Pedro Fresneda y Raquel Hernández, del Teatro Ensalle: "Desde el inicio insistimos en mantener una línea de programación muy clara"

Los codirectores de la sala explican el origen del Teatro Ensalle y las novedades para este año

Pedro Fresneda y Raquel Hernández, del Teatro Ensalle: "Desde el inicio insistimos en mantener una línea de programación muy clara" | Atlántico

El Teatro Ensalle lleva 23 años ofreciendo semanalmente teatro o danza contemporáneos. Sus codirectores, Pedro Fresneda y Raquel Hernández, explican en Atlántico la historia y novedades de la sala. 

¿Cuándo y por qué fundan el Teatro Ensalle?

Pedro Fresneda: la sala se fundó en 2003. Raquel y yo somos de Madrid, de nacimiento. Ya éramos compañía de teatro y llevamos trabajando desde 1995. Y dijimos, ¿por qué no hacer una propuesta de un espacio nuestro? Más allá de la compañía, que sigue existiendo. Estábamos cansados de aquella gran ciudad, ya la habíamos aprovechado, y teníamos ganas de vivir en otro lugar. Llegamos a Vigo y abrimos el espacio.

¿La sala más longeva de Galicia?

Raquel Hernández: Sí, desafortunadamente. Eso quiere decir que hay proyectos interesantísimos que han caído, sobre todo los que había en Santiago, como Nasa y Galán. Ahora mismo sí, estamos como las dos salas con la programación más potente y más profesional, y estamos en Vigo. Y nosotros llevamos 22 años, con idea de seguir un rato.

¿Qué se puede encontrar un espectador al llegar a la sala?

P.F.: Desde el principio fuimos muy insistentes en mantener una línea de programación muy clara. Programamos teatro y danza contemporánea, o lo que ahora se denomina artes vivas. En alguna ocasión también música, como grabaciones o conciertos de improvisación. Básicamente nos dedicamos a las artes escénicas contemporáneas.. 

¿Cómo definirían estas ‘artes vivas’?

R.H.: Durante mucho tiempo decíamos: “no te esperas lo que va a pasar”. Hemos hecho muchas gamberradas dentro del teatro, mucha producción propia, trabajos site-specific hechos solo para este espacio. Hemos mezclado creadores, les hemos puesto a trabajar juntos una semana y luego lo hemos exhibido.

P.F.: Incluso una vez no había nadie en el teatro. 

R.H.: Y había función.

P.F.: La gente entraba, pagaba la entrada, veía la sala y salía.

R.H.: Ahora no sé si ya sirve decir “no te esperes lo que va a pasar”, porque la gente busca cada vez más lo reconocible. Nosotros seguimos trabajando en lo inesperado, fuera de las modas.

¿Reciben sugerencias del público de qué traer?

P.F.: De manera indirecta sí. Tenemos un ambigú, una pequeña barra, donde se generan encuentros entre público, compañías y nosotros. Ahí se habla mucho.

R.H.: Si una compañía estrena algo y se comenta, el público dice “traed lo siguiente que hagan”. Trabajamos mucho las líneas de continuidad, no traer una compañía una vez y no volver a verla en diez años.

¿Cómo de difícil es gestionar la sala?

P.F.: Más que difícil es compleja y pesada.

R.H.: Es difícil por la fiscalización y la burocracia. Te ves inmerso en batallas que no te corresponden. Hay requerimientos de ayudas de 2021 que llegan ahora.

P.F.: Pero también hay una parte muy divertida, que es cómo nos organizamos nosotros.

R.H.: Y el crecimiento personal. La cantidad de gente que ha pasado por ahí, los creadores gallegos, el acompañamiento mutuo. Eso le da sentido a todo.

¿Qué nos espera en los próximos meses en la sala?

P.F.: Cambaleo Teatro, un concierto de la Orquesta Galega de Liberación, y en marzo cerramos con nuestro propio estreno.

R.H.: Y en abril el Festival Isto Ferve, con compañías de Canarias, Bélgica y propuestas híbridas muy interesantes.

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