Alta costura en el sector nupcial
Ángela Pousa, considerada como un valor en alza en el diseño nacional, marca desde su atelier de Vigo las tendencias más exclusivas para las novias que quieren ser ellas mismas
Ángela Pousa comenzó su carrera de Diseño de Moda en 2018 donde descubrió el mundo atelier: las pruebas, el trabajo a medida, la elección de los tejidos, el contacto directo con las clientas y todo lo que hay detrás de la creación de un vestido desde cero. Una experiencia muy importante que le enseñó lo que significa trabajar en Alta Costura y el nivel de dedicación que requiere cada prenda. Nace así su proyecto alrededor de la moda nupcial que la ha encumbrado en el sector nacional como un valor en alza.
-¿Cómo llegó al mundo de la moda?
-Desde pequeña me pasaba las tardes dibujando, imaginando y diseñando, así que siempre tuve esa inquietud creativa muy presente. Sin embargo, creo que fue alrededor de los 16 años cuando empecé a tener claro que quería dedicarme al mundo de la moda. En aquel momento todavía no sabía exactamente hacia dónde me llevaría ese camino y jamás imaginé que acabaría teniendo mi propio atelier de novias. Justo antes de selectividad decidí hacer caso a lo que realmente me gustaba y apostar por estudiar moda, aunque en aquel momento mis padres no estaban demasiado convencidos de que fuera la mejor decisión. Hoy, sin embargo, son una de las personas que más me apoyan en mi proyecto. En 2018 comencé mis estudios de Diseño de Moda en la Universidad Nebrija, en Madrid. Siempre me había atraído especialmente la Alta Costura, el trabajo artesanal y todo lo que hay detrás de una prenda hecha a mano, pero nunca me había imaginado trabajando en moda nupcial. Fue durante la carrera cuando conocí a mi profesora, y ahora también amiga, Laura Escribano. Tuve la oportunidad de trabajar con ella durante mis prácticas y fue entonces cuando descubrí el mundo de la novia. Gracias a esa experiencia pude unir dos de mis grandes intereses: la alta costura y la moda nupcial.
-Coméntenos su proyecto actual?
-Comencé con el Atelier en 2023, después de volver a España, y hacerlo supuso un gran paso para mí. Emprender nunca es fácil, y mucho menos cuando tienes 23 años y estás empezando prácticamente desde cero, así que fue una decisión que tomé con mucha ilusión, pero también con bastante miedo. La persona que más me impulsó a dar ese paso fue mi madre, que siempre confió en que podía hacerlo. Comencé con una pequeña colección cápsula de vestidos base, que me permitió dar a conocer mi trabajo y empezar a construir poco a poco la identidad del atelier. Fui incorporando diseños con novias y, actualmente, prácticamente todas las novias que visten de Ángela Pousa Atelier llevan un vestido diseñado y confeccionado específicamente para ellas. Para mí, cada vestido tiene que ser único. No trabajo con una colección cerrada que la novia simplemente elige, sino que trato de entender qué busca, cómo le gustaría verse y, sobre todo, cómo quiere sentirse el día de su boda. A partir de ahí comenzamos a diseñar juntas desde cero. Todo el proceso es muy artesanal y personalizado. Desde el diseño y el patronaje hasta las pruebas, la elección de los tejidos y cada uno de los acabados, intento cuidar cada detalle para que el resultado final tenga sentido con la persona que lo lleva. Uno de los grandes objetivos de mi marca es recuperar y poner en valor la artesanía. Creo que poco a poco se están perdiendo oficios que son fundamentales dentro de la moda, como la costura, el bordado, el patronaje o el tejido artesanal.
-¿Cuál es la motivación de su trabajo?
-Creo que una de mis grandes motivaciones es tener la libertad de trabajar en algo que realmente me gusta. Disfruto mucho de mi profesión y, aunque hay momentos de mucho trabajo, siento que tengo la suerte de haber construido un proyecto con el que me identifico. Una de las partes que más me gusta es conocer a cada una de las mujeres que llegan al atelier. Cada novia tiene una historia diferente y comparte conmigo uno de los momentos más importantes de su vida. Que confíen en mí para acompañarlas durante ese proceso es una responsabilidad muy bonita y que valoro muchísimo. También disfruto especialmente de todo el proceso creativo. Desde esa primera conversación en la que empezamos a imaginar el vestido hasta ver cómo las ideas van tomando forma durante las pruebas. Muchas veces partimos de una idea muy abstracta y conseguimos convertirla en una prenda real. Esa ilusión es, al final, lo que más me motiva. Me hace muchísima ilusión ver a una novia feliz con su vestido, como si fuera a llevarlo yo. Esa emoción y conexión es lo que hace que siga disfrutando de mi trabajo.
-¿Valores por los qué destaca?
-Destacaría la exigencia que pongo en mi trabajo. Soy muy perfeccionista y me gusta cuidar cada parte del proceso, incluso aquellas que quizá no se ven a simple vista. Para mí, cada costura, cada acabado y cada detalle tiene que tener un sentido dentro del conjunto. También considero fundamental la calidad de los tejidos y de los materiales con los que trabajo. Creo que un buen diseño no depende únicamente de la silueta, sino también de cómo está construido, de cómo se comporta el tejido y de cómo envejece una prenda con el paso del tiempo. Me gusta experimentar con los tejidos para crear nuevas texturas, volúmenes y acabados, y buscar una forma diferente de utilizar técnicas que forman parte de la tradición de la costura. Y uno de los valores fundamentales es la recuperación y puesta en valor de la artesanía. Detrás de una prenda de alta costura hay mucho más que un diseño bonito: hay horas de trabajo, conocimiento, oficio y muchas manos.
Con la venia
-Nombre completo.
-Ángela Pousa Rodríguez.
-Defínase como persona.
-Soy una persona inquieta, exigente conmigo misma y con una enorme curiosidad por aprender y crear.
-Una manía inconfesable.
-Tengo la manía de fijarme en los detalles de la ropa de todo el mundo.
-Un lugar en el que perderse.
-Cualquier playa de Galicia, especialmente si está tranquila y no hay nadie alrededor.
-Un objeto de deseo tangible o intangible.
-Tiempo, para poder viajar, descubrir sitios y disfrutar más de las pequeñas cosas.
-Un personaje admirado.
-Admiro sobre todo a las personas que me rodean: mi familia, mis amigos y mi pareja.
-Un recuerdo de su niñez.
-Las comidas tan ricas que me preparaba mi abuela.
-Una afición.
-Me encanta viajar, descubrir lugares nuevos y conocer otras formas de vivir.
-La canción de su vida.
-No tengo una canción, pero sí muchas que me recuerdan a momentos y personas concretas.
-Una película.
-"Mamma Mia".
-Un libro de reciente lectura.
-Estoy leyendo “Hija de la venganza”.
-De pequeña quería ser.
-Veterinaria, porque siempre me han encantado los animales.
-Un proyecto pendiente en su agenda.
-Aprender un nuevo idioma.
-Un deseo insatisfecho.
-Creo que, por ahora, no tengo ninguno.
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