Silvia Bardelás: “En las redes sociales debemos ser agentes, no pacientes del algoritmo”
Filósofa, escritora y editora, publica “Una conciencia nueva”
Silvia Bardelás (Vigo, 1967), doctora en Filosofía, es escritora, traductora y editora en De Conatus. Acaba de publicar “Una conciencia nueva”, escrito desde Nigrán.
En su libro trata temas de actualidad, como la desafección que aflora en parte de la sociedad. ¿En qué consiste?
En realidad estuve bastantes años pensando qué nos estaba ocurriendo. Tenía la sensación de que este era un final de un mundo y por qué llegábamos a esta desafección de unos con otros y ya ahora, últimamente, a esta violencia generalizada, con guerras y demás. Llegué a la conclusión de que había un problema de desafección, un problema con la sensibilidad y de que, a lo largo de siglos ya, desde la Ilustración en el siglo XVIII, habíamos llegado a pensar en el mundo desde una razón que se había disociado de la sensibilidad. Entonces, con esa razón hay muchas facetas del ser humano, como la experiencia estética, o sea, el arte y las relaciones en general, que no se pueden pensar solo desde la razón. Eso nos llevó a vivir desde una abstracción. Tenemos ideas sobre lo que es la vida y vivimos esas ideas, pero no vivimos radicalmente lo que es la vida.
Históricamente las religiones, como el hinduismo, han tratado esta desafección pero ligada a la propia existencia humana; mientras que filósofos más radicales como Julius Evola, lo achacaban a los excesos del mundo moderno. Más allá del nihilismo o una respuesta individualista, en el libro propone un camino para salir de esa desafección.
Me alegro mucho de que uses la palabra proponer. El libro tiene una primera parte que es como colocarnos donde estamos. Pero después hay una propuesta, que la filosofía dejara de ser solo crítica y que pudiéramos proponer ideas. Lo que hablas es muy interesante porque, como pongo en mi diagnóstico, ya Horkheimer y Adorno hicieron una crítica a la modernidad muy importante, que se había pasado de rosca un poco. Mi propuesta, nada nihilista, pasa por repensar las palabras que tienen que ver con lo humano, como amor, belleza, felicidad… Y sobre todo. la gran propuesta, cómo llegar a una nueva sensibilidad, cómo percibir el mundo y a nosotros mismos de otra forma. En vez de sentirnos yo, nos sentimos nosotros. Porque realmente tú naces en una familia, tienes un entorno… Eres un ser singular, pero no un individuo.
En su día a día, ¿qué puede hacer una persona para recuperar esa sensibilidad?
Desde luego, intentar tener experiencias artísticas: cantar, bailar… leer, por supuesto, buenos libros. Que no te informen solo sobre lo que hay en la realidad, sino que nos lleven a esa experiencia de sentirnos nosotros. Yo recomiendo los clásicos, por supuesto, y luego fiarse también de editoriales que saquen libros interesantes, humanos, que propongan algo nuevo, que te descoloquen. Siempre descolocarte de lo que tú piensas para poder ponerte en otros lugares y tener experiencias de relación con los otros. Relacionarte mucho con los otros presencialmente y, por supuesto, también relacionarte con la naturaleza, que eso es una parte importante que hablo en el libro, que en realidad somos naturaleza, somos una forma de expresión de la naturaleza, entonces no la podemos ver como algo ajeno.
¿Pueden influir las redes sociales?
Pues sí, por desgracia. Me gustan las redes sociales, creo que nos pueden llevar a relaciones que eran imposibles de otra manera tener. Yo, que tengo muy educado a mi algoritmo, me lleva a filósofos, a música, a gente muy interesante que opina, que lee… Me he encontrado con formas de pensamiento que, de otra forma, nunca la habría hecho. No son malas en sí mismas, pero tenemos que ser agentes en vez de pacientes de las redes sociales y decidir lo que quieres o no ver. Si le das “me gusta” a una crema facial o a pornografía, es lo que te va a dar.
¿Somos víctimas de “el sistema”?
Estamos todo el rato pensando que somos víctimas de un sistema. Pero en realidad lo estamos alimentando, ese sistema no existe sin nosotros. Ya no estamos en la Edad Media, que hay un señor feudal que puede quemar nuestra casa, y cuando cambiamos ese chip, para pensar que nadie nos va a venir a salvar, que somos nosotros los que tenemos que cambiar ese sistema que estamos creando. Yo le llamo a la revolución del siglo XXI, que no va a ser quemar nada, ni va a ser con armas, sino que va a ser siendo conscientes de que esto lo estamos creando nosotros y que lo podemos cambiar nosotros.
Cuando habla con los lectores, ¿cómo están viviendo el libro?
Hay mucha gente que lo ha leído y no solo le ha encantado, sino que se ha visto interpelada y ha hecho cambios.
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