Arte detrás de un traje de novia

Ana Prados llegó al mundo del patronaje y diseño por casualidad y afición. Lo que empezó siendo una forma de desconectar y disfrutar, acabó convirtiéndose en su profesión y en un proyecto de vida

Ana Prados.
Ana Prados. | Vicente Alonso

Ana Prados llegó al mundo del patronaje, corte y confección por casualidad, o mejor dicho, por afición. Lo que empezó siendo una forma de desconectar y disfrutar acabó convirtiéndose en su profesión y en un proyecto de vida. En 2019 nació Ana Prados Academia y Atelier y hace cuatro años decidió separar ambas actividades y desarrollarlas independientemente. Así nació Ana Prados Atelier, un paso importante gracias al cual se ha convertido en una profesional imprescindible del sector de moda nupcial.

-¿Cómo llegó al mundo de la moda nupcial?

-Siempre me gustó coser. Empecé de forma totalmente autodidacta y, por puro entretenimiento, decidí formarme en patronaje , corte y confección. A medida que avanzaba en esa formación me di cuenta de que quería dar un giro profesional y dedicarme a algo relacionado con la moda. Sabía que quería tener un atelier y una academia, pero en aquel momento no tenía claro que acabaría especializándome en novias. Una vez comencé a trabajar en este sector descubrí que era donde más cómoda me sentía y donde mejor podía desarrollar mi creatividad. Me apasionan todas las posibilidades que ofrece el blanco, la mezcla de texturas, los encajes, las transparencias y los contrastes. Es un universo lleno de matices que me permite crear piezas muy diferentes entre sí. Pero, además de la parte creativa, está la parte emocional. El proceso de confección de un vestido de novia es muy especial porque acompaña uno de los momentos más importantes de la vida de una mujer. Nuestro trabajo no consiste únicamente en hacer un vestido a medida de su cuerpo, sino también de su personalidad, de su historia y de todo aquello que quiere transmitir ese día. Durante meses compartimos ilusiones, dudas, nervios y decisiones. Las acompañamos no solo con el vestido, sino con todo el conjunto, ayudándolas a encontrar la imagen con la que realmente se sienten identificadas. Y finalmente llega la entrega, uno de los momentos más emocionantes de todo el proceso. Ver cómo se reconocen en el vestido y cómo se emocionan es algo que hace que este trabajo sea único y que yo lo siga viviendo con la misma pasión de siempre

-Coméntanos tu proyecto actual.

-Actualmente dirijo dos negocios muy diferenciados que, aunque tienen algo fundamental en común, la aguja y el hilo, cumplen funciones completamente distintas. En la academia formamos y en el atelier creamos. La academia nació con la idea de acercar la costura a todo tipo de personas. Tenemos alumnado que llega simplemente por afición, porque quiere aprender a coser o desarrollar una habilidad creativa, pero también personas que buscan dedicarse profesionalmente a este sector e incluso profesionales que ya están trabajando y quieren seguir especializándose. Para ello contamos con una oferta formativa muy amplia que abarca patronaje, corte y confección, sastrería, corsetería, bordado y sombrerería, entre otras disciplinas. Además, a lo largo del año organizamos workshops especializados impartidos por profesionales que vienen a compartir sus conocimientos y técnicas. Para mí es muy importante que la formación esté viva y que nuestro alumnado tenga acceso a diferentes formas de trabajar y entender el oficio. Por otro lado, en el atelier seguimos creciendo y evolucionando. Hemos ido definiendo cada vez más el tipo de clienta con la que trabajamos. Curiosamente, son mujeres con estilos, gustos y personalidades muy diferentes entre sí, pero todas tienen algo en común: buscan una experiencia de atelier. Quieren un vestido creado exclusivamente para ellas, valoran el trabajo artesanal y disfrutan formando parte del proceso creativo. Son novias que se dejan asesorar, que confían, que se implican y que entienden que un vestido a medida es mucho más que una prenda. Ese es precisamente el perfil de mujer con el que más nos gusta trabajar, porque nos permite construir juntas algo único y muy personal.

-¿Motivación y valores?

-Siempre he necesitado hacer cosas con las manos, transformar una idea en algo tangible y ver cómo cobra vida a través de los tejidos, las formas y los detalles. Esa sensación sigue siendo hoy una de las partes más bonitas de mi trabajo. Pero también me motiva mucho la capacidad que tiene este oficio para acompañar a las personas en momentos importantes de su vida. En el atelier formamos parte de uno de los recuerdos más especiales de nuestras novias, y en la academia acompañamos a personas que muchas veces llegan sin saber coser una puntada y terminan desarrollando una habilidad que les aporta confianza, creatividad e incluso una nueva profesión. Me gusta pensar que nuestro trabajo va mucho más allá de la costura. Creamos prendas, pero también experiencias, recuerdos y aprendizajes. Tanto una alumna que consigue confeccionar su primera prenda como una novia que encuentra el vestido con el que se siente plenamente ella son momentos que me siguen emocionando después de tantos años. Además, soy una persona muy inquieta y me gusta seguir aprendiendo constantemente. Descubrir nuevas técnicas, conocer otros oficios artesanos y seguir evolucionando es algo que me impulsa cada día. Vivimos en un momento en el que todo va muy rápido y muchas veces se pierde el valor de los procesos, de los detalles y del trabajo hecho con calma. Nosotros intentamos mantener precisamente eso. Cada vestido y cada proyecto que sale de nuestro espacio lleva muchas horas de trabajo, pero también mucho cariño y mucha implicación. Tanto en la academia como en el atelier tratamos de crear un entorno cercano y humano.

Con la venia

-Nombre completo.

-Ana Prados.

-Defínase como persona.

-Soy una persona sensible, creativa, muy trabajadora y persistente.

-Una manía inconfesable.

-No soy una persona especialmente maniática.

-Un lugar en el que perderse.

-Na Pobra do Carabiñal tenemos una caravana en un camping de allí y verneamos allí desde hace seis años.

-Un objeto de deseo tangible o intangible.

-Ahora mismo, más tiempo para mí. Es probablemente lo que más deseo y uno de los objetivos que me he marcado este año.

-Un personaje admirado.

-Admiro a muchaas personas, pero la primera persona que me vino a la cabeza al leer esta pregunta fue mi madre.

-Un recuerdo de su niñez.

-Siempre que pienso en mi infancia me vienen imágenes de mi hermana y de mí haciendo bailes, inventando coreografías y dando piruetas en el campo de casa.

-Una afición.

-Me gusta mucho cantar, aunque me cuesta hacerlo delante de la gente.

-La canción de su vida.

-Me han acompañado artistas tan diferentes como Silvio Rodríguez, Juan Luis Guerra, Ismael Serrano, Extremoduro, Dulce Pontes, Manu Chao, Valeria Castro o Sílvia Pérez Cruz.

-Un libro de reciente lectura.

- “La modista de Barcelona”, de Marc Font, la historia de una modista de vestidos de novia en la Barcelona de la posguerra y “Las claves del yoga”, de Danilo Hernández.

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