Aser Álvarez, la historia gallega en imágenes

Aser Álvarez, conocido por sus proyectos sobre Graham Greene y su amistad con el cura Leopoldo Durán ó los 40 años de Galicia en las caricaturas de Siro, apuesta ahora por una serie sobre Antonio Palacios

Aser Álvarez
Aser Álvarez | Atlántico

Aser Álvarez, licenciado en Ciencias Políticas y Comunicación Audiovisual, y miembro de la Academia Gallega del Audiovisual y de las Ciencias y de las Artes de la Televisión, es uno de nuestros directores más prolíficos. Su trabajo va desde “Anacos de vida” en la TVG hasta un proyecto sobre Graham Greene y su amistad con el cura Leopoldo Durán ó los 40 años de Galicia en las caricaturas de Siro. Ahora apuesta por una serie sobre Antonio Palacios que acaba de iniciar en el Balneario de Mondariz.

-¿Cómo nació su interés por el audiovisual?

-Mi afición nació viendo grandes películas y viéndolas antes de tiempo, desde la cabina de proyección del último operador cinematográfico de sala de Celanova, Jesús, que trabajaba en el Cine Regueiro hasta que cerró. Allí pude ver de contrabando algunos de los grandes clásicos del cine, los mejores westerns, las pelis de Chaplin, Keaton o de los hermanos Marx, y también a Bruce Lee, por supuesto, pues en esa época practicaba artes marciales y llegué a ser cinturón negro infantil. Recuerdo el olor a humedad de aquel cine y el sabor de los pinchos morunos de Pepita, del Bar Avenida, que eran los mejores del mundo, y las pelis de Bud Spencer y Terence Hill, que veía con mis amigos Luis y Miguel, con los que jugaba en las traseras del cine. Aquel fue mi principio del mundo. Ya pasados los años, cuando me dediqué a hacer televisión y cine, Jesús, siempre seguía mis avances y sentía un gran orgullo. Incluso me confesó, poco antes de morir, que se emocionó al verme recoger el premio Mestre Mateo al mejor documental por mi primer trabajo, “100% Celso Emilio Ferreiro”.

-¿Cómo definiría su actual proyecto?

-Imposible pensar en un solo proyecto... tengo siempre muchos proyectos en marcha, a veces diría que incluso demasiados. Arraianos Producións es una empresa con la que hemos desarrollado en los últimos años cientos de proyecto. Es difícil mantener la actividad de una pequeña productora independiente en Galicia, pues hay poco apoyo público, mucha competencia, precariedad y amiguismo, y poco se prima la excelencia en este sector. Así que hay que hacer de todo, trabajos de televisión y radio, proyectos de creación sonora, comisariado de exposiciones, dirección y producción de proyectos de publicidad y márketing que alternamos con algunos proyectos y encargos. La serie que estamos grabando de Antonio Palacios es una de estas sanas locuras, es un interés y una fascinación que ya vienen de muy atrás, confieso que es casi una obsesión que me acompaña desde hace más de 25 años, cuando me fui a vivir a Madrid. Allí descubrí, en el Círculo de Bellas Artes, por donde pululaba bastante en aquellos tiempos, las obras monumentales, poderosas, rotundas y graníticas de aquel genial arquitecto que resultó ser un “madrigalego de pro” y que además era el autor de los tres grandes edificios que definen el urbanismo del Madrid moderno, un fenómeno muy querido en Madrid pero que en Galicia era y yo diría que sigue siendo un gran desconocido para la ciudadanía.

-¿Valores por los que destaca?

-"La Pontevedra de Antonio Palacios”, es una historia de amor y de resistencia. Este trabajo es fruto del amor, de la valentía y de la capacidad de persistencia e insistencia que tengo, así como una creencia que me dice que lo pequeño es hermoso. De hecho es un documental muy humilde, pues no hemos conseguido más que una pequeña ayuda y algún apoyo puntual. Y eso que llevamos años buscando financiación para el gran documental que Antonio Palacios se merece. Lo intentamos con motivo de su 150 aniversario, pero en Galicia dejamos pasar esa oportunidad sin pena ni gloria, aunque colaboramos con algunos proyectos en Madrid, donde reivindican a Palacios mucho más que aquí. Iba siendo hora de dar, por lo menos, un pequeño paso en este camino.

-¿Qué ha supuesto este último año?

-Está siendo un año de cambios importantes. Estamos buscando financiación para un par de proyectos cinematográficos potentes, un documental biográfico, que me encargó Jorge Escohotado, sobre su padre, el gran filósofo Antonio Escohotado. Llevo años tratando de sacar adelante una road movie sobre la singular relación de amistad entre el novelista británico Graham Greene y su amigo, el cura gallego, Leopoldo Durán, que es una extraordinaria oportunidad para internacionalizar la cultura gallega a través una historia tan desconocida como sorprendente. También estoy trabajando en otros proyectos, como la preproducción de un trabajo sobre el arquitecto y profesor Pedro de Llano, o la road movie gastronómica sobre el cocinero Javi Olleros, de Culler de Pau. Y por supuesto, no renuncio a un gran documental sobre Antonio Palacios y otro para divulgar la biografía de Elías Valiña.

-¿Proyectos futuros?

-Estoy terminando el montaje de “Detrás dunha estrela”, que sinceramente creo que es el mejor trabajo cinematográfico que he realizado hasta el momento y que es el resultado de más de un año de rodaje siguiendo el proceso creativo de un gran escultor compostelano, Óscar Aldonza, que es el autor de un gran grupo escultórico en bronce, una epifanía que está al lado del Pórtico de la Gloria. Espero y deseo que este trabajo tenga el reconocimiento que se merece.

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