Planeta Marte: "Siempre intento que las canciones plasmen un cachito de mí"
Martín Rigz, músico y cantante vigués, está nominado en los premios Maketón
Martín Rigz trabaja desde 2022 en el proyecto Planeta Marte, en el que fusiona estilos musicales diversos siempre desde la perspectiva de su formación profesional como pianista de jazz.
Decía AC/DC que hay un largo camino hasta la cima del rock, ¿cómo te ves, en perspectiva, desde que comenzaste con Planeta Marte?
Es complejo porque me parece que pasó muchísimo tiempo y, a la vez, que no pasó nada. Lo recuerdo con cariño, empezando sin saber muy bien ni cómo grabarme, en el garaje de mis padres.
Un poco por pura intuición y ahora, las cosas, son muy diferentes. Tengo otra manera de hacer las cosas, pero creo que sigo conservando esa ilusión. Vamos por un buen camino.
En tus canciones se aprecia variedad de estilos. ¿Cómo describirías tu sonido?
Creo que la clave está en lo que dijiste, en las canciones. Cada canción transmite una serie de cosas y me gusta verlo como una experiencia. Que te cuente una historia, que te ponga en un sitio y muchas veces la estética de eso, que tiene muchas posibilidades, también es un molde de cómo contarlo. Te puedes situar en un sitio o en otro, pero hay un hilo conductor, pero que a la vez es muy versátil. De repente una canción lo permite y te deja explorar un estilo que parece que no tiene nada que ver contigo, pero te encuentras ahí porque te lleva naturalmente muchas veces.
Qué estilos de música o bandas te han forjado para seguir esa libertad estilística?
Yo crecí escuchando The Beatles, Jimi Hendrix, The Who, por mi padre, sobre todo. En la adolescencia descubrí el hip-hop y luego empecé a escuchar música anterior a los 2000. Hace unos ocho años, en la primera adultez, empecé a escuchar más pop y a investigar también los sonidos actuales. Me encanta un montón la música que se hace ahora, y la escucho, artistas en España, tipo Ralfi, Rusowski, Amore, una chica que me encanta que es Irene Garry y evidentemente artistas gallegos, también, que lo están petando ahora, como Carlos Ares o Sen Senra.
Te conocemos como cantante, ¿también interpretas los instrumentos en tus temas?
Sí, mi instrumento principal es el piano, estudié de hecho el superior de piano de jazz. A mí desde pequeño me encantó la música y explorar, mi padre es guitarrista, entonces también toco la guitarra, el bajo, un poco la trompeta también...
En directo, ¿también tocas o prefieres centrarte en cantar?
Las dos cosas. Para mí es súper importante compartir con otros músicos, creo que cada uno tiene su visión y aporta al instrumento su personalidad. Eso tiene un valor súper alto. A veces me gusta liberarme y moverme más, bailar y expresarme también con el cuerpo.
Actualmente resides en Madrid, ¿qué cambia vivir allí?
Madrid tiene una oferta cultural enorme y muy inspiradora. Cualquier día puedes ir a ver una obra de teatro, un concierto, una exposición. Eso genera muchísimo input creativo. También a nivel social, de networking y amistades, es enriquecedor.
¿Las experiencias del día a día acaban reflejadas en las letras?
No sé diferenciar lo personal de lo musical. Si estás en un ambiente creativo e inspirado, salen unas cosas; si estás en tu burbuja, otras. Intento que las canciones plasmen un cachito de mí según cómo esté ese día, esa semana o esa época.
Empiezas el año nominado en los premios Maketón…
Súper guay, la verdad. El vídeo con el que estoy nominado, la canción “Labios morados”, fue una especie de guiño que me apeteció hacer a Vigo. Es una canción que nunca tuve muy claro cómo plasmarla en un vídeo. Tuvimos varias propuestas que al final no se llevaron a cabo, y salió de manera muy natural hacer este vídeo.
El videoclip, grabado en vertical, recorre la noche viguesa…
Sí, queríamos plasmar una noche. La de cada uno será diferente, las mías, el 98% de las veces son por Churruca, empezando en casa de tu colega, vas a cenar al Rin-Ran y a tomarte algo, en el Máis pa' la o en La Casa de Arriba, en Candelas… salen sitios míticos. Después vamos a Kominsky, Doppler, Mondo…La canción precisamente habla de eso, de una noche con amigos, una historia que puede ser universal.
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