Selena Millares: “Los exiliados son los grandes olvidados de la memoria en España”

La escritora ha presentado su última novela, “Al calor de tu nombre”, una obra centrada en la vida del intelectual gallego José Almoina y en su trayectoria marcada por el exilio y la persecución política

Selena Millares: “Los exiliados son los grandes olvidados de la memoria en España” | Atlántico

La escritora Selena Millares (Las Palmas, 1963) es poeta, narradora y ensayista, además de doctora en Filología y catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Autónoma de Madrid. Visitó el set de AtlánticoTV con el resultado de su última investigación, la novela “Al calor de tu nombre” sobre la vida del lucense José Almoina.

“Al calor de tu nombre” es una novela dura, pero al mismo tiempo tiene momentos de gran ternura.

Sí, efectivamente es una historia tremenda de una familia rota por la guerra, que huye de la guerra, de las persecuciones y del horror de las dictaduras. Al mismo tiempo, tiene ese ingrediente de ternura, de refugio familiar, de la importancia de la familia para guarecer los problemas.

¿Por qué siendo canaria escogió un personaje gallego?

Los canarios y los gallegos tenemos mucha relación, somos la mirada atlántica de España. Seguramente somos los que más nos hemos ocupado de la migración a América, somos los que hemos dado más migrantes. Yo, como isleña encontré a Almoina en otra isla, ni Galicia ni en México, sino en Santo Domingo en forma de libro. Cuando viajé allí en 2015 por un proyecto de investigación que realizaba en ese momento, me encontré en una librería el gran libelo de Almoina contra la dictadura de Trujillo, “Una satrapía en el Caribe”. Es extraordinario, valiente, cuenta hechos atroces que retratan al dictador como un ser sanguinario, pero también como un depravado sexual, al cual le encantaba que le sirvieran vírgenes y niños cada semana. Lo cuenta todo de una manera descarnada. Tuvo un enorme éxito, no se vendía, sino de que se transmitía de mano en mano. Pagó muy caro, su honradez, su nobleza, su valentía, porque a partir de ese momento se convirtió en un fugitivo. Fue un hombre que hizo algo muy grande y que merece memoria. Sin embargo, está totalmente olvidado en España, y particularmente Galicia.

En realidad estuvo toda su vida huyendo de las distintas dictaduras.

Efectivamente. Era un gran devoto de Erasmo de Rotterdam, su gran referente, el gran escritor que funda Europa en el ideal de la paz. Almoina fue muy activo en la lucha por la libertad y por la democracia. En tiempos de la dictadura de Primo de Rivera fue expulsado de Galicia por un artículo que publicó aquí en el año 29 sobre un filósofo francés que cuestionaba el despotismo. Fue expulsado de Galicia a Benavente, y desde allí, en el año 34, que estaba todo este movimiento previo y posterior de la Revolución de Asturias, fue desterrado otra vez a Andalucía; volvió cuando triunfó el Frente Popular. Después de la guerra tuvo que volver a huir, esta vez a Francia y cuando los nazis entran en París viaja a Santo Domingo. La novela está estructurada a partir de sus siete huidas, la última desde República Dominicana, donde fue perseguido por el dictador. Vivió en México, refugiado, escondido de un lugar a otro, porque siempre tenía a los sicarios pisándole los talones. Su familia sufrió también muchísimo, es muy importante en la novela, muy especialmente su esposa Pilar. Era un mujer muy valiente, sufrió en las cárceles de Franco con su bebé recién nacido en brazos. Cuando llegó al exilio publicó y firmó un librito contándole al mundo, lo que ocurría en las prisiones franquistas. Ella también era el objetivo de los distintos dictadores que estaban aliados, porque Franco y Trujillo fueron muy buenos amigos.

¿Quedan familiares vivos de Almoina?

Conseguí hablar con la hija pequeña, que nació en el año 39 en República Dominicana. Pilar llegó con un embarazo muy avanzado en el barco y dio a luz nada más llegar. La bautizaron con el nombre de Leticia. Me costó muchísimo trabajo localizarla, vive muy apartada de la luz pública, porque la familia siguió siendo perseguida después de la muerte de Almoina, muy duramente. Escribí la novela con documentación histórica. Fui muy exhaustiva, pero eso solamente son como los restos de un naufragio. Yo tenía que reconstruir y además tenía que imaginar el resto. Le mandé el libro por correo a México, ella lo leyó y se entusiasmó. Siempre luchó por la memoria de su padre. Estoy muy feliz porque en un mes, esta novela ya lleva dos ediciones. Eso significa que la memoria de Almoina importa. Me parece fundamental esa misión, recordar a los exiliados.

¿Cree que los exiliados son los olvidados por la Memoria?

Sí, los exiliados son los grandes olvidados en España. Hace años que estamos ocupándonos de la memoria histórica, pero nos ceñimos exclusivamente a la guerra civil. Cuando la gente dice eso de otra maldita novela sobre la guerra civil, una broma popular, yo digo muy bien que haya otra. Es una herida que hay que coser, ir poco a poco buscando la reconciliación, llenar los agujeros negros y la novelística que es la manera más eficaz de abordar la memoria. Las investigaciones estrictas no son tan eficaces. Pero no se escriben novelas ambientadas más allá de nuestra frontera. Solo hay contextualizadas en campos de concentración en Francia, en los maquis, en los niños o en la guerra.

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