Miguel García: “Los masajistas no somos sanitarios, no tratamos dolencias”
“En consulta haré cien o doscientas sesiones; fuera de consulta, en torno a setenta más”, reconoce la masajista deportivo y representante nacional en el Campeonato Mundial
Miguel García (Zaragoza, 1984) es masajista, no es fisioterapeuta. Una profesión que mucha gente confunde, pero que no tienen nada que ver. Dentro de su gremio, el maño de alma viguesa es uno de los mejores de la ciudad y del país. Su don para el masajismo llegó a oídos de la selección nacional y el próximo mes de noviembre representará a Vigo en el Nacional y a España en el Campeonato Mundial de Roma.
¿Cómo explicaría su oficio? ¿Qué es un masajista deportivo?
Un masajista deportivo es un profesional, un terapeuta orientado a la preparación física, el rendimiento, la preparación muscular y la preparación pre y postcampeonato o postpartido, dependiendo de la disciplina deportiva. Nos dedicamos principalmente a la prevención de posibles problemas musculares y a la recuperación. Es básicamente lo que hacemos.
¿Cómo llegó a este oficio? ¿Fue por casualidad o era una vocación?
Fue muy vocacional. Es verdad que antes realicé una serie de trabajos que no me terminaban de llenar y, al adentrarme en el mundo del masaje, decidí que esta era mi vocación y mi profesión, a lo que me quería dedicar el resto de mi vida.
¿Cuál es la diferencia entre un masajista y un fisioterapeuta?
Ese es siempre un motivo de problemas o una problemática. Siempre digo que, en el caso de los fisioterapeutas y los masajistas, los masajistas no somos sanitarios, no diagnosticamos, no curamos ni tratamos dolencias. Nos dedicamos a la prevención y a la recuperación muscular. Cuando se trata de lesiones deportivas y problemas traumatológicos o de otra índole, hay que dirigirse a los fisioterapeutas y a los médicos, que son los profesionales más preparados en cuanto a estudios y demás. Esa es la diferencia fundamental.
Aunque cada paciente es un mundo, ¿qué tiene que tener un buen masaje para que sea beneficioso para el paciente?
Depende un poco de hacia dónde vayamos a orientar el masaje. En mi caso, al ser deportivo, tiene que ir orientado a la preparación precampeonato y postcampeonato, en el caso de deportistas de alto rendimiento. Para la gente que practica deporte de forma amateur, se trata un poco de estabilizar y conseguir su bienestar muscular, prevenir lesiones o futuros problemas musculares. Depende del tipo de masaje y de la persona a la que se lo vaya a dar. Se van adaptando la intensidad, la velocidad, la continuidad, la presión y las diferentes técnicas que hay que aplicar, diferenciándolo de otro tipo de masaje.
¿Cómo surgió la posibilidad de competir en campeonatos de masajismo deportivo?
Fue todo muy inesperado y de forma muy casual. Llevo muchos años ejerciendo mi profesión en Vigo y siempre ha sido más por el boca a boca: te recomiendan, la gente está contenta con tu trabajo y con tu buen hacer. De forma totalmente inesperada, un día, a través de una broma en un grupo de WhatsApp de unos amigos, me dijeron: “Mira, ¿quién es el mejor masajista deportivo de Vigo?”. Casualmente, me sorprendió porque fue totalmente inesperado: era yo. A raíz de ahí empezó a venir todo muy repentinamente. Llegó el Campeonato de España de Masaje y el Campeonato del Mundo de Masaje, que vamos a disputar en noviembre en Roma. Fue todo muy casual e inesperado. Yo no sabía que existían este tipo de campeonatos y vamos con la mejor disposición a representar a mi ciudad, que es Vigo, y a Galicia. En el caso de Roma, a España, enarbolando mi bandera, que es la de mi ciudad.
¿Cómo surge su selección para representar al país en el campeonato del mundo de Roma del próximo mes de noviembre?
Surge de la misma forma que le conté antes: todo fue muy inesperado y casual. Una seleccionadora de masaje, que yo tampoco sabía que existía ese tipo de disciplina, contactó conmigo y me llamó para decirme: “Queremos contar contigo para la selección en esta disciplina, masaje deportivo”. Hay muchas disciplinas dentro del campeonato: masaje terapéutico, masaje tailandés, masaje a cuatro manos, masaje western, masaje facial o estético y corporal. A mí me llamaron para representar a España en masaje deportivo, que es mi especialidad.
¿Cómo es la preparación para torneos de ese tipo?
La preparación es como en cualquier otra disciplina deportiva o en cualquier otro aspecto de la vida: hay que hacer hincapié en las técnicas. Al final, no es lo mismo estar compitiendo y hacer un tipo de masaje de 45 minutos, en el que tiene que ser todo muy fluido, coordinado y continuo, que en consulta, donde al final te paras más con el paciente, te tomas tu tiempo y ves cuáles son sus necesidades. Esto requiere una continuidad y no sabes qué problema muscular va a tener la persona, porque te ponen en la camilla a una persona al azar. La preparación es el día a día de la consulta. Ya es un aliciente importante porque te estás preparando día a día, y después, aparte, tienes que hacer tus horas de entrenamiento dedicadas al propio campeonato y a lo que te requiere.
¿De cuánto tiempo estamos hablando en sesiones de entrenamiento y preparación?
Estamos hablando de setenta sesiones fuera de consulta. En consulta siempre te estás preparando, con unas cien o doscientas sesiones, dependiendo del mes, pero fuera de lo que es la consulta, dedicadas al campeonato, son en torno a setenta sesiones de preparación antes del campeonato. Ahora que es en noviembre, esas son las que voy a realizar. A partir de la semana que viene empiezo la preparación con personas que tengo a nivel competitivo, que me requieren para que les ayude y colabore con ellos. Eso también me sirve a mí para entrenar y prepararme para el campeonato.
¿Qué cree que es lo más importante para afrontar las dos competiciones?
Un poco la tranquilidad de que, si te esfuerzas y trabajas, ya has hecho el trabajo antes. Tienes que ir tranquilo al campeonato, pensando que el hecho de estar ahí y haber cumplido con tus obligaciones preparatorias antes del campeonato ya tiene que ser motivo de satisfacción. Hay que ir con la tranquilidad de que has hecho lo que tenías que hacer. Básicamente, eso es lo importante a la hora de competir.
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