Paula Deiros: “He querido engalanar una historia que integra Galicia y el agua”
"Para canalizar la maternidad y las vigilias volví a mis orígenes con la escritura; siempre encontré refugio en ella", señala la autora de “El eco de la niebla”
Paula Deiros (Vilalba) irrumpe en el panorama literario con una vuelta de tuerca al mejor thriller policíaco. Compositora de profesión en Vilagarcía, cuenta con una comunidad muy importante en redes, con más de 16.000 seguidores.
Debuta en la literatura. ¿Tuvo ese gusanillo de escribir desde pequeña?
Sí, aunque realmente el germen del libro nace de la maternidad. En 2024 nació mi primer hijo y me vi con muchas cosas por las noches. Sobre todo, con unas vigilias horribles. Creo que para canalizar todas esas emociones necesité volver a mis orígenes, que siempre fue la escritura. Siempre encontré refugio en ella, ya sea en cualquier vinculación del arte, como música o compositora. Pero era la primera vez que me metía en algo tan potente.
Galicia está muy presente en este thriller negro con dos claros protagonistas: Laia y Tristán.
Hacen un tándem muy bueno. Ella es muy analista, psicóloga forense y escritora de bestsellers. Compagina todo eso con su parte criminalística y con su trabajo como profesora de la universidad y en la comisaría de Ribeira. Tristán es como un aire fresco para la novela.
¿Cómo es la personalidad de Laia?
Me quise basar en una profesional a la que le gustan los perfiles psicológicos. Siempre me atrajo. He tenido que documentarme mucho en la parte psicoanalista y, a priori, se ve perfecta en su vida laboral. Pero tiene fisuras en su propia vida. También se humaniza con el niño, tiene que conciliar con él. Era importante. Y meter Galicia aquí. Es un protagonista más de la novela, con toda esa idiosincrasia y esa forma de hablar que tenemos los gallegos. Que se reflejase un poco para los de fuera.
¿Y cómo es el asesino?
Es una persona muy inteligente. Muy culta. Deja una pista clave que está relacionada con temas de mitología y música de por medio, con una escenografía muy cuidada. Laia tiene que entender el por qué hace lo que hace. Normalmente, queremos entender quién hay detrás de cada acto, pero para entender quién es, Laia tiene que entender por qué sucede. Muchas veces los asesinos vienen con cargas y traumas detrás, y eso lo he tenido que trabajar mucho a nivel psicológico.
Pese a ser de Vilalba, ha elegido las Rías Baixas para enfocar su primera novela. ¿Por qué?
Yo veraneé ahí toda mi vida, en Aguiño. El mar me tira muchísimo, tiene una dicotomía preciosa. Da cosas buenas y cosas malas, como la de perder a los hombres en el mar. Pocas veces se ha sacado a relucir y venía genial para todo ese escenario que quería montar. Es evocador. He introducido mis pensamientos más introspectivos en base a los diferentes personajes, y a mayores he querido engalanar una historia que integra Galicia y el agua.
¿Es un final cerrado o habrá más aventuras de Laia y Tristán?
Es autoconclusivo. Tiene su final, pero lo dejo entreabierto. Mucha gente que lo lee me dice que quiere un pequeño apartado de alguno de los personajes secundarios, porque les hace muchísima gracia. Como Gregorio, por ejemplo. Todo el mundo dice que se lo quiere llevar para casa. He dejado, por tanto, mensajes por si el día de mañana surgue algo. Ahora ha nacido mi hija, de cuatro meses, y yo digo que cada hijo me trae una novela debajo del brazo. Entonces seguiremos escribiendo.
Compositora de profesión, ¿escritora por vocación?
Creo que sí. De pequeña tenía un profesor maravilloso, que me obligaba a escribir todos los días redacciones. Yo siempre era la chica rara, que creaba mil historias y hacía mucha ciencia ficción. Eso con 7 u 8 años. Mis padres siempre decían que tenía algo, que había que dejarlo emerger, y algunos profesores me animaron a que me presentase a certámenes de escritura. Nunca creí que eso podía tener algún fin, y la música lo vi más fácil.
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