Xisela Aranda: “Nací deportista y moriré siéndolo, me siento afortunada y orgullosa de serlo”
Directora de deportes de la Diputación de Pontevedra y exconsejera del Celta
Xisela Aranda (Vigo, 4 de marzo de 1986) es la nueva directora de deportes de la Diputación de Pontevedra tras una vida en este campo. Primero como jugadora profesional de squash, después como jugadora de fútbol y en los últimos meses como consejera del Celta y encargada de la creación de la estructura femenina de la entidad.
¿Cómo llegó a esta nueva aventura?
Vi que había unas bases para presentarse al puesto y comencé a valorar los requisitos que se pedían. Vi que había una serie de requisitos como estar presente en la gestión deportiva. Se buscaba a alguien vinculado al deporte y no lo dudé mucho porque es lo que hice toda mi vida. Presenté mi candidatura y un proyecto deportivo que había que presentar para poder acceder al cargo. Se valora y veo publicado mi nombre en el procedimiento. La verdad es que estoy encantada. Sabía que era una opción, pero nunca sabes si puede llegar a ser una realidad. Estoy orgullosa y contenta.
¿Cómo era el proyecto?
Trasladé toda mi parte deportiva, desde los cuatro años que llevo en el mundo del deporte. Por un lado, toda la parte individual en un deporte minoritario como el squash y, después, toda la parcela de fútbol, que es de equipo. En el squash pasé casi 20 años de mi vida con un periplo muy intenso. Después pasé por el fútbol y por As Celtas. Y, en cuanto al proyecto, pongo al deportista en el centro de todo, que es lo que siempre he querido para el mundo deportivo. Todos los que estamos en el deporte, pero alrededor del practicante, tenemos que tener claro que hay que poner el foco en las necesidades del deportista. Lo viví desde dentro y, en el proyecto, traté de volcar que el eje principal fuese el deportista, tanto en el deporte base como en el alto rendimiento o en la organización de eventos. Y así lo presento. Es algo que tenía en mi cabeza y en mi corazón durante mucho tiempo. Convenció y salió adelante.
¿Cómo son estos días?
Estoy en un periodo de conocer todo. Tengo el apoyo de la vicepresidenta Luisa Sánchez. Lo primero que quise hacer es conocer al equipo humano y tengo a un conjunto que quiere hacer cosas, trabajar para lo que hay e ir introduciendo nuevas medidas. Estoy en ese proceso de descubrir el terreno de juego.
¿Era todo como esperaba?
Es que no tenía ninguna expectativa, no soy mucho de montarme películas de cómo podían ser las cosas. Había trabajado con instituciones, pero desde la parte del deportista, y no sabía lo que ya había. No esperaba nada concreto y puedo decir que la llegada fue muy positiva y me siento bien acogida. Supongo que llegarán las dificultades y creo que forman parte de todo. Me considero valiente y los problemas forman parte de todo. Cuando lleguen, se afrontarán y soy una persona que me gustan los retos. Seguro que llegarán las dificultades, pero es lo normal y para eso estamos. Forma parte del trabajo.
¿Hubo más llamadas de felicitación o de empezar a pedir cosas?
Por ahora, de felicitación. Puedo decir que fue algo impresionante. Había mensajes que no me esperaba y tardé bastantes días en contestar al Whasapp. Es muy bonito ver el cariño de la gente porque todo fueron buenas palabras y de alegría. Pero también sé que esto durará un mes y que cambiará porque también sé que parte de mi labor es hacer de enlace entre la institución y el deporte. Hay que escuchar las necesidades y problemas que existan.
Muchas de esas dificultades tendrán que ver con lo económico.
Obviamente. No podemos negar que la parte de las subvenciones es muy importante porque los clubes, los deportistas y los eventos necesitan el dinero. El deportista viaja con dinero, paga sus entrenadores con dinero… Es algo fundamental. Esa parte hay que mejorarla y cuidarla cuando se pueda, pero también hay que ir un paso más allá porque hay otras muchas cosas que tienen un impacto, que no cuestan tanto y que el deporte necesita. También queremos poner el foco en esas cuestiones necesarias, independientemente de las subvenciones, que el deporte necesita.
¿Qué le gustaría hacer de inicio?
Primero hay que estudiar lo que hay, ver la situación inicial de la que partimos para después ver lo que podemos mejorar, lo que hay que mantener al completo y sí que todas las medidas que tengamos respondan a la pregunta ¿esto lo necesita el deportista? ¿esto llega al deportista? Van a ser siempre las preguntas que nos tenemos que hacer. Tengo en mi cabeza muchas medidas que ya se han hablado y que, poco a poco, se irán incorporando.
Me habló en varias ocasiones de los viajes del deportista, ¿lo trae de su época de jugadora?
Claro, claro. Viajé por muchos sitios del mundo compitiendo sola porque no había recursos para que pudiera viajar nadie del cuerpo técnico conmigo. Al final, es difícil porque los viajes son austeros, buscar los hoteles, el lugar en el que comes… Es entender cómo se viaja. Muchas veces el traslado es en furgoneta un montón de horas. Gran parte de mi trabajo es haber estado ahí, conocer las experiencias y trabajar desde esa empatía.
¿Deportista desde los cuatro años?
Creo que sí. Yo ya nací deportista. Creo que nací siendo deportista y moriré siendo deportista. Me siento muy orgullosa y también digo que soy una afortunada. El deporte me dio un montón de cosas buenas. La gente se queda con los logros, con los campeonatos, pero yo prefiero quedarme con las experiencias, con las personas que encuentras por el camino y con lo que te da como persona. La Xisela de hoy es de una manera porque vivió el deporte desde dentro. Desde los cuatro años vinculada a este mundo y soy quién soy por ese momento tan importante de entrar en el deporte a los cuatro años.
¿Por qué se decantó por el squash?
A los cuatro años empecé jugando al tenis y a los quince, más o menos, lo dejé. Y una persona deportista que deja de practicarlo…. Busqué otra cosa y entré en el gimnasio Coliseum. Rogelio Chantada, que era el presidente de la Federación Española de squash, era el que llevaba el recinto deportivo. Me dijo que, al día siguiente, probase con el squash. Y me metí. Recuerdo que al salir de allí me dijo: “vas a ser campeona de España”. Claro, yo pensaba: “no te vengas tan arriba”. Ahí comenzó todo y pasó que gané el Campeonato de España. Ahí comenzaron casi veinte años vinculada al squash.
¿Tardó en confiar en sus opciones?
Quizás cuando comencé a competir bien contra jugadoras que veía como referentes. Y cuando gano el primer Gallego, sí que me dije que puede ser. Poco a poco, logré ganar y me hice en Valencia con el primer Campeonato de España. Llegarían seis máis hasta ganar siete. Todo fue poco a poco, en una cuestión de ir ganando partidos y de disfrutar del deporte. Me lo pasaba muy bien dentro de la pista, disfrutaba mucho. Si no es así, todo pierde un poco de sentido. Es cierto que al deportista no siempre le apetece ir a entrenar. Es algo normal, pero sí que disfrutaba mucho y me compensaba el esfuerzo, el entrenamiento, la nutrición…
Llega el momento de intentar el salto internacional con viajes en solitario para, en ocasiones, jugar un partido y quedar fuera.
Sí, sí, se hace duro. Recuerdo torneos en Suiza para los que viajaba y, a lo mejor, cogía el vuelo al día siguiente del primer partido porque no confiaba mucho en pasarlo. Y es que te lo gestionas tú todo. Iba, ganaba el partido y me veía obligada a cambiar el vuelo. Por el precio, no sabía bien si me compensaba más perder. Y sí que me pasó veces de cambiar vuelos porque vas ganando y vas ganando. Ahora está en esta situación Marta Domínguez, que es nuestra mejor representante ahora. Sí que es complicado porque te pasas tiempo fuera gestionándolo tú.
¿Cómo llegó al fútbol?
Es que el fútbol es mi deporte. Cogí una raqueta con cuatro años, pero yo veía un balón y era andar a patadas con él. Era mi auténtica pasión. Salía a la calle a jugar y también lo hacía en el colegio. Ahora es algo más normal, por decirlo así, que una chica juegue al fútbol o haga lo que dé la gana, pero hace treinta años era la única niña del patio que jugaba y debajo de mi casa era la única que lo hacía. A mí me daba igual porque me gustaba. Pero en aquel momento no había los equipos y las ligas que hay ahora, de forma que me decanté por otro deporte. Pero sí que me quedó ahí la espina de decir: “qué rabia”. Con lo que a mí me hubiera gustado. En 2019 lo dejé y ese mismo año me apunté a unas pruebas del Tenerife. Y me cogieron.
¿No había estado en otro equipo?
No, no. Al final traía una preparación física del squash de alto nivel y, claro, se unieron a mis facultades en el deporte. Tengo esa facilidad para el deporte y, al ir a las pruebas, me preguntaban: ¿de qué equipo vienes? Y, no. Le decía, luego os cuento. Al final, me cogieron y disputé cuatro temporadas allí con varios ascensos.
¿Por qué volvió y entró en el Celta?
Dejo de jugar a fútbol en 2023 y, a finales de ese año, empiezan las conversaciones con el Celta. Hablamos, conozco a la presidenta y me cuenta el proyecto del femenino, y es el momento de formar el Consejo de Administración. Es un cúmulo de circunstancias que hacen que me acerque a Vigo y, cuando se nombra ese consejo, ya entro yo. Empezamos a trabajar en toda la parte de As Celtas con una dedicación plena. 2024 fue un año de dedicación plena de todo el proyecto. Siempre tuve a la familia aquí, de forma que la idea de volver siempre está. Se juntó todo para regresar.
Se puede decir que fue una consejera a dedicación completa.
Fue a full, a tope porque no había nada. Había una idea maravillosa, pero no teníamos nada. No existían ni jugadoras, ni marca, ni plan estratégico… Nada. Hubo que hacer todo, cuerpos técnicos, instalaciones… Requirió un trabajo que fue increíble, pero laborioso. Yo venía de una estructura como la del Tenerife y traté de volcar en As Celtas lo bueno que había vivido y que lo malo no se repitiera. Siempre tuve el apoyo de Marián (Mouriño) para sacarlo adelante.
“En mi etapa de jugadora de squash, hubo días de sacarme el billete para el día siguiente a jugar porque no contaba con ganar”
Ya que la menciona, ¿cómo de cerca lo siguió?
El desarrollo estaba bajo mi supervisión, pero ella estaba muy pendiente y enterada de todo. Lo bueno que se ha generado es la confianza entre ambas. Siempre le he dicho las cosas como las pensaba y siempre pensando en el bien del proyecto, por encima de cualquier cosa. Trabajando así, todo es más sencillo. Hablamos mucho de coherencia, de oportunidades… Lo teníamos tan claro y la comunicación siempre fue fluída entre las dos. Es un proyecto que ella quiere, que valora y que confió en mí para sacarlo adelante. Siempre hubo el esto es así, ¿qué hacemos? Siempre nos comunicamos con claridad para tomar las decisiones y creo que salió todo muy bien por esa confianza y esa lealtad de decir las cosas claras.
Salió todo bien, pese a llegar tarde el Celta. ¿Qué dificultades encontró desde dentro?
Fue un proyecto en el que confiamos tanto y tiene tanta verdad, que marchó bien. Lo contábamos a los directores de área del club y, al terminar, notaba que se acababan empapando del proyecto. Cuando transmites algo con tanta pasión y con tanta verdad, creo que todo el mundo termina convencido. Y hubo gente muy implicada en patrocinios, en marketing, en socios… Y veías que le gustaba estar en ello porque, además, es un mercado diferente al masculino y en el que se podían hacer cosas novedosas, sin estar todo tan encerrado.
¿Les preocupaba que la afición se enganche?
Teníamos claro lo que queríamos hacer. Y creo que la afición demandaba el equipo. También es cierto que hay que saber venderlo. Si sacas el proyecto y lo dejas como una cosas más… No, nosotros teníamos un plan, una estrategia de comunicación y una persona encargada exclusivamente a este proyecto y que, además, sabía del fútbol femenino y le apasiona. Hay que hacer el proyecto, pero seguirlo, preocuparse. Y , después, hay datos llamativos como el día que hubo 6.500 personas en Balaídos. Nosotros sabíamos que íbamos a crear las circunstancias para que eso pasase. No es crear al equipo y dejarlo ahí. En redes hubo métricas en las que estuvimos al nivel de equipos de Primera, estando en Tercera.
"El trabajo en el Celta fue un año a tiempo completo. Había un proyecto, pero tuvimos que crear todo desde el principio"
Pese a que no lo decían, ¿el ascenso era un objetivo?
A ver, somos el Celta y sabíamos que tenemos que ir a por más. No ascender no hubiese sido un drama, pero sí que era buscado. Ascendió además el filial, lo que nos sirve para acelerar los procesos de las jugadoras jóvenes. No hubiera sido un drama, pero todos sabíamos que existían los medios para conseguir ese ascenso.
¿Le da pena dejarlo?
Soy una persona que ha afrontado cambios en su vida. Creo que es positivo y tenía esa ilusión de estar en la Diputación porque, al final, es el deporte en todos los ámbitos. Todos los deportes. Obviamente, te da pena en el sentido de que has trabajado con personas con las que no vas a tener ese trato diario. Creo que dejo As Celtas en un momento en el que no se podía pedir más y creo que el trabajo para el que yo estaba, está hecho. Queda en un lugar muy bueno. Ahora llega una opción que me llama mucho la atención y me motiva. En el momento de presentar la documentación, sabía que podía salir. En el momento en el que me presento, la decisión está tomada.
“No ascender, no hubiera sido un drama, pero era el objetivo. Pusimos todo para conseguirlo"
Supongo que al retirarse, no se veía de directora de deportes de una Diputación.
Siempre me ha gustado la gestión del deporte. Estudié dirección y administración de empresas y, en mi etapa de jugadora, mantuve una empresa vinculada al deporte. ¿Si esperaba estar de directora de deportes de la diputación? Está claro que no. Ha sido una cuestión de trabajar, de hacer cosas. Creo en la buena suerte si haces cosas, no te va a venir si estás parada en tu casa a ver si llaman a la puerta. Es la consecuencia de mucho trabajo y de intentar mejorar en la pista, en el campo, en los estudios o en el trabajo. No lo pensaba y estoy encantada.
¿Cuándo hace deporte?
Sí, sí. Cuando puedo me escapo. Y en la Diputación saben que lo necesito para vivir. Si no, no me aguantan. El deporte es mi identidad y lo seguiré haciendo. Para ir a correr un rato o para ir al gimnasio, se puede sacar tiempo. Además, creo que ahora forma parte de mi posición. Hay que dar ejemplo.
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