Ramiro González: “Ya existía el instinto de cuidar a los demás antes que la comunicación”
"Queremos montar un congreso referencia a nivel nacional. Un Conxemar del sector social y sanitario", dice el fundador de Feelant Impact Summit
Ramiro González es fundador del congreso Feelant Impact Summit. Un encuentro que se celebrará el jueves en el Mar de Vigo y que busca ser una referencia para el diálogo y la acción en torno al impacto social, la salud y los cuidados.
Tercera edición de Feelant Imact Summit. ¿Se está consolidando en el calendario de congresos de Vigo?
Empezamos con una idea de Diana, directora ejecutiva que está en Madrid. Montamos un congreso con la perspectiva de empresa. Un Conxemar del sector social y sanitario, que fuese una referencia a nivel nacional. La economía del ciudado puede representar aproximadamente el 30% del PIB de un país. Y ya que tenemos un peso tan grande, vamos a visibilizarlo, a crear alianzas. En Vigo vamos a poner este año mucho el foco en los estudiantes. Ellos son los que dentro de tres años van a estar picando piedra, y nos interesa mucho que entren en contacto con todo esto. Son los líderes y actores del futuro inmediato. Incluso del presente.
Entre las ponencias, destacarán testimonios en primera persona de personas con discapacidad o cuidadores.
Una de las vertientes que hemos querido lanzar y poner en el foco es no hablar tanto de política social, entendido como las estructuras de las administraciones, sino centrarnos más en la economía social. Cambiar donación por inversión, pena por apoyo y caridad por ayuda. Es un modelo valiente. Necesitamos un estado valiente, que cambie la mirada. Y creo que se están haciendo cosas. Tengo una persona en mi entorno familiar con discapacidad que tiene ahora 50 años. Lleva desde los dos años con esa discapacidad. Y vi un documento donde en 1980 se hablaba de subnormalidad. Hemos cambiado absolutamente la visión. Y creo que tenemos que poner a las personas en el centro. No desplazar a esa gente.
Estarán presentes asociaciones como San Rafael, Foanpas o la Asociación Española contra el Cáncer. ¿Son ellas las que deben liderar el cambio?
Muchas entidades de este tipo están reformulando su visión. Antes no lo veían así. Es cierto que cada vez más personas necesitamos ayuda, cada vez más capacidades diferentes están más presentes en la sociedad. Por ejemplo, hace 30 años nadie hablaba del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Solo se decía que era inquieto. La conclusión que debemos tener es que todos necesitamos apoyo. Y es algo muy básico.
¿Cuál es el objetivo real del evento?
En Vigo queremos activar a los estudiantes. Que entren en contacto. Cuando viven esa realidad, se hiperenchufan y son muy creativos y proactivos. Tienen un nivel de implicación más allá de lo que suelen hacer en las aulas. Esa rebeldía y energía de los jóvenes siempre está ahí, aunque tienen la desgracia de que es una generación sobreprotegida. Viven en una burbuja por el ruido de las redes sociales a través del móvil, que solo sirve para confundir. Les impide poner el foco en cosas sencillas. Tenemos también que cambiar su visión, porque muchas veces las historias personales lo ven desde la pena y el lamento.
Tal vez ven la vida desde el individualismo.
Se ha perdido la vecindad. Hay gente que vive en edificios y no sabe quiénes son sus vecinos. Es una especie de aislamiento. Un paleontólogo y biólogo, Ignacio Martínez Mendizábal, descubrió en Atapuerca los restos de una niña con una malformación o discapacidad de hace 530.000 años. Y su comunidad la cuidó hasta que tuvo los diez años y murió. No había teléfono, ni zapatos, pero sí un instinto cuidador. Eso es lo que nos diferencia del resto de especies animales. Hace medio millón de años, cuando no existía nada, ni tan siquiera la comunicación, ya existía un instinto de cuidado.
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