Cuidar la piel que habitamos
El vigués Francisco Diéguez, autor del libro “Cuidado de la piel”, ha desarrollado la metodología de formación Skin Journey para transformar la farmacia y la clínica en centros de referencia de cuidado integral
Francisco Diéguez comenzó su trayectoria en Vilagarcía como farmacéutico. Allí realizó prácticas y se quedó casi 15 años. Su personalidad inquieta le llevó a su verdadera pasión, la dermocosmética. Tras varios proyectos de formación, en 2025 dió un nuevo paso y presentó su metodología Skin Journey y su libro “Cuidado de la piel”. Su visión es clara, transformar la farmacia y la clínica en centros de referencia de cuidado integral, donde la dermocosmética se trabaje con la seriedad que cualquier otra área sanitaria.
-¿Cómo llegó al mundo de la dermoestética?
-Llegué al mundo de la Dermocosmética desde la farmacia, pero no desde una visión comercial, sino desde la necesidad de comprender realmente la piel como órgano vivo y dinámico. Durante años observé que muchos pacientes acudían buscando “una crema”, cuando en realidad estaban pidiendo ayuda para algo mucho más profundo: acné persistente, rosácea, dermatitis, caída capilar, envejecimiento prematuro o una piel que simplemente “no respondía”. Entendí que no bastaba con conocer marcas o productos; necesitaba comprender la fisiología cutánea, la bioquímica celular, la inflamación de bajo grado, el papel del estrés, del eje hormonal, del intestino y del estilo de vida. Fue ahí cuando decidí especializarme de manera rigurosa en dermocosmética y suplementación, integrando el enfoque In & Out. Para mí, la Dermocosmética no es estética superficial; es salud cutánea basada en evidencia científica. Es escuchar la piel, entender lo que compensa y acompañar al paciente desde la reparación hasta el mantenimiento, con criterio clínico y metodología.
-Coméntenos su proyecto actual.
-Actualmente dirijo Postgradum Salud, un ecosistema formativo y clínico centrado en el paciente y en tener Servicios Profesionales para responder a la demanda actual del sector. En mi caso dirijo el Master Program en Dermocosmética y Suplementación donde formamos a profesionales sanitarios para que puedan ofrecer un servicio estructurado, científico y diferencial. Uno de los pilares en el Máster en Dermocosmética y Suplementación, es que trabajamos desde la fisiología celular hasta la creación real de un servicio en farmacia o clínica. No solo enseñamos teoría; damos herramientas ejecutables: algoritmos de decisión, protocolos In & Out, interpretación analítica, gestión del servicio y experiencia de paciente. Además, estoy desarrollando mi metodología propia de trabajo, Skin Journey, dividida en tres fases, reparación, tratamiento y mantenimiento, que permite abordar la piel y el cabello desde una visión integrativa, estructurada y reproducible. También trabajo en divulgación científica, eventos presenciales y proyectos tecnológicos que integran inteligencia artificial aplicada al cuidado cutáneo. Un método que presentamos este año en Skintalks y que ha tenido muy buena aceptación por los alumnos. A su vez, en 2025 vio la luz, “Cuidado de la piel. Más allá del Skincare”. Mi primer libro del que estoy orgulloso. A veces pensaba que no llegaría, pero creo que he logrado hacer y transmitir lo que es y debe ser el cuidado de cualquier persona que quiera tener una buena salud.
-¿Cuál es la motivación de su trabajo?
-Mi motivación nace de una convicción profunda: la piel cuenta la historia de lo que sucede dentro del cuerpo y en la vida de la persona. No podemos tratar síntomas sin comprender el terreno biológico y emocional que los sostiene. Me mueve ayudar al profesional sanitario a ganar seguridad, criterio y autoridad científica. Y me mueve acompañar al paciente a entender su piel, dejar de improvisar y recuperar el equilibrio desde dentro y desde fuera. Creo firmemente que podemos elevar el estándar del cuidado cutáneo en farmacia y clínica, pasando de la recomendación puntual a un modelo de atención integral, basado en evidencia, medición y seguimiento. Cuando un profesional se siente seguro y estructurado, su impacto en la salud del paciente cambia radicalmente.
-¿Valores por los qué destaca su trabajo?
-Si tuviera que resumir los valores que definen mi trabajo serían: rigor científico, honestidad, cercanía y estructura. Trabajo siempre desde la evidencia disponible, evitando modas vacías y priorizando mecanismos de acción, fisiopatología y criterio clínico. No todo vale para todos, y no todo lo que está de moda es adecuado. También destaco la claridad metodológica. Me gusta que el profesional tenga un paso a paso, un algoritmo, una herramienta concreta que le permita aplicar lo aprendido. Creo profundamente en la formación con ejecución. De ahí junto con mi marido y todo el equipo de Postgradum desarrollamos la DermoIA, una herramienta para que nuestros alumnos puedan realizar una historia clínica de precisión. Y, por encima de todo, está el compromiso con el cuidado integral: entender a la persona, no solo su piel. De ello, ha nacido mi libro.
-¿Proyectos futuros?
-Quiero contribuir a transformar la farmacia y la clínica en centros de referencia en cuidado integral, donde la dermocosmética y la suplementación se trabajen con la misma seriedad que cualquier otra área sanitaria. A futuro, deseo consolidar un modelo formativo internacional que eleve el estándar científico del sector beauty sanitario, integrar tecnología avanzada e inteligencia artificial para personalizar aún más los protocolos, y seguir desarrollando herramientas que unan ciencia, negocio y experiencia de paciente. Mi meta no es solo crecer, sino ayudar a que otros profesionales crezcan con estructura.
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