Marina Ortega: “Para las personas que nos dedicamos a la psicología, los retos son paciente a paciente"
Como complemento a su trabajo como psicóloga acaba de presentar con José Manuel Prado, ex deportista paralímpico, un libro sobre la realidad afectivo-sexual en las personas con discapacidad
Marina Otero es una enamorada de su trabajo como psicóloga en el que siente como mayor gratificación una mirada tranquila y feliz después de un tiempo de trabajo. Una labor, que en estos tiempos en la que la salud mental, afortunadamente ha adquirido un mayor protegonismo, trata de guiar a las personas a ser felices. Como complemento a su trabajo acaba de presentar con José Manuel Prado, ex deportista paralímpico, un libro sobre la realidad afectivo-sexual en las personas con discapacidad.
-¿Cómo llegó al mundo de la psicología?
-Llegué al mundo de la psicología de una forma natural. Me llamó la atención la profesión por el hecho de poder escuchar y ayudar a las personas aunque he de reconocer que en la adolescencia la mayoría de las veces no estamos preparados para diseñar nuestro futuro y en mi época faltaba esa parte de asesoramiento que hoy aportan los/as orientadores/as. A medida que fui profundizando en el sector he aprendido la importancia de esta disciplina en la vida de jóvenes y adultos. Hoy tengo claro que mi elección profesional me llena plenamente y ha sido la correcta.
-¿Coméntenos su proyecto actual?
-En la actualidad atiendo pacientes de todas las edades en mi consulta de O Carballiño y en la Clínica Lingoreta de Vigo. Existe cada vez una mayor demanda en nuestra profesión debido por un lado a la ruptura del tabú ante la salud mental, y por otro lado a factores de la sociedad actual que hace que seamos más susceptibles de precisar atención psicológica. Por otro lado también me encuentro inmersa en un proyecto ilusionante junto a José Manuel Prado, ex deportista paralímpico junto al cual escribí un libro sobre la realidad afectivo-sexual en las personas con discapacidad que presentaremos los próximos meses. En el proyecto de Lingoreta, nuestros servicios de psicología para adultos se centran en buscar y ofrecer la mejor solución posible para cada persona, pues cada individuo tiene un bagaje y una historia concreta. Por ello, se elabora un plan terapéutico individualizado según la demanda y según las circunstancias personales de cada paciente. Nuestro propósito es acompañar a cada individuo en su desarrollo personal, ayudándolo a identificar y potenciar lo máximo posible sus fortalezas siempre desde una postura comprensiva y validante. Este acompañamiento terapéutico está dirigido a prevenir el desarrollo de problemas psicopatológicos y promover la salud mental en sus diferentes dimensiones. El equipo de profesionales en el área del adulto promueve un trato acogedor y comprometido con la idea de ofrecer a sus pacientes un espacio seguro en el que las personas se sientan escuchadas, comprendidas y apoyadas. Ante tales compromisos, nuestras psicólogas están formados en distintas corrientes terapéuticas, tanto en terapia cognitivo-conductual, como en terapia sistémica y terapia EMDR. En la Clínica Lingoreta también contamos con profesionales vinculados al ámbito jurídico-forense como complemento. se puede hablar de una psicología global.
-¿Cuál es la motivación de su trabajo en la actualidad?
-Desde luego, ver la evolución progresiva de los pacientes. Es una profesión muy agradecida en el sentido que, no hay mayor gratificación una mirada tranquila y feliz después de un tiempo de trabajo. La empatía y conexión que se llega a crear con la persona es indescriptible, ya que después de tantos años en la profesión he oído historias que superan la ficción. Lo más reconfortante es ver que la capacidad del ser humano para levantarse de las caídas emocionales es infinita. Nuestro trabajo es guiar al paciente por el camino adecuado para hacerlo.
-¿Valores por los qué destacas su trabajo?
-Considero que un psicólogo debe acompañar, guiar y orientar. Nunca juzgar al paciente o decidir por la persona. Destapamos las cartas y las ponemos boca arriba para que pueda ver realidades que a veces pasan desapercibidas y mejorar así su bienestar o toma de decisiones ante los sucesos de la vida. Todo va en la idea de conseguir que el paciente se libere de problemas y trabas para vivir la vida a la que aspira.
-¿Un pequeño recorrido por su trabajo hasta la fecha?
-En mis primeras etapas comencé a trabajar en el área infanto-juvenil, más tarde fui adentrándome en la terapia con adultos. Me especialicé al terminar la carrera en psicología social y del trabajo. En mis inicios laborales a la par que en la consulta, también me especialicé en psicología forense para actuar como perito en los juzgados. Tuve un paréntesis profesional por una etapa política en la que centré mi vocación por ayudar a las personas a través del activismo político. A la vuelta de mi profesión continué mi labor como psicóloga sanitaria y forense así como ponente en diversos cursos universitarios y en el ámbito empresarial.
-¿Proyectos futuros? ¿A dónde quieres llegar?
-Para las personas que nos dedicamos a la psicología, los retos se crean paciente a paciente, a través de sus logros personales y mejora del bienestar en ellos alcanzamos importantes metas profesionales. Con los años te das cuenta que no solo los libros y el conocimiento de la psicología nos guía, si no también el propio paciente nos va desvelando claves abriéndonos su mente. Todo ello hace que aprendamos paciente a paciente. Lo que implica que el día a día es como un mapa de ruta para cada uno de los casos y también para nuestra profesionalidad y forma de actuar en la que impera claramente el personalismo de la terapia en cada caso.
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