Xiana Costas: "Siempre se puede reconducir el comportamiento de un animal, da igual su edad"
Veterinaria especializada en comportamiento animal
La veterinaria Xiana Costas se especializó en conocer el comportamiento de perros y gatos y ayudarles a solucionar sus problemas. Aplica la llamada medicina del comportamiento o etología clínica, siendo la única de Vigo exclusivamente centrada en ello. Todo ello en un contexto donde cada vez se tienen más mascotas en el hogar, y seguirá al alza.
¿Qué es exactamente la etología?
Es la ciencia que estudia el comportamiento de los animales. Dentro de la veterinaria hay muchas especialidades, como con la especie humana: traumatólogos, dermatólogos… Y luego están los especialistas en el comportamiento. Está la etología clínica, que es la especialidad que se encarga del estudio, diagnóstico, tratamiento y prevención de problemas de comportamiento en animales. Yo, en concreto, soy especializada en perros y gatos. Podríamos decir que equivale en las personas a lo que es un psiquiatra.
¿Es algo similar a un adiestramiento?
No, para nada. Un adiestrador puede enseñar a un perro a hacer habilidades y un deporte, no tiene nada que ver. Con el tiempo hemos visto que un perro o un gato con un comportamiento inadecuado no es que esté mal educado. Sabemos que dentro de su sistema nervioso hay cosas que se alteran, también sufren problemas emocionales, agresividad en ocasiones o dolor. Incluso fobias. Los últimos estudios dicen que hasta un 80% de los casos que llegan a esta especialidad veterinaria tienen algún problema médico detrás. Entonces, hay muchas opciones de que un animal esté con adiestradores o educadores y que realmente tengan un sufrimiento interno para comportarse así, y no están siendo escuchados.
Es decir, los dueños no son capaces de entender las explicaciones del animal.
Exacto. Tenemos que buscar estrategias para educarlos desde pequeños y que se adapten al entorno de manera adecuada. Porque la mayor parte de las veces, esa falta de educación conlleva problemas de adaptación. Como en niños pequeños.
Mordiscos, destrozos… ¿Así demuestran los perros y gatos su mal comportamiento?
Tenemos que preguntarnos ¿qué es un mal comportamiento? Pues algo inadecuado o inaceptable para el tutor en ese momento. Puede ser agresivo por tener un miedo a salir a la calle, o tener miedo a otros perros. Que haga sus necesidades donde no debe o que destroce todo en casa porque tiene ansiedad por una separación. Hay múltiples problemas. Y luego están los que realmente no son problemas de comportamiento pero son incómodos. Por ejemplo, un gato que marca en casa porque no está castrado. Eso es natural. Entonces, tenemos que buscar estrategias para dirigir al animal de manera adecuada. Y luego están los problemas de base médica.
Cada perro, cada gato ¿se puede modificar su comportamiento o hay casos imposibles?
Siempre se puede reconducir el comportamiento de un animal, da igual la edad o la condición. No todos nacemos aprendidos y siempre hay cosas que se pueden mejorar. Identificar el problema, cambiar rutinas… Y es difícil muchas veces. La mejoría depende tanto del propio problema como de lo que la persona esté dispuesta a hacer si hay un riesgo. Si haces todo lo posible va a mejorar algo, pero evidentemente hay algunos problemas que no tienen cura al 100%. Por eso, hay que estar preparados para saber cómo actuar y como enfrentarse a esa situación. Y comprender al animal, sobre todo.
¿La edad puede afectar en el cambio?
Puede ser un arma de doble filo. Hace que efectivamente tengas más tiempo para tratarlo si es pequeño, pero puede ser un indicativo de que es un problema más congénito o instaurado. Si viene de la genética o herencia materno-paterna, eso no lo podemos cambiar. Pero podemos mejorar su entorno y que lleve su problemática lo mejor posible. Si es cachorro es incluso mejor, porque el aprendizaje se mantiene a lo largo de toda su vida. Pero un perro o gato adulto también sigue aprendiendo en distintas etapas y velocidades. Siempre aprenden, que sea mayor no significa que no haya nada que hacer. Eso no es excusa.
Cada vez hay más mascotas en Vigo y ya forman parte de nuestro día a día. ¿La gente está más concienciada del cuidado animal?
Desde luego. Hace 13 años más o menos que comencé a trabajar como veterinaria y cada vez me encuentro con un vínculo más fuerte entre el animal y la persona. Los tutores se preocupan mucho por ellas y están dispuestos a hacer infinidad de cosas. Y tiene pinta de que esto va a seguir a más. Eso es bueno desde el punto de vista del bienestar animal, y es algo que tenemos que adaptarnos los humanos. Tanto los que tienen mascotas como los que no la tienen.
¿Cómo empieza ese amor por los animales y por entender su comportamiento?
Siempre fui un poco a contracorriente. Muchos de mis compañeros empezaron por problemas que tenían sus propias mascotas. Yo me enamoré de esta especialidad en un congreso. En aquel momento se entendía el manejo del comportamiento como un adiestramiento, pero era muy estricto y militarizado. No me acabó de gustar. Pero con esa formación de pioneros etólogos en Galicia entendí que esa visión sí cuadraba conmigo. Decidí seguir mi formación y dedicarme en exclusiva a ello. Tengo ahora la acreditación de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales y estoy comenzando mi residencia europea.
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