Mirta Arribas: el piano como pasión y carrera
Mirta Arribas, a pesar de estar terminando todavía la carrera musical, es ya una conocida en la interpretación. Ahora de la mano de su abuelo, Antonio Blanco, se adentra en el oficio de técnico de pianos
Mirta Arribas, a pesar de estar aún finalizando sus estudios de piano, ya es muy conocida. Ha recibido numerosas clases magistrales con maestros como Luis Filipe Sá o Ihor Sediuk, entre otros, y dado conciertos como pianista solista en varios países. Actualmente, compagina la formación con el aprendizaje de técnico de pianos de la mano de su abuelo, Antonio Blanco. Esa relación la ha llevado a sorprender en un concierto con motivo del centenario de la llegada del Steinway & Sons al Balneario de Mondariz.
-¿Cómo llegó al mundo de la música?
-Provengo de una familia de músicos de larga tradición. Mi bisabuelo era acordeonista profesional al igual que mi abuelo, que también es técnico afinador de pianos, y mi madre es catedrática de canto en el Conservatorio Superior de Música. Comencé a estudiar el piano cuando tenía 5 años con la profesora checa Vladimira Smausova y, desde entonces, no paré. Aún era muy pequeña cuando asistí a la última edición que se celebró del concurso de piano del Náutico de Vigo. De hecho, fui la menor de todos los concursantes que se presentó nunca a este concurso, ni siquiera había cumplido los 8 años. Recuerdo que mis pies apenas llegaban a los pedales del piano y tuve que tocar casi de pie. Lo cierto es que la música siempre estuvo muy presente en mi vida familiar, en todas las celebraciones se tocaba y se cantaba. Mis primeros conciertos fueron con un acordeón de juguete que habían comprado mis padres en el Toys ‘R’ us. Mi abuelo también tocaba y mi madre cantaba, y los demás se unían a coro. Después, en el colegio y en el instituto contaban conmigo para que tocase en las fiestas. Poco a poco, lo que en un principio era más una afición, se convirtió en algo más firme y serio hasta que decidí ingresar en el conservatorio superior.
-Coméntenos su proyecto actual.
-Actualmente, estoy centrada en mi trabajo fin de estudios, tanto en lo referente a la investigación, cuyo tema se centra en los desafíos que presenta para un pianista el aprendizaje de la técnica de afinación y regulación del instrumento, como en lo relativo al concierto fin de carrera. Todo mi tiempo actual está dedicado a ello. En las próximas semanas haré algunos conciertos en los que presentaré mi programa fin de estudios.
-¿Cuál es la motivación de su trabajo?
-La música forma parte de mi vida desde que tengo uso de razón. Mi madre cantaba todo el tiempo y a mí me gustaba mucho escucharla, no solo en sus conciertos, sino también cuando ensayaba. Además, nos cantaba cuando jugábamos, para dormirnos, para consolarnos, etc. Cuando iba a casa de mis abuelos, lo mismo, mi abuelo tocaba. Cuando el de acordeón de juguete fue insuficiente, me compró uno de verdad y juntos hacíamos dúos todos los domingos. Escuchar música de grandes músicos también fue una constante. Mi padre ejerció de crítico musical y lo acompañaba a menudo a conciertos y óperas en directo. En casa siempre nos ponían películas infantiles en las que la música tenía una especial relevancia y calidad. Recuerdo largas sesiones de cine en familia viendo películas como “Fantasía de Disney”, “Sonrisas y Lágrimas” o “Mary Poppins”. Más adelante, fueron otras como “2001: una Odisea en el espacio”. Además de disfrutar mucho de la música como oyente, a lo largo de los años tomé conciencia de que me gustaba la sensación de ser yo misma quien produjera la música. Aunque la carrera del músico es muy dura y hay que trabajar largas jornadas en soledad, no solo disfruto del resultado cuando toco en un concierto, sino que también lo hago durante el estudio.
-¿Valores por los qué destaca?
-Soy una persona muy trabajadora, con una amplia capacidad para el esfuerzo. Estudio muchas horas y soy capaz de aplazar otras facetas de mi vida si el estudio lo requiere, aunque procuro organizarme lo suficiente para mantener un cierto equilibrio. Algunos dicen de mí que tengo una importante capacidad analítica que trato de aplicar para mejorar técnica y musicalmente y que soy bastante crítica. Me gusta hacer las cosas bien, a veces quizás sea demasiado perfeccionista, pero no conformarme me ayuda a mejorar. Además, siempre me han inculcado que haga la profesión que haga, hay que dedicarse a ella con seriedad y respeto.
-¿Un pequeño recorrido por su trabajo hasta ahora?
-Además de mis estudios de piano, complementé mi formación con materias como lenguaje musical y armonía. Mi educación musical combinó la formación oficial recibida en el conservatorio con otra más personalizada, que buscaba profundizar en los conocimientos musicales. Estoy finalizando mis estudios superiores en el Conservatorio Superior de Música de Vigo bajo la guía de la catedrática de piano Mª José Cid. A lo largo de mi carrera recibí numerosas clases magistrales impartidas por docentes de distintos países como Luis Filipe Sá, Ihor Sediuk, Oleh Kopeliuk, Maria Pukhlianko, Milan Lucic, Maria Grazia Dalpasso, Vladimir Domatezovic, Omer Blentic, Mirela Sykja, Volodymyr Dotsenko, etc. Este año disfruté de una beca Erasmus y he estado estudiando en el LMTA de Vilnius en Lituania con la reconocida pianista Aleksandra Žvirblýtė. Por otra parte, llevo varias temporadas desarrollando mi actividad profesional como pianista acompañante de corales y cantantes y he dado conciertos en Galicia, Lituania y Estonia como pianista solista. Actualmente, compagino la formación pianística con el aprendizaje del oficio de técnico de pianos de la mano de mi abuelo, Antonio Blanco.
Con la venia
-Nombre completo.
-Mirta Arribas Blanco.
-Defínase como persona.
-Tímida, seria pero divertida. Responsable, cariñosa, respetuosa, orgullosa y sensible.
-Una manía inconfesable.
-Nunca soy capaz de levantarme con la primera alarma. Me pongo varias y aun así las voy posponiendo hasta que apenas tengo tiempo para prepararme y salgo disparada como un cohete.
-Un lugar en el que perderse.
-El mar, el primer baño del año es una de las mejores sensaciones.
-Un objeto de deseo tangible o intangible.
-Deseo muchas cosas. Me gustaría tener una habitación de estudio más grande y, puestos a pedir, un buen piano de cola en una casa con perro.
-Un personaje admirado.
-Admiro a cualquier músico que me haya emocionado profundamente al escucharlo. En ese sentido tengo que decir a mi madre, yo no sé cuántas veces he llorado escuchándola.
-Un recuerdo de su niñez.
-Se me vienen muchos a la cabeza. Tuve una infancia muy buena. Recuerdo con emoción los viajes con mi familia y los juegos con mi hermano.
-Una afición.
-Simplemente salir y tomar el aire, dar un paseo por la playa o por el monte.
-La canción de su vida.
-Las canciones que cantaba mi madre, ya fueran arias de ópera, zarzuela o canciones como el aria de Liù de la Turandot de Puccini o la Nana y la Jota de Falla.
-Una película.
-La última que fui a ver al cine fue Rondallas.
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