Sara Viéitez: “El cinturón es un regalo físico de todo el sacrificio que hay detrás”

Artista marcial y primera campeona del peso paja femenino de WOW

Sara Viéitez: “El cinturón es un regalo físico de todo el sacrificio que hay detrás”

Sara Viéitez Mariño (Vigo, 1993) era una campeona mucho antes de consagrarse el pasado 26 de septiembre en Sevilla. La deportista de Teis soñaba con llevarse el primer cinturón de la historia de la promotora WOW y después de una pelea antológica se llevó la decisión dividida. Llegó a estar muy cerca de caer rendida tras dos asaltos durísimos. No se rindió, como jamás en una jaula, y levantó la pelea a Hanna Palmqvist demostrando que es una luchadora con los puños y con el corazón. El trabajo y sacrificio le hicieron coronarse y serán los que le lleven a la UFC, su sueño a largo plazo.

¿Cómo se encuentra física y mentalmente después de ese durísimo combate?

La verdad, bien. Aparte de tener algunas marquitas en la cara, por lo demás, genial. Lista para otra. Mentalmente, aún sigo en esa burbuja. Creo que aún no soy consciente de lo que acabo de obtener.

¿Cómo surgió la posibilidad de que pelease por el primer cinturón de la compañía?

Me llaman a mitad de julio y me dan la oportunidad de pelear por el cinturón. Yo no me lo había ni pensado, ni entraba en ese momento en mis planes. Simplemente, la promotora me dio la oportunidad después del desempeño que hice en Lisboa en mayo y lo hablé con mi mánager, con mi entrenador y decidimos ir adelante. Era una grandísima oportunidad, ante una rival que llegaba con un 3-0.

¿Cómo se afrontan ese tipo de peleas?

Pues la verdad es que analizamos a la rival. Era una rival dura, no te voy a decir que no, y completa, pero no invencible. Veíamos que al trabajar la estrategia, en ciertos aspectos, la veíamos factible para poder ganarle.

Entramos en la semana de la pelea. Esos días previos suelen ser de las de mayor ajetreo en los peleadores. ¿Cómo la comenzó?

Con muchas ganas. Se hizo bastante larga porque, encima, toda la repercusión que tenía mi pelea hizo que tuviese que hacer varias entrevistas y mucho trabajo audiovisual para promocionarla. Se hizo más larga de lo habitual, pero con ganas. Eso siempre.

Los cortes de peso suelen ser el primer combate de los artistas marciales. ¿Cómo fue esa batalla con la báscula para dar las 115 libras?

Siempre lo tengo bastante controlado. Llevo veinte años dando el peso, no he fallado una vez, pero sí que es cierto que es la batalla mental más dura. Es la parte que menos nos gusta, pero la que hay que pasar para disfrutar de lo que hacemos.

De esa dureza del corte, al rebote, con su importancia en los deportes de contacto, ¿cómo fue esa fase?

Fue genial. Tengo mi nutricionista, David Rojas, que es un gran profesional y me controla todo. Con él ya ajustamos la parte de hidratación, la nutrición y demás.

26 de septiembre, día de la pelea. ¿Cómo son esas horas previas?

Justamente antes, en cuanto se sabe que ya empieza la velada, yo lo paso fatal. Sobre todo cuando tengo compañeros que están peleando, me cuesta. Más por el nerviosismo de no estar en el meollo. Una vez estamos en el recinto, nos enfocamos en modo trabajo y ya.

Le vendaron, calentó y sale hacia el octágono. ¿Qué pasa por la cabeza de una peleadora cuando sabe que la gloria o la derrota está a veintinco minutos, cuando está en ese camino a la jaula?

Que todo trabajo anterior y el sacrificio, ya está hecho. Ahora solamente queda disfrutar del apoyo de la gente en el walkout y, en cuanto se cierra la jaula, hacer tu trabajo.

Justo al cerrarse la jaula, ¿se sigue con ese pensamiento o es cuando se cambia el chip?

Sinceramente, veo a mi rival y ya entro en ‘modo guerra’.

Los dos primeros asaltos fueron muy complicados y se los terminó llevando Hanna Palmqvist. ¿Qué le dijo su entrenador antes de salir al tercero?

Me pregunta si estoy para poder salir al tercero porque aparte de mi entrenador es mi pareja y mi esquina es mi familia. Siempre van a priorizar mi salud antes que un combate. Me dijo: "Sara, hay que ser valiente.Vamos a por el cinturón". Y así fue.

¿Y qué se piensa en esos segundos en que está inmersa en el caos, en que sabe que yendo a los puntos es la última oportunidad, teniendo claro que esos dos primeros asaltos no cayeron de su lado?

Cuando fue el segundo asalto, que estaban las cosas realmente jodidas, no quería perder. Ahí me di cuenta de que yo no quería perder la oportunidad de optar al cinturón. Entonces, no me rendí. Creo que cuando entré en el tercer asalto con esa confianza y determinación, mi rival se pudo venir un poquito abajo.

Además de conectar con el público en el combate a partir de esos dos siguientes asaltos que caen de su lado y supongo que es una sensación difícil de describir el estar contra las cuerdas

Sí, ahí es donde me doy cuenta del potencial o de las ganas de ganar y de superación que tengo. Claramente, en el cuarto asalto, para mí fue indescriptible la sensación de que casi se finalizara ahí.

Y se va al quinto, en el que no hay finalizaciones, y se decide todo en las tarjetas. Sinceramente, ¿pensaba que se llevaba la pelea?

Estaba dubitativa. Dubitativa porque, cuando tú estás dentro de la pelea, hay muchos momentos en que tú no eres consciente de si has recibido tú más daño o ella. Yo sabía que el cuarto y el quinto eran míos, el tercero tenía dudas y los dos primeros sabía que eran de ella.

Se llega ya a la decisión y suenan esas palabras que llevará para siempre consigo: “Esquina roja, Sara Vieitez”. ¿Cómo se explica ese instante con palabras?

Emoción, solo puedo decir emoción, y lágrimas de alegría. Para mí este cinturón es un regalo físico de todo el sacrificio y el trabajo que hay detrás. Es un regalo para mi club, para los que están ahí día a día ayudándome, echando ese granito de arena.

¿De quién se acordó cuando le colgaron el cinturón?

En ese momento, aparte de Dios, que siempre me acuerdo de él, me acordé de un antiguo alumno que teníamos, que falleció por un accidente de coche hace tres años, Manuelillo, a los diecinueve, y me acordaba de sus padres. Ellos estaban ahí viendo el combate como si fuese su hijo y todos lo teníamos muy cercano

¿Cómo se lleva ser la primera campeona del peso paja de la historia de WOW?

Para mí es un honor y creo que no soy consciente de la repercusión que puede tener para las próximas generaciones, sobre todo de mujeres. De animar a que más chicas se puedan entrenar y demás. La verdad es que yo aún estoy un poco sin creérmelo hasta que pasen unos días y lo asimile. Para mí es un objetivo cumplido, una misión cumplida y que me lleva a lo que es mi gran sueño.

Me gustaría saber cuál es ese sueño. En julio era tener este cinturón. El cinturón está aquí. ¿Cuál es el sueño de Sara Viéitez?

Para mí, y nunca ha cambiado, es pelear en UFC. No sé si ser la campeona, eso me es indiferente, pero sí poder pelear en ella. Esto me acerca un pasito. Queda un largo camino aún, pero un pasito más cerca. Para mí es un objetivo a largo plazo. Estamos más cerquita. Mi primer objetivo era disputar el cinturón. Ahora que lo tengo, el próximo es defenderlo. Y, como siempre, pasito a pasito, pelea por pelea.

¿Cómo cree que favorece sus éxitos deportivos al papel de la mujer en el deporte y a la imagen de la mujer en los deportes de contacto?

Sí que es un deporte más de hombres. Lo es porque lo practican más hombres, pero sí que es cierto que yo no me puedo sentir más cuidada por mis compañeros ni más arropada por ellos. Somos pocas y cada vez somos un poquito más. Aunque sea un deporte agresivo, que no violento, hay una disciplina, un respeto y unos valores que inculcamos nosotros, yo, por ejemplo, como entrenadora. Creo que también es importante que a día de hoy las mujeres sepan defenderse y qué mejor manera que haciendo MMA, que es lo más similar a una pelea en la calle.

¿Hay alguna estimación de cuándo puede ser la fecha de la primera defensa y algún rival que esté sobre la mesa?

De momento, nada. Seguramente la defensa de título, por norma general, se haga antes de un año, pero no sabría decirte aún fecha.

Contenido patrocinado

stats