Natalia Rodríguez: en ayuda de los más vulnerables
Natalia Rodríguez ha rescatado a más de 2.000 animales, cuida alrededor de 200 y más de 100 de ellos son residentes en La Isla de Tali, un refugio que la Xunta acaba de declarar de utilidad pública
Natalia Rodríguez y su proyecto alrededor del mundo de los animales han cumplido diez años. En este tiempo ha rescatado a más de 2.000 animales, cuida alrededor de 200 y más de 100 de ellos son residentes permanentes en La Isla de Tali, un refugio en Nigrán que la Xunta acaba de declarar de utilidad pública. Mucho trabajo para esta auxiliar de veterinaria que cuenta además con estudios de Administración de Empresas y Educación Social, pero muy gratificante para ella y su familia.
-¿Cómo nació su interés por los animales?
-Los animales llegaron a mi vida en un momento en el que yo los necesitaba incluso más de lo que sabía. De adolescente era muy tímida, callada, estaba bastante triste y enfadada con el mundo, no tenía apenas amigos y me costaba muchísimo encontrar mi rumbo o sentir que tenía un propósito. En el colegio y en casa era una versión de mí completamente distinta a la que aparecía cuando estaba con mi caballo. Me sentía un poco Hannah Montana porque tenía literalmente dos vidas. En mi día a día podía ser esa chica insegura, reservada y que no encontraba su sitio, pero cuando estaba con mi caballo era alegre, apasionada, valiente y muchísimo más yo. La equitación empezó a cambiar también mi forma de relacionarme con los demás. Comencé a hacer rutas, a competir, a moverme en ese mundo y, casi sin darme cuenta, empecé a tener buenos amigos, a sentirme valorada e incluso a ser bastante conocida dentro de ese entorno. Por primera vez había algo que me apasionaba y en lo que encajaba. Pero el punto de inflexión llegó a los 16 años, cuando hice mi primer rescate y conocí a Chiquita. Cuando la vi sentí algo muy difícil de explicar: me vi reflejada en ella. Era un animal que necesitaba que alguien la mirase de verdad y sentí la necesidad de cambiarle la vida. Su mirada me cambió por completo porque creo que, mientras yo intentaba salvarla a ella, también estaba encontrando por primera vez algo que daba sentido a mi propia vida. Este mes se cumplen diez años de aquel día. Chiquita sigue viviendo feliz en La Isla y, desde entonces, miles de animales han pasado por aquí.
-Defina su proyecto.
-La Isla de Tali es un refugio interespecie situado en Nigrán, en una pequeña isla fluvial a la que incluso accedemos dependiendo de las mareas. Actualmente cuidamos de alrededor de 200 animales y a lo largo de nuestra trayectoria hemos rescatado animales de más de 20 especies diferentes: perros, gatos, conejos, hámsters, cobayas, aves, animales de granja, reptiles, équidos y muchas otras especies. Además, más de 100 animales viven permanentemente con nosotros. Algunos, por sus características o su historia, no podrán ser adoptados y La Isla será su hogar para siempre. Ellos se suman cada día a todos los nuevos animales que rescatamos y que pasan temporalmente por el refugio hasta encontrar una familia. Nuestra prioridad absoluta es el bienestar. No queremos que un animal pase años esperando una adopción encerrado. Muchos encuentran familia en cuestión de días ó meses. Mientras esperan, viven libres, tranquilos, acompañados y disfrutando del entorno. Queremos que tengan una vida feliz, y no sea simplemente una sala de espera. Gestionamos adopciones, acogidas, colonias felinas mediante el método CER, visitas escolares, proyectos educativos y sociales, sensibilización y proyectos medioambientales. Todo se financia con donaciones privadas y al apoyo de las personas que creen en nuestro trabajo.
-¿Por qué surgió La Isla de Tali?
-La Isla no nació porque decidiese crear un refugio. Fue ocurriendo poco a poco. Después de Chiquita llegó otro animal, después otro y cada vez me encontraba con más situaciones en las que sentía que no podía mirar hacia otro lado. Lo que empezó siendo algo completamente personal terminó creciendo muchísimo más de lo que podía imaginar. Llegó un momento en el que necesitábamos un espacio donde todos pudieran recuperarse y vivir de una forma digna.
-¿Valores por los que destaca?
-El principal es entender que todas las vidas importan. También defendemos la empatía y la educación. Soy educadora social y creo que muchos de los problemas que vemos diariamente pueden empezar a cambiar si trabajamos desde pequeños. Por eso realizamos visitas escolares y proyectos de sensibilización con niños. Queremos que conozcan a los animales, que comprendan sus necesidades, que aprendan a respetarlos y que entiendan la importancia de cuidar también el entorno que compartimos con ellos.
-¿Qué ha supuesto 2026?
-En 2025 rescatamos algo más de 210 animales y este año, a principios de septiembre, ya habíamos superado los 260. Pero detrás de cada uno hay un animal, una historia y muchas horas de trabajo: perros, gatos, conejos, hámsters, aves, animales de granja, camadas enteras, animales enfermos, abandonados o procedentes de situaciones muy complicadas. Esos nuevos rescates se suman a los más de 100 animales que viven permanentemente en La Isla.
-¿Proyectos futuros?
-Queremos sacar animales mayores de protectoras y traerlos a La Isla para ofrecerles libertad, naturaleza, compañía, paseos, cariño y una vida digna. Desde aquí buscaremos una familia definitiva. Queremos eliminar una de las principales barreras para adoptar animales mayores o enfermos: el miedo a los gastos veterinarios. Por eso, La Isla asumirá sus gastos veterinarios de por vida. Queremos que esos animales puedan conocer lo que significa tener una familia y un sofá.
Con la venia
-Nombre completo.
-Natalia Rodríguez Conde.
-Defínase como persona.
-Soy una persona sensible que lucha por sus valores y por los más vulnerables.
-Una manía inconfesable.
-Intentar hacer tantas cosas a la vez que no sé parar hasta que termino bloqueándome y saturándome.
-Un lugar en el que perderse.
-En mi refugio, sentada mientras todos se frotan conmigo y termino llena de pelos y babas.
-Un objeto de deseo tangible o intangible.
-Que nuestra ayuda pueda llegar más lejos. Y que haya menos indiferencia y más empatía en la sociedad.
-Un personaje admirado.
-Mi madre, la persona más sensible y pasional que conozco.
-Un recuerdo de su niñez.
-El día que conocí a Chiquita: me vi reflejada en ella, su mirada cambió mi vida y diez años después ella sigue feliz en La Isla mientras miles de animales han pasado por mis manos gracias a todo lo que despertó en mí.
-Una afición.
-La fotografía y la escalada.
-Una canción.
-Cualquiera de los 90 o de los 2000, sobre todo cuando la canto en el coche con mi hermana pequeña, que es una gran guerrera.
-De pequeña quería ser…
-Soñaba con montar mi propia hípica.
-Proyectos.
-Promesa Balto y nuestro proyecto de Educación Social con adolescentes en situación de vulnerabilidad a través de la recuperación de animales rescatados.
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