor esencial es la autenticidad, porque mi intención es desarrollar una identidad propia y construir una firma que tenga sentido por sí misma. También doy mucha importancia a la exigencia personal y al deseo de mejorar, ya que estoy convencida de que una marca se construye a través de muchas decisiones pequeñas. Desde la selección de las piezas, todo contribuye a crear una percepción. Me gustaría que las personas asociaran Pipa Pirita con una propuesta femenina, cuidada y con personalidad, en la que cada detalle tenga una razón de ser.

-¿Qué ha supuesto este año?

-Una etapa nueva, en la que una idea que me ilusionaba ha empezado a convertirse en un proyecto empresarial. Poner en marcha la firma Pipa Pirita significa asumir el reto de construir algo propio y responsabilizarme de todas las decisiones que implica. Emprender te obliga a aprender continuamente y a desarrollar habilidades que van más allá de aquello que te llevó inicialmente a dar el paso. La parte estética y creativa es importante, pero también lo son la planificación, la organización, la comunicación y la visión de negocio. Estoy descubriendo que detrás de una marca hay mucho trabajo que no siempre se ve desde fuera, pero que resulta imprescindible para que todo funcione.

Con la venia

-Nombre completo.

-Nerea Ruibal Ferreira.

-Defínase como persona.

-Soy una persona creativa, exigente y perseverante, con una gran sensibilidad por la estética y ganas constantes de descubrir y construir cosas nuevas.

-Una manía inconfesable.

-Querer que cada detalle esté perfecto, incluso cuando probablemente nadie más repararía en él.

-Un lugar en el que perderse.

-Un rincón junto al mar, donde el tiempo se detenga y la mente encuentre espacio para soñar.

-Un objeto de deseo.

-Ver Pipa Pirita convertida en una firma reconocida internacionalmente, sin perder su esencia.

-Un personaje admirado.

-Coco Chanel, por su capacidad para transformar una visión estética en un universo creativo con identidad propia.

-Un recuerdo de su niñez.

-La libertad de imaginar, descubrir y dejar que cada día me sorprendiera con algo nuevo.

-Una afición.

-Descubrir inspiración en la moda, las joyas y los pequeños detalles que hacen especial lo cotidiano.

-Una canción.

-"Ojalá", de Silvio Rodríguez, por la sensibilidad y la emoción que transmite.

-De pequeña quería ser…

-"Moulin Rouge", por su universo visual, su intensidad y su manera de convertir la belleza en emoción.

-Proyectos.

-Llevar Pipa Pirita a nuevos mercados y convertirla en una firma de joyería con proyección internacional.

-De pequeña quería ser.

-Cada día algo nuevo.

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