Los Rujano, de los Dolomitas a Oia

El venezolano Jeison Rujano, de 24 años e hijo del mítico José, lidera este año el Team Oiense: “Para mí es un honor”

Los Rujano, de los Dolomitas a Oia | Gonzalo Pamies

"Vengo de una región que es un vivero de ciclistas", admite Jeison Rujano, de 24 años. Es de Mérida, en plenos Andes venezolanos, de una ciudad que se encuentra en un valle a 1.600 metros de altura. De allí parten teleféricos para las montañas que se alzan imponentes, como el Pico Bolívar con sus 4.978 metros sobre el nivel del mar. “Sí, sí, soy escalador”, expresa el nuevo ciclista del Oiense, aunque pronto admite que “en el ciclismo de hoy, tienes que hacer de todo. Subir, ir en llano y también sprintar”.

Todos son elementos para construir un buen corredor, pero Rujano, además, dispone de un apellido que evoca ciclismo, grandes cumbras de principio de siglo, los Dolomitas. Jeison es hijo de José, un escalador pionero que finalizó tercero en el Giro de Italia, ganó tres etapas y se impuso en la montaña. “Mi padre es un dios en Venezuela. En el mundo del ciclismo todo el mundo lo conoce, aunque hace años que no compite”, admite el joven.

En Venezuela tienes que tener una bicicleta y, a correr; no hace falta casco ni ropa técnica"

El comenzó como otros muchos compañeros “con una bicicleta. No se necesita más en Venezuela. Tienes que tener un vehículo y a competir. No hay escuelas. No hace falta ni casco, ni ropa técnica”, matiza. Se compite en los pueblos, en las carreras de toda la vida y, si destacas, siempre hay “un club o así que te apoya”, admite Jeison Rujano. Así también se inició él, como otros tantos niños, y no sería hasta la etapa júnior en la que vivió buenos momentos encima de la bici con su padre: “Llegamos a competir juntos. Él estaba retirado, pero volvió y fue la etapa en la que pasamos más tiempo juntos. Entrenamos y competimos, es un recuerdo muy bueno que tengo”.

El ciclista venezolano acudió a Atlántico para explicar su carrera desde el inicio a la actualidad.
El ciclista venezolano acudió a Atlántico para explicar su carrera desde el inicio a la actualidad. | Gonzalo Pamies

Eso sí, para intentar ser profesional, cualquier ciclista venezolano necesita salir de allí y, a ser posible, acudir a Europa porque “de júnior, apenas competí y siento que me comencé a formar bien cuando llegué a España. Pasé a correr con más frecuencia, con pruebas largas de 120 o 130 kilómetros. Antes no lo hacía”. El primer lugar al que acudió fue Galicia y ya estuvo en diversos equipos de la zona en verano, mientras en invierno continuaba corriendo en Venezuela. Este año, a los 24, asume el reto de ejercer de líder del Team Oiense, dirigido por Aser Estévez. “Es un honor poder liderarlo”, admite. Como objetivo lejano está el convertirse en profesional, pero resulta realmente complicado porque "una vez que pasas los 19 o 20 años, ya se hace complicado. Cada día quieren a ciclistas más jóvenes. Yo quiero hacerlo bien y, en cualquier momento, puede cambiar la situación y encontrar una oportunidad".

La gente me decía: ¿eres el hijo de Rujano? Pero yo era pequeño y no me daba cuenta de sus logros"

El venezolano ya se encuentra instalado en Oia en una rutina de “entrenar y descansar en espera de las competiciones”. Poco a poco, Jeison Rujano se convierte en un especialista de las subidas de la zona: “Aún no sé bien los nombres, pero salgo con un poco de llano y, al llegar a Baiona, comienzo con los ascensos. Subo A Groba y voy cubriendo los diversos puertos que se hacen en la Copa de España de Vigo”. Así, realiza muchos kilómetros, en solitario y acompañado por “otros ciclistas del equipo o el propio director, Aser, que viene conmigo muchas veces”. Especialmente animoso está el ya veterano dirigente y corredor -ya que sigue en activo- los días de más llano o de pelear contra el viento. “Esta semana hay mucho viento y me voy más hacia el interior para escapar un poco. Si lo tomo, que sea al final para ayudarme”, matiza Rujano. En todo caso, ya pasó alguna vez a Portugal y esta Semana Santa estaba prevista la llegada de otros ciclistas del club para compartir casa con él y, también, muchos kilómetros porque “ahora me gusta más entrenar en compañía. Antes iba mejor solo, pero me adapto. Estoy aquí para hacerlo bien y me preparo para ello”.

En la actualidad, Jeison Rujano, admite que valora mucho la carrera que hizo su padre José, aunque “yo no me enteraba gran cosa de aquello. Era un niño y la gente me preguntaba sí, pero no se veía tanto el ciclismo como ahora, que están la ESPN y Eurosport. Salía mucho menos por la tele”, explica el corredor. En el recuerdo sí que tiene “que mi padre apenas estaba en casa porque, a inicios de año, se venía a Europa y yo me quedaba con mi madre en Venezuela”. Sí tuvo la suerte después de correr con él y son muchas la anécdotas. “A partir de 2012, cuando él firmó con Vacansoleil, es cuando yo pude ver una bicicleta de las modernas ya, con cambio automático y de carbono. Antes, todavía eran de herradura”, explica el menor de los Rujano.

Entreno y descanso; hago un poco de llano y subo los puertos de la Copa de España de Vigo"

Uno de los aspectos peculiares que cuenta con gracia es que “a lo que no se habituó mi padre es cuando llegaron los potenciómetros y esas cosas. Él tenía un medidor de pulso y se ponía a esa frecuencia para hacer 3.000 o 5.000 metros de desnivel. Era su método para ponerse a tono”, relata el joven. Él, que ya es de otra generación, admite que utiliza todas estas ayudas para ponerse en forma, pero su padre, si tiene que ir a un ritmo contralado, dice que “eso es muy suave, una pérdida de tiempo”.

El joven, en todo caso, admite que creció la admiración por su padre al llegar a Europa y “ver lo duro que es el ciclismo aquí. Me di cuenta de todo lo que había conseguido y lo complicado que era”. Todo ello mientras escribe su camino, ahora en el Oiense, y en una tierra como Galicia que “me gusta mucho. Es el primer lugar al que llegué desde mi país. Me gusta mucho e hice amistades aquí”.

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