Alba Alonso, amistad contra la soledad

La viguesa Alba Alonso Feijóo triunfa en Vigo con “Café con compañía”, un proyecto que nació con la idea de generar encuentros y actividades para mujeres mayores con iniciativas sociales y culturales

La viguesa Alba Alonso Feijóo
La viguesa Alba Alonso Feijóo | Atlántico

Alba Alonso, doctora, filóloga y maestra de inglés con una amplia trayectoria vinculada a la educación, la infancia y la igualdad, acaba de crear un grupo social que apuesta no solo por unir a mujeres de más de 70 años, sino porque la sociedad mire a la tercera edad con otros ojos. Todo empezó cuando su madre se hizo mayor y necesitaba alguien con quien tomarse un café. Así nació “Café con Compañía” donde el café es solo la excusa… el encuentro, las conversaciones y las risas son la verdadera alma del proyecto.

-¿Cómo nació Café con Compañía?

-“Café con Compañía” nació de una necesidad vital. Mi madre no dejaba de repetir de manera continuada que estaba sola, que no tenía amigas y que se sentía muy mal al respecto. Siendo madre de 6 y preocupándonos por ella dentro de nuestras posibilidades, para mí era incomprensible que se sintiese así. Yo le hacía ver una y otra vez la cantidad de señoras que sí estaban solas y no tenían familia, diciéndole que ella era muy afortunada de tenernos a nosotros y de que la cuidásemos con tanto amor. Pero un día la cabeza me hizo click y me di cuenta de que ella no demandaba más hijas o hijos, lo que ella necesitaba eran amigas de su edad para conversar, tomar algo cuando todo el mundo está ocupado y hablar de todo y de nada a la vez. Ella necesitaba alguien con quien tomarse un café, entendiendo ese café como mucho más que un simple líquido marrón en una taza. Como decimos en “Café con Compañía” el café es solo la excusa… el encuentro, las conversaciones y las risas son la verdadera alma del proyecto.

-¿Cómo definiría el proyecto?

-Es un proyecto social muy humano. No hace nada nuevo, no muestra nada que no haya sido inventado antes y sin embargo se podría calificar como “innovador”. Y podríamos preguntarnos, ¿en qué momento juntar a señoras alrededor de una mesa para que hablen y tomen un café pasa a definirse como innovador? Pues en el momento en el que dejamos de saludar a la vecina en el ascensor, no vemos ni miramos a la señora que va cargadísima con la basura para ayudarla, no saludamos ni sonreímos al señor con el que nos cruzamos en un camino cualquiera, y ni siquiera hemos visto al niño que se ha caído en la bici delante de nosotros porque además vamos mirando una pantalla. Volver a mirarnos es innovador. Volver a hablar con personas desconocidas de manera empática y con una escucha activa es muy innovador. Y es triste decirlo, pero hemos dejado de hacerlo. Por eso una iniciativa social como “Café con Compañía” está llamando la atención a tantas personas. Y es que “Café con Compañía” trata de conectar a mujeres a partir de los 70 para que creen lazos de muchos y diferentes tipos (amistad, compañerismo, apoyo…) pero en realidad busca cambiar la mirada de la sociedad hacia las personas mayores. Y, por ende, hacia la humanidad en general.

-¿Valores por los que destaca?

-“Café con Compañía” destaca por poner en valor la edad, por hacer que mujeres increíbles de 70 u 80 vuelvan a sentir que brillan porque son escuchadas y valoradas por sus grandes vidas, y por enseñar a volver a mirar y no simplemente a ver lo que nos rodea. Y una vez seamos capaces de mirar con atención, entonces nos daremos cuenta de que estamos poniendo el

foco en mucho materialismo absurdo y perdiéndonos lo que de verdad importa: las personas.

-¿Hablemos del momento actual de su trayectoria?

-Nos encontramos en fase inicial, piloto si quieres llamarla. Sin embargo, la acogida que “Café con Compañía” ha tenido ha sido tan brutal que se me ponen los pelos de punta. Porque demuestra que tenemos un gran problema con la soledad no deseada, pero también demuestra que con empatía podemos encontrar soluciones a muchos de los dilemas vitales que nos están asfixiando como sociedad. Es el momento de volver a vivir en “modo pueblo” en la ciudad también. Y eso quiere decir llamar a Pili la del 4º si hace dos días que no la ves, a donarle los juguetes de tus hijos a los vecinos de abajo, a darle un tupper también a Suso el del 3º porque desde que murió su mujer le cuesta volver a cocinar y a charlar 5 minutos con la persona que limpia las escaleras.

-¿Qué ha supuesto este último año?

-“Café con Compañía” lleva un par de años gestándose en mi cabeza, pero fue este verano al encontrarme de vacaciones cuando decidí que tenía que hacerlo realidad. Y así fue como en septiembre (después de muchas horas de estudio de campo, de reflexión y de organización) invité a 4 señoras y organicé la primera mesa piloto. A partir de ahí empezaron a suceder muchas cosas, se llenaron las mesas y nos llegaron llamadas y mails de señoras que se sentían solas. Cada día le dedico unas horas a este proyecto de forma voluntaria porque me entusiasma. Porque quiero que mis hijos aprendan a valorar a su abuela y a todas las personas mayores que se encuentren por el camino. Y también lo quiero para los hijos de mis amigas y las hijas de mis amigos. Al final todo tiene un sentido y el círculo acaba cerrándose porque podemos pensar que con este proyecto estamos ayudando a estas mujeres, cuando en realidad son ellas las que nos están enseñando a nosotros a despertar y cambiar nuestra mirada hacia el mundo.

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