Nieves Corte: “Lo mejor de una novela histórica es que esté muy bien documentada pero que el lector no lo note”
Letrada y novelista, presenta “La guardiana de la rosa”
Nieves Corte es profesora de la Universidad Complutense de Madrid y letrada del Tribunal Constitucional y con su ópera prima “La guardiana de la rosa”, se introduce de la mano de Penguin Libros en la novela histórica con la recuperación del personaje de Christine de Pizan.
En el libro nos devuelve a una época muy concreta de la Edad Media, en la que vive la primera escritora, Christine de Pizan. ¿Por qué este personaje y este momento?
Bueno, surgió por casualidad.Yo estaba leyendo sobre literatura de mujeres, creo que a Rosa Montero, que me encanta. Y entonces me surgió la pregunta de quién fue la primera mujer escritora de la historia. Empecé a buscar, a indagar, y salió Christine de Pizan. Cuando empecé a leer sobre ella, primero su biografía, luego sus escritos, su obra “La ciudad de las damas” me impactó tanto, lo que dijo y lo que hizo, y cómo lo hizo, que me decidí a escribir sobre ella.
¿Fue difícil la tarea de documentación para poder reproducir este personaje y su entorno?
Sobre la Edad Media hay mucho escrito, sobre todo en Francia. Fue relativamente fácil encontrar material genérico sobre la Edad Media. Cómo eran las ciudades, cómo se vivía, cuál era la concepción de la mujer, de la muerte, del amor… Claro, luego si ya te centras en un personaje como Christine de Pizan, que ha sido una mujer olvidada durante siglos, la cosa se empieza a complicar. Pero aún así, encontré bastante material, aunque no todas sus obras están traducidas al castellano. Están muchas en francés y a mí me interesaba entenderla bien y leerla, entonces buscaba las obras traducidas. Hay material, lo que pasa que cuesta hacerte con él y son muchas horas de labor de investigación y de ir rascando artículos en bibliotecas y demás.
Recupera un fenómeno histórico, conocido como la “querella de las mujeres”. ¿En qué consistió?
La querella de las mujeres es un movimiento que inició Christine de Pizan en el siglo XV y luego ha sido mantenido durante siglos, porque muchos otros autores han sido seguidores de la querella. Christine de Pizan cuestiona la teoría que existía sobre la inferioridad de la mujer. Durante tiempos inmemoriales y hasta la Edad Media se consideraba que la mujer era un ser inferior, un ser de segunda categoría, un hombre defectuoso que no podía tener derechos. Se le negaba el acceso a la vida pública, a los cargos públicos, a la educación, no podía manifestarse en público… ¿Qué hace Christine de Pizan y qué hace la querella de las mujeres? Decir, “este discurso no es válido, yo tengo argumentos para demostraros que la mujer no es inferior consustancialmente ni moralmente” porque es que incluso se la cuestionaba que moralmente fuese de peor calidad, que tuviese un alma distinta al hombre.
¿En qué se inspira para crear el personaje de Clemence?
Pues es pura ficción, ha ido creciendo a lo largo de la historia. Yo necesitaba un personaje para acercarnos a Christine de Pizan. La primera idea que tuve fue hacer una novela en primera persona en la que nos hablase Christine de Pizan. Luego me lo replanteé y dije: tiene que ser vista desde fuera. Para destacar al lector la excepcionalidad de esa mujer no puede hablar ella misma y decir lo que ha hecho, qué espléndida es. Tiene que ser una mirada especial. Busqué esta niña criada en una abadía que se acerca al mundo de los libros metiéndose en la vida del scriptorium medieval. Y entonces, a través de sus ojos, ver la figura de Christine.
¿Catalogoría “La guardiana de la rosa” como novela histórica?
Yo creo que puede gustar a gente que esté habituada a la novela histórica, pero es una novela histórica bastante sui generis. Es lo primero que me dijo la editorial cuando llevé el manuscrito. Se quedaron bastante sorprendidos. Yo creo que lo mejor de la novela histórica es que esté muy bien documentada pero que el lector no note la documentación.
En el contacto con los lectores, ¿qué mensajes recibe?
Me está haciendo mucha ilusión las cosas que cuentan porque me dicen que se han metido en plena Edad Media. Me dicen “Nieves, hemos viajado”. Un comentario que me mandaron decía “he sentido el frío de la abadía, el olor del escritorio, he recorrido París con Clemence”. Que exista una inmersión del lector en la Edad Media para mí es fundamental.
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