Pedro Cadima: “Maturana consiguió un realismo mágico con el fútbol colombiano”

Pedro Cadima, periodista deportivo luso, presenta su libro “Colômbia, soy loco por ti!”

Pedro Cadima, periodista deportivo portugués | Juancho Everman

El fútbol avanza con la sociedad y, al igual que sus fanáticos, la globalización deja cada vez con mayor fuerza su huella sobre él. Sin esa ubicuidad de la pelota es imposible entender cómo un portugués se enamoró del fútbol colombiano en la década de 1990 y más de treinta años después presentó su libro en Vigo, “Colômbia, soy loco por ti!”, demostrando su conocimiento del deporte rey y dejando de manifiesto su diagnóstico de la ‘Fiebre Amarilla’.

Pedro Cadima (Porto, 1980) es periodista del medio deportivo “O Jogo", y visitó la redacción de Atlántico para hablar de su pasión, la historia del fútbol de Colombia. La primera pregunta, y que muchos de ustedes tendrán en sus casas, era obligada: de dónde le venía esa atracción desde la otra punta del mundo. “El fútbol colombiano entra en mi vida cuando tenía unos diez años, durante el Mundial de 1990. Me fijé enseguida en aquella selección por todo el aura que la rodeaba, por lo que se decía de sus campeonatos y por aquella manera más rebelde de estar en el campo y de sentir el fútbol. Unos años después, empecé a sentir también afinidad por el Atlético Nacional que ganó la Copa Libertadores en 1989 y era la base de aquella selección que me encantó. Además, mi trabajo como periodista me llevó a relacionarme con muchos jugadores de allí por la tradición que tiene el Porto de fichar en el país: James Rodríguez, Radamel Falcao, Luis Díaz…”, explica Cadima.

Condensar más de medio siglo de fútbol en una conversación de media hora, pese a lo que se pueda pensar, obliga a tener que ir a los nombres propios de cada época y hacer un comentario formado, pero no tan profundo como merece la ocasión.

‘El Dorado’

El primer hito del fútbol cafetero, y del que beben los René Higuita, Carlos Valderrama o Víctor Aristizábal posteriores, es ‘El Dorado’ (1949-1953), un campeonato nacido en el país que fue el germen de la profesionalización del fútbol en Colombia. “‘El Dorado’ surge como un campeonato al margen del fútbol oficial por un conflicto entre una federación y una asociación. Reunió a grandísimos jugadores de toda Sudamérica que no podían disputar las grandes competiciones internacionales. Los equipos tenían una identidad vinculada a distintos países: Atlético Nacional contaba con una base uruguaya y Millonarios reunía a los argentinos, entre ellos Di Stéfano y Pedernera, que lideraban el conocido como ‘Ballet Azul’. Fue una competición espectacular durante cerca de cinco temporadas, con algunos de los mejores futbolistas del mundo, pero las convulsiones políticas y sociales de Colombia provocaron su desaparición. Después, el campeonato colombiano pasó a ser uno de los más olvidados de Sudamérica durante diez o quince años”, comenta el periodista.

La proyección de esos futbolistas hacia Europa, en que el fútbol empezaba a ganar importancia y visibilidad internacional, no fue destacable, a excepción de Alfredo Di Stéfano, que llegó al Real Madrid procedente de Millonarios en 1953 para ser una leyenda del deporte mundial. No obstante, su notable calidad en ‘El Dorado’ no fue la que despertó el interés de Santiago Bernabéu. “Cuando el Real Madrid lo fichó, supuestamente estaba interesado en otro jugador, Valeriano López, un delantero peruano del Deportivo Cali que marcaba muchísimos goles de cabeza y tenía un récord en esa faceta. Fue durante un partido entre Deportivo Cali y Millonarios cuando el Real Madrid se quedó impresionado con la ‘Saeta Rubia’ y terminó llevándosela, aunque inicialmente el objetivo de la observación era López”, confiesa Pedro Cadima.

Frustración y logro de la Libertadores

Más de treinta años después de ese profesionalismo primigenio, llegaron los años de mayor prestigio en el fútbol de clubes y selecciones. América de Cali encadenó tres finales consecutivas perdidas de Copa Libertadores entre 1985 y 1987. “Fue una etapa en la que América dominó por completo el fútbol colombiano y consiguió alcanzar tres finales de la Libertadores, aunque las perdió todas de manera dramática. Era un equipo extraordinario y muchos de sus jugadores aparecen entrevistados en el libro. Llegó a hablarse de una maldición para todo el fútbol colombiano, porque conquistar la Libertadores era algo muy deseado y nadie conseguía hacerlo”, comenta sobre el cuadro caleño. Hubo que esperar a 1989 para que Atlético Nacional alcanzase la ‘Gloria Eterna’ por primera vez para un club colombiano. “Atlético Nacional consiguió la Libertadores en 1989 y puso en marcha la fórmula que terminaría siendo decisiva para el fútbol colombiano. Ahí aparece Francisco Maturana, que es una figura fundamental en toda su historia y de las más interesantes de todo el libro. Las conversaciones con Maturana fueron una delicia. Su mensaje a los jugadores era que llevasen al campo lo que eran en su vida, que mostrasen su propia esencia. Que desafiasen a la normalidad y tuviesen cierta rebeldía”, considera del combinado paisa.

En las calles se habla del peso del narcotráfico de Pablo Escobar en el éxito logrado y, si bien tiene vinculación, no es del mismo modo del que habla la leyenda negra. “La influencia de Pablo Escobar en el fútbol colombiano estaba relacionada principalmente con su afición. Era un apasionado del fútbol, visitaba Atlético Nacional en determinados momentos y acudía a ver a los jugadores y al propio club por temas de negocios. Sin embargo, su equipo era Independiente de Medellín”, aclara el luso.

Italia 1990 y Estados Unidos 1994

De ese campeón sudamericano bebió el seleccionado mayor en los Mundiales de 1990 y 1994. Dos torneos con resultados y recuerdos muy diferentes, pero que corresponden a los instantes más gloriosos de la selección colombiana de fútbol. “En 1990, Colombia fue una de las sensaciones del Mundial tras empatar con Alemania, que acabaría siendo campeona, gracias a un gol de Freddy Rincón. Para mí, aquella era la selección colombiana más genuina, aunque su sueño terminó con la eliminación ante Camerún en octavos de final. En 1994, las expectativas eran todavía mayores, después del histórico 5-0 a Argentina en la fase de clasificación. Teníamos jugadores en plena madurez y llegábamos como favoritos, ya lo decían Pelé y Maradona, pero terminamos siendo eliminados en fase de grupos. Fue un baño de realidad y una decepción enorme”, relata.

Además de ser ferviente admirador suyo y de haberlo podido entrevistar para el libro, Pedro Cadima considera a Francisco Maturana la personalidad más influyente de la historia del fútbol colombiano. “Maturana consiguió hacer una especie de realismo mágico de García Márquez con el fútbol colombiano. Bebió de la esencia del pueblo y de la cultura del país y fue mucho más que un entrenador. Era un padre, un profesor y un educador. Ayudó a sus jugadores a crecer dentro y fuera del campo, transmitiéndoles conocimientos futbolísticos, pero también valores y pautas de comportamiento. Ningún otro tuvo una influencia comparable en el fútbol colombiano”, sostiene.

Campeones de Sudamérica

Bajo las órdenes del ‘Pacho’, Colombia acabó conquistando en 2001 la única Copa América, máximo trofeo continental de selecciones sudamericanas, de su historia. Pese al logro sin precedentes, Cadima asegura que solo son la generación premiada, la mejor es la que le maravilló en su infancia y le enganchó al fútbol colombiano. “Fue la selección más laureada, pero prácticamente todo el mundo, incluidos los propios jugadores que ganaron el torneo, reconoce que la generación que más alegrías dio al país fue la que abarca el periodo de 1990 a 1994. Hubo futbolistas que se mantuvieron hasta 2001, como Óscar Córdoba. Sin embargo, aquella selección campeona no tenía tanta fuerza como la anterior”, sentencia.

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