Rubén González: “No tendría tiempo para devolver al fútbol todo lo que me ha dado”

“El Celta actual ha cambiado mucho y a mí me encanta, igual que la apuesta que hicieron por Claudio”, dice el exjugador del Real Madrid y Celta y entrenador del Porriño

Publicado: 02 dic 2024 - 08:00 Actualizado: 02 dic 2024 - 08:22
La actual técnico del Porriño sonríe en su visita al set de Atlántico.
La actual técnico del Porriño sonríe en su visita al set de Atlántico.

A Rubén González Rocha (Santiago, 1982) se le suele recordar mucho aquel cambio prematuro de Carlos Queiroz en el Pizjuán, cuando el Madrid perdía 3-0 en 25 minutos. Aquellas lágrimas de juventud en el banquillo, dieron paso a una larga carrera en grandes clubes, el Celta entre ellos. Actualmente, da sus primeros pasos como técnico en el Porriño Industrial de Preferente. Entonces y ahora, insiste, siempre sin dejar de aprender.

¿Cómo le va en Porriño?

Bien, muy bien. Tengo un grupo de chicos maravilloso con bastante buen nivel, tanto personal como futbolístico. Estoy encantado. También con la directiva, que es nueva, joven y apoya mucho. Todo son facilidades.

¿Qué objetivo se marcan?

Es una liga bastante competitiva. Se dan resultados un poco extraños. A nosotros también nos pasa. Está todo muy comprimido arriba, pero tengo muchas esperanzas.

Hablamos en abril, entonces.

Esto es largo. Da igual que sea en el barrio que profesional, el fútbol es fútbol. Hay que mantenerse ahí hasta abril, cuando todo se decide.

¿Se propone una carrera de técnico tan extensa como de futbolista?

Me está gustando. Ya había entrenado al Cadete del Pontevedra y el año pasado estuve en Dubai con Míchel Salgado. Sí que me llama, pero no me propongo nada de aquí a unos años. Por ahora vivo en Vigo. El año pasado estuve fuera y se echa mucho de menos la familia. Lo que pretendía al volver era la estabilidad familiar y ahora la tengo.

Debutó como jugador del Madrid en Champions, entrando por Manolo Sanchís.

Es increíble y espectacular. El sueño de cualquier crío. Entras por el capitán del Real Madrid y siendo un niño. Lo recuerdo con un cariño tremendo.

Nunca se olvida algo así.

Fíjate que en ese partido se me salió el hombro por primera vez. Cuando estaba bajando de un salto, Jan Koller, aquel delantero checo muy grandote, saltó y me lo quitó de sitio. Fue la primera vez. Luego, a lo largo de mi carrera, tuve que operarme tres veces.

Por seguir hablando de mitos, compartió vestuario con Casillas, Beckham, Figo, Raúl, Ronaldo o Zidane, entre otros. Casi nada.

Grandísimos jugadores y personas muy naturales. Al final, todos tenemos ídolos y ya no solo futbolísticos: pueden ser actores, escritores, lo que sea… Los vemos en la lejanía y no parecen normales, pero todo lo contrario. He tenido la suerte de poder compartir vestuario con grandísimos jugadores, pero no solo en Real Madrid. A lo largo de mi carrera, he estado con jugadores top y que son personas bellísimas y normales.

¿Cómo acoge semejante vestuario a un chico de la cantera?

Siempre muy bien. Partiendo de cuando yo era más joven a cuando me ha tocado a mí recibir a los chavales, los vestuarios siempre acogen bien al canterano. No hubo ninguno en el que yo haya estado que no haya integrado bien a un chico joven porque entendemos que el futuro de cada club está en su cantera. Además, en algún momento de tu carrera has sido ese chaval. Así que no acogerlo bien sería engañarte a ti mismo.

¿Con cuál se queda?

Zidane. Sin ningún tipo de duda. Evidentemente, quitando los dos bichos de los últimos quince años, Zidane es el mejor futbolista que he visto y con el que jugué. Lo de Messi es un don. Solo él era capaz de hacer esas cosas. Cristiano es un tío de compromiso, de trabajo, que se ha forjado a sí mismo. Es el vivo ejemplo de que tú debes tener unas condiciones, pero cada día tienes que trabajarlas. Aunque si me tengo que quedar con uno, elijo a Zidane. Una facilidad de bajar cualquier tipo de melón, de pelota, de gallina, lo que fuera. Lo que le pasabas, él lo hacía fácil. Un espectáculo.

¿Qué sintió en el Pizjuán?

Hoy en día, actuaría de otra manera. Fue una reacción instintiva en un ser humano, de decepción conmigo mismo, de no cumplir directamente mis expectativas. Lo dije infinidad de veces, esa imagen no es cargar contra alguien. Lo que pasa es que tuvo una repercusión tremenda. Pero no deja de ser una reacción humana, de no haber controlado esas emociones.

Luego volvió al Bernabéu como visitante y le aplaudieron.

Yo sigo teniendo el cariño de la afición del Madrid y de la directiva, que sigue estando. En ningún momento me he sentido señalado por el club ni por la afición. Nunca.

¿Cómo recuerda su etapa de celeste? Quizás no era el mejor momento del club.

Desde luego que no. Eso seguro. Lo recuerdo con bastante cariño. Yo también reconozco que, sobre todo al final, ya no estaba con la cabeza como tenía que estar. Pero yo vivo en Vigo, mi mujer es de Vigo, mis hijos viven en Vigo, y tengo amigos de Vigo. Y todos los domingos voy a Balaídos.

¿Qué le parece el Celta actual?

Ha cambiado mucho. Pero ya no solo el equipo, también la afición, el club, todo. Y da gusto. El Celta actual me encanta, igual que la apuesta por el entrenador, Claudio, que se ha ganado todo lo que le pasa. Es un técnico muy sensato, que viene de abajo, que no tiene nombre, que no ha sido futbolista profesional y todo lo que ha conseguido ha sido a través de su trabajo. Es su única carta de presentación. Y da gusto ir a Balaídos porque ves a un equipo valiente, que le gusta tener la pelota, que intenta hacer y no dejarse hacer, que le quita la posesión del balón a cualquiera. Tiene una idea muy clara de cómo quiere jugar y no depende del rival. Por todos estos factores, me encanta ver al Celta.

Al final, alternó Coruxo y la India.

Pues sí. En el Coruxo estuve seis meses, de enero a junio, porque la idea era volver a la India. Pero hubo un problema con el equipo al que iba a regresar y al final no se dio y ahí decidí dejar el fútbol. Esa media temporada en O Vao me encantó, tanto con el presidente como con Rafa (Sáez), que era el entrenador, y los compañeros. La verdad es que disfruté muchísimo.

Aunque sean muchos años, la carrera pasa muy rápido. ¿La disfrutó al 100%?

Yo me lo pasé teta. Cada entrenamiento, cada concentración, cada viaje, cada partido… ¿Puede haber momentos puntuales que hubiera disfrutado más? Pues sí. Pero he sido muy feliz: he conocido gente, países, he podido jugar en diferentes ligas… ¡Que he estado en los cinco continentes! No tendría ni tiempo ni dinero para poder devolverle al fútbol todo lo que me ha dado.

Puede hacerlo compartiendo sus vivencias con sus jugadores.

Pero no solo como entrenador. En todas las facetas de la vida. Estoy de director de la sucursal de BMW en Pontevedra y me sirve para el día a día. Siempre se lo digo a los jugadores: todos los días se aprende algo y la vida es prueba-error. Por supuesto que yo me equivoco. Pero mi padre, que tiene 73 años, también. Y mi hija, que tiene 12, lo hará mil veces. Antes de andar, gateamos. ¡Y nos pegamos unos tortazos! Todas tus vivencias te sirven para aprender y forjarte como persona. Y eso te vale para el trato con tu familia, con tus amigos, en el deporte, para educar a tus hijos… Todo lo que me ha pasado no me sirve solo como entrenador; también como persona. Una faceta va dentro de la otra.

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