Xulio Merino: “Comencé haciendo magia en hoteles de Canarias por propinas, mesa a mesa”

"En Vigo tenemos una generación de magos muy versátil; son buenos y entretenidos, eso no es muy habitual", señala el campeón nacional de micromagia

Xulio Merino: “Comencé haciendo magia en hoteles de Canarias por propinas, mesa a mesa” | Gonzalo Pamies

El vigués Xulio Merino se proclamó campeón de micromagia en el Congreso Mágico Nacional de Santander, mostrando una destreza inusual con las esponjas, su elemento favorito. Su truco consistió en el sonido de un cuenco tibetano y la aparición y desaparición de esas esponjas al ritmo que marcaba el instrumento. Una ilusión que ya había incorporado a su repertorio.

¿En qué consiste la micromagia?

Es una categoría de la magia. Esta hace relación a la magia con pequeños objetos. No se pueden utilizar cartas, para eso ya hay otra categoría. Básicamente, cualquier objeto puede valer, siempre y cuando entre en la superficie de una mesa. Las monedas son lo más habitual. Yo soy especialista con esponjas, así hice mi rutina.

¿Se prepara un truco específico para la competición?

Tiene que ser algo especial. Mucha gente se prepara un truco espectacular, pero en Galicia no somos nada partidarios de esa corriente. Creemos que cada uno tiene que ir y hacer su magia y, si entra dentro de las normas del concurso, pues presentar ese truco. En la comunidad nos hemos traído siete premios principales y una mención, todos encajan un poco en ese pensamiento. Es una magia ya dentro de nuestro repertorio, pero con técnicas novedosas.

¿En qué nivel de magia se encuentra Vigo?

Muy alto y muy entretenido. Es una generación muy amplia: Sara Rodríguez, Carlos Tomico, Sergio Sienes… O al mago Cali, que lleva toda la vida. Vienen también jóvenes como Nacho Nogueira. Si se decide ir a concursos, seguro que le va a ir muy bien. Es una comunidad fantástica, donde somos 40 magos y una generación muy versátil, a la que le gusta estudiar mucho. No es tan habitual.

¿Qué tiene que tener un mago para ser profesional: habilidad, constancia o carisma?

Depende. Si se quiere ser profesional, hay que aprender a gustar cuando se está en el escenario. Hacer que la gente tenga empatía contigo. Pero para ser aficionado, no hace falta nada. Que te guste la magia. Hay muchos libros y vídeos que te pueden enseñar y magos extraordinarios que no actúan, sino que idean cosas para que las hagan otros. El mundo de la magia es muy abierto.

¿Cuándo supo que la magia sería su modo de vida?

Empecé en 2010. Con 15 o 16 años me adentré en las artes escénicas. Escribí, me gustaba el cine, estuve en teatro amateur, cuentacuentos, clown, globoflexia… En ese tránsito, me encontré un par de juegos de magia, pero no me dijeron gran cosa. Conocí a un mago que me prestó un libro de magia con esponjas, que era de los años 60, y empecé a hacerle trucos a mis amigos. Lo hacía estrepitosamente mal (se ríe). No tenía mucha destreza, pero las esponjas funcionaban bien y me animé a seguir. En aquel momento, trabajaba de camarero en hoteles de Lanzarote. Ahí, comencé a hacer magia por propinas, mesa a mesa. Enseguida me dediqué exclusivamente a ello. Estudiaba por las mañanas, varias horas, y realizar lo practicado por la mañana y noche.

¿Se plantea en algún momento cambiar de registro y hacer magia a gran escala?

La magia es un reto constante y hay que buscar siempre cosas nuevas. No te puedes encasillar. A mí me gusta mucho experimentar y siempre he querido jugar con muchos materiales, aunque soy conocido por las esponjas. En el último año y medio comencé a trabajar en hacer magia y cuentos, donde tienes una estética distinta, y también estoy en un show con Lara Doiro que es un poco más grande. Está pensado para hacer en la calle o en escenario y tenemos alguna que otra ilusión dentro de cajas que cambian de lugar.

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