Rubén de Marina: “Una maestra me cambió la vida y quería dedicarle un homenaje con ‘Baires’”
"Me gustan que los personajes salgan y entren de la novela; por eso la considero una antinovela, no encaja en el concepto que tenemos", explica el Autor de 'Baires. Con la piel tersa'
El vigués Rubén de Marina presume de polifacético en el arte. Ha estado delante de la cámara en películas, subido al escenario en teatro, dirigiendo documentales en honor al famoso templo nocturno Tony´s y también desarrollando su mundo en la literatura. Esta vez, la creatividad lo lleva a Buenos Aires con “Baires. Con la piel tersa”, un relato corto ya premiado.
Describe este libro como una antinovela. ¿Por qué?
Lo denomino antinovela porque no tiene un recorrido como el concepto que tenemos. Al fin y al cabo, es un viaje que hace una persona mientras vuelve a Buenos Aires 18 años después. Este libro es un homenaje a una maestra que se cruzó en mi vida y, dentro de las realidades del personaje, creo un montón de ficciones y relatos que se cuentan aparte. Hay lo que el alumno trabaja con ella, los que trabajan los compañeros, hay fútbol… Muchas cosas de por medio. Me gusta que los personajes entran y salgan de la novela. Por eso lo veo más como una antinovela.
Hay pensamiento, emigración, reencuentros, y dentro de todo ello, el personaje de Edith. ¿Quién es?
Hoy en día veo a mucha gente hablando desde un punto de vista educativo. Cómo tienes que vivir, cómo tienes que funcionar. Veo muchas lecciones a diario de mucha gente que aprovecha la situación de esa gente a la que están esperando que las guíen. Entonces, Edith es una maestra que se cruza en la vida de este personaje y le cambia la vida. Cambia en que aprende a equivocarse. Tenemos mucho temor a mostrar cualquier cosa por equivocarnos, y al final la vida te demuestra que hay un montón de cosas que no dependen de ti. Puedes tener un proyecto, darlo todo, y después se transforma en algo que no tiene recorrido. Edith es ese tipo de maestra, que te invita a disfrutar del proceso y a hacerlo. Yo tenía ganas de hacer un homenaje a los mestros. En este caso, tuve la experiencia de cruzar mi vida con una maestra que me cambió la vida y me apetecía escribir una novela en torno a ella.
Dentro de esa antinovela, la obra le da más importancia a los razonamientos que a la trama en sí.
Me gusta que los personajes razonen de manera individual. Todos tienen su propio pensamiento. Eso la enriquece mucho. Es maravilloso cómo te puede enriquecer una persona detrás de la barra de un bar o a través de una kiosquera que te dice por qué no te compras el Clarín y la Nación (dos periódicos argentinos) porque no tiene cambio. En Baires, todos los personajes no los pones en juicio, le pones una tela para que sean ellos mismos.
¿Por qué Buenos Aires?
Es una descarga increíble. Aconsejo a todos visitarlo. Es como estar en Roma y Nápoles, como estar en Galicia o el Europa del Este. Tienen un enriquecimiento sobre el teatro y la forma de romper estereotipos, porque todo lo cuestionan. Aquí somos más de certezas, la gente se está alejando del debate. Ya no conversamos.
Cine, literatura, teatro o dirección. ¿Se puede quedar con alguna de esas artes?
He hecho un poco de todo. Hice el documental del Tony´s y tengo material con Martín Rodríguez para seguir filmando cosas en otro documental que queremos hacer. Vamos despacio porque no puedes dedicarte a todo. Se hacen las cosas al ritmo que puedes. Te aseguro que subirte a un teatro, que lo hice algunas veces, es maravilloso. Y después escribir te da una libertad porque eres tú solo. Yo siempre digo que es terapéutico, que la mano no la puedes tener con el freno. Y si viene el bloqueo mental, ya se irá. Ahora estoy escribiendo otra novela corta y tenemos un corto que estoy montando. Una historia que filmamos entre Oporto y Vigo.
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