Moda que rompe barreras
El jovencísimo Aldán Rubido triunfa entre los gallegos más personales con su marca de ropa casual y llena de significado. Un proyecto que cuenta con el artista Dirty Suc como embajador
Aldán Rubido está considerado como “énfant terrible” del diseño. Su proyecto actual, Trebo, es la marca de ropa en la que lleva trabajando desde los quince años. Su lema “More rules, more rulebreakers.” y la identidad visual sigue el concepto del “Rulebreaker”, la actitud de intentar romper las reglas ya establecidas, de innovar de forma pícara. Una estética que cuenta cada vez con más seguidores y que tiene en el artista Dirty Suc, al que le ha diseñado una prenda personalizada, su mejor aliado.
-¿Cómo llegó al mundo de la moda y el diseño?
-Siempre fui muy creativo. Según me cuentan mi familia y amigos, desde muy pequeño, cuando me aburría, sobre todo en clase, me dedicaba a dibujar y comunicarme a través del papel y el lápiz. Y personalmente recuerdo esos momentos como la forma de sentirme totalmente realizado. Viéndolo con perspectiva, era cuestión de tiempo que eso evolucionase hacia el diseño. Y así ha sido claramente. Esto no quiere decir que esa evolución haya parado, al contrario, es continua porque nunca deja de fluir y evolucionar. El hecho de que me decantase por el diseño de moda y no por otro ámbito está relacionado con que tuve una etapa en la que me interesaron más ciertas marcas de ropa, tanto nacionales como internacionales. Todo comenzó con Virgil Abloh, como para mucha gente de mi generación y de anteriores y futuras generaciones, el era el máximo referente en el sector del diseño.
-Coméntenos su proyecto actual.
-Mi proyecto actual es Trebo, es la marca de ropa en la que llevo trabajando los últimos tres años y medio, desde los quince años. Todo nació para cubrir una necesidad creativa de ponerle nombre, y tras muchos cambios de concepto, el nombre se mantuvo. El lema de la marca “More rules, more rulebreakers.” y la identidad visual se creó entorno al concepto del “Rulebreaker”, esa actitud de intentar romper las reglas ya establecidas, de innovar de forma pícara. El hecho de lanzar la marca dándole nuestra primera y única prenda personalizada a un artista ya establecido como Dirty Suc es la definición perfecta de Rulebreaker. Y creo que estamos en el camino correcto, con muchas posibilidades de futuro. Y eso me hace sentir que voy progresando en mi idea global.
-¿Cuál es la motivación de su trabajo?
-La principal motivación del proyecto en que estoy actualmente inmerso es inspirar a todos aquellos que tienen que tomar una decisión o un rumbo en su vida a hacerlo siendo un Rulebreaker. Atrévete a romper las reglas de forma positiva, haz lo que nadie haría, piensa fuera de la caja. Al principio la idea de comenzar así la marca sonaba a lunático, ahora ya no. Fuera ya del concepto del Rulebreaker, poner en valor el talento joven y en especial el gallego, y hacer ver a la gente que la edad no importa a la hora de crear un proyecto o incluso tener éxito.
-¿Valores por los que destaca sus tareas profesionales?
-La creatividad y la transgresión son los valores principales que están presentes en todo lo que realizo desde siempre. A partir de ahí, me encantaría poner en valor la confección y producción local, pero los costes no nos permiten al menos en esta primera etapa de la marca hacerlo, no sería sostenible económicamente y eso es bastante triste. Me gustaría recalcar el hecho de que todo está construído de forma autodidacta y independiente. En un inicio el nombre de Trebo, venía de Trevo, “trébol” en gallego, porque soy fiel creyente de que la suerte no es azar, es hacer, cuánto más hagas más suerte tendrás, y el logo era un trébol de tres hojas, en contraste con el trébol de cuatro hojas que representa a la suerte. No es cuestión de suerte, es cuestión de trabajo. Diría que de mucho trabajo. Pero esa relación de vida, destino y suerte, me atrae por ello, el nombre que elegí.
-¿Un pequeño recorrido por su trabajo hasta ahora?
-Tuve tres experiencias en cuánto quise comenzar a experimentar algo con la producción textil. La primera vez fue un despropósito, unas camisetas deportivas que no llegaron por problemas con las aduanas para un equipo de fútbol que hice con unos amigos. La otra unas sudaderas para mi curso de 2º curso de Bachillerato, a modo de recuerdo. Ambas experiencias fueron hace bastante y fueron muy negativas y frustrantes por distintas razones, pero me sirvieron para valorar mucho más mi trabajo, probar proveedores, aprender a comunicarme con fábricas y ganar experiencia. La última fue hace dos meses, muy positiva, produje unas camisetas para mi carrera y para otra para una fiesta universitaria. Más allá de eso, no tengo ninguna otra experiencia relevante. Cabe recalcar que ninguna fue relacionada con el proyecto de la marca como tal, sino que fueron acciones que desembocaron en lo que actualmente trabajo. Como una preparación para lo que significa hoy mi marca de ropa.
-¿Proyectos futuros? ¿A dónde quiere llegar con su marca?
-Por ahora en el futuro quiero seguir desarrollando Trebo y ver que me puede aportar esta experiencia a las personas que quieren vestir d euna forma diferente y muy personal. Para mi lo importante no es a dónde “llegar” si no el cómo, prefiero centrarme en disfrutar el proceso. Mi objetivo es vivir de hacer lo que me llene, ahora es Trebo, pero no me cierro ninguna puerta. Creo también que se aprende más de un fracaso que de un éxito, o sea que no le tengo miedo al fracaso. Pero si algo tengo claro, en estos momentos, es que lo haré todo siempre rompiendo alguna regla. La inspiración para mí es libertad de estilo, de movimientos y de filosofía formal.
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