Rubén de Lis: "Nadie nos enseña a gestionar emociones, es una epidemia silenciosa"

"Si no se tiene fe, agradécele a la vida o a la naturaleza todo lo que se tiene, la gente se queja por todo", dice el autor de 'Mendigos emocionales'

Rubén de Lis: "Nadie nos enseña a gestionar emociones, es una epidemia silenciosa" | Atlántico

El gondomareño Rubén de Lis se muestra polifacético. Primero con la música; luego, con la escritura y, después, con una labor psicoterapeuta que plasma en sus dos aristas anteriores. Encontró en la religión y en la fe un camino cuando se desvió y busca a golpe de guitarra guiar a todas las almas perdidas. Ahora, también con la lectura.

Llama la generación dopamina a la actual sociedad. ¿Tan mal gestionamos las emociones?

Por desgracia sí. Es uno de los males del siglo XXI. En el colegio nos enseñan matemáticas, historia, ciencia… pero no nos enseñan cómo gestionar las emociones. Cuando yo atiendo a personas, cuando hablan de adicciones piensan en las típicas convencionales como el alcohol, las drogas o el tabaco. Pero ahora estamos viviendo la epidemia silenciosa de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, antes cuando querías apostar tenías que ir al casino. Ahora, se hace todo desde el móvil. El otro día me llamó un padre diciéndome que su hijo se había gastado 500 euros en un clic. El consumo de pornografía bajó a los 9 años.

¿Cómo le podemos poner freno?

Siendo conscientes. Creo que como sociedad lo somos, pero muchas veces lo dejamos pasar y otras no lo sabemos gestionar. Para eso estamos los profesionales, para gestionar pensamientos y conseguir buenos resultados.

Este libro no solo está enfocado a adolescentes.

Hay parejas y matrimonios cenando juntos y no tienen una conversación. Los dos están con el teléfono. Hay ejecutivos en una reunión que están siempre con el móvil. No juzgo, solo describo la realidad. Cuando escribí este libro, lo hice después de un análisis muy grande de la sociedad. De su atención, la conexión, su identidad… Encontré que hay cinco pilares fundamentales en los que hay que trabajar. Los jóvenes ahora no beben ni fuman, pero están seis horas en TikTok. Seis horas generando dopamina, la hormona del placer. Estamos tan carentes por dentro que necesitamos validación exterior todo el tiempo, cuando esa validación tiene que estar en uno mismo.

Estuvo este año de gira por Brasil y Estados Unidos con su música. ¿Existen muchas diferencias entre la sociedad viguesa y la americana?

Cada pueblo tiene su idiosincrasia. Hay mucha diferencia cultura. Brasil, por ejemplo, es muy luchador, de mucha fe y espiritualidad. Estados Unidos es una mezcla de todo, abraza todas las culturas. En mis eventos en Estados Unidos noté que son muy generosos. Apoyan muchísimo, es una bendición. Había personas que se compraban todos mis libros y la gente era muy agradecida. Nos llegó un donativo de una persona que me dijo que le había impactado mi actuación. Me quedé sorprendido por la cantidad. Eso también dice que estás haciendo las cosas bien, que a la gente le llega lo que haces y que estamos transformando vidas. Nos fuimos muy felices de allí, era ya el undécimo tour que hacemos.

¿Puede ser que su mensaje y sus charlas remueven algo en las personas que no creen en Dios ni en la espiritualidad?

Por supuesto. Esto va de cosas que están a la orden del día. “Mendigos emocionales” nació de eso. Al fin y al cabo lo que se necesita es elevar el nivel de conciencia y aumentar el amor propio. Yo acudo a la Biblia, creo que es el mejor manual de vida que existe. Pero no hace falta que se vea como un acto de fe. Solo que si se cambian los hábitos, se puede transformar la vida. Por eso cuando hay gente que me dice que no tiene fe, pues agradécele a la vida por todo lo que tienes, porque la gente se queja por todo. O a la naturaleza. A lo que consideres. Y eleva tu energía. Entiendo que se está en una espiral por la vida y el trabajo. Pero hay que buscar la calma.

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