Marisa Gallero: "José Fernández preguntó a un industrial si metería congeladores en un barco. Así nace Pescanova"
"Me contó su hijo José María Fernández Sousa Faro que su padre fue a comprar los primeros vagones de Transfesa a Berlín durante la Segunda Guerra Mundial", explica la autora de la biografía “José Fernández López. Un empresario sin miedo al riesgo”
Marisa Gallero es periodista, escritora y autora de la biografía “José Fernández López. Un empresario sin miedo al riesgo”. Figura clave para entender el tejido empresarial del área de Vigo y Galicia, creó su primera empresa con 31 años, Industrias Pecuarias Gallegas. Luego Zeltia y Pescanova, entre otras. Fue uno de los mayores mecenas del Museo Provincial de Pontevedra.
¿Cómo empieza la investigación de uno de los grandes empresarios gallegos?
Conseguí distinguir qué hace cada hermano y qué fundaron los tres (José, Antonio y Manuel), por ejemplo los laboratorios químicos, con Ramón Obella y Fernando Calvet. Cuando José Fernández López llegó a Mérida, su primera etapa, lo primero que hizo fue ponerse en contacto con la Misión Biológica de Galicia, para conseguir semillas. Es una de sus facetas más desconocidas, la agricultura. Una historia maravillosa, que me contó su hijo mayor, José María Fernández Sousa Faro, es que su padre fue durante la Segunda Guerra Mundial a comprar los primeros vagones de Transfesa, la empresa de transportes ferroviarios que se creó en 1943. Viajó a Alemania y en Berlín compró 100 vagones.
¿Y cómo constata el testimonio oral?
Pues hay una carta en el archivo de la Misión Biológica que dice que Fernández se ha ido a Alemania, fechada en marzo de 1942, y explica por qué ha ido. A comprar tinta para marcar los cerdos de la camada del cebadero de Porriño, compra también producto para la anemia, se trae la receta de la salchicha Frankfurt y compra los primeros vagones de Transfesa. Otra que es maravillosa y sorprendió a su familia es que en la Misión Biológica trabajaba Miguel Odriozola, obsesionado con mejorar la raza porcina. En su viaje de luna de miel, había visto en Inglaterra, en una granja, un cerdo que era el último de esa raza. Y José Fernández compró el cerdo, que costó 3.000 pesetas.
¿Pescanova es quizá su proyecto más conocido?
Antes de crear Pescanova, en 1960, él paga de su propio bolsillo los dos primeros barcos congeladores. Conocía a un industrial de San Sebastián que estaba trabajando con él en los frigoríficos en Industria Frigorífica Extremeña y le dice “¿Te atreverías a meter congeladores en un barco?” Y le respondió: “Hombre, no lo he hecho nunca, pero se intenta”. Así nacieron el “Lemos” y el “Andrade”. Es un visionario y una persona muy adelantada a su tiempo. En Pescanova consiguió la tercera flota mundial, por detrás de Rusia y Japón, y la primera de Europa.
Hay otra importante que es Corporación Noroeste.
Corporación Noroeste es justo cuando hay una división de los hermanos. En un consejo de administración de Zeltia unos quieren apostar por la pesca y otros por el cemento. José Fernández López dice, “Me gusta más el riesgo de la pesca, porque no sé a dónde me conduce”. Y ahí los hermanos se dividen en distintas empresas.
Los Fernández también son conocidos por contratar a los mejores, incluso en momentos políticos complicados.
Hay historias que te ponen los pelos de punta. Son los científicos Fernando Calvet o Miguel Catalán, que tenían circunstancias muy complicadas. Hay un consejo de Zeltia en el que se deja en acta que sin Fernando Calvet no se puede entender Zeltia. Hay otra historia con Vicente Sos Baynat, que es un geólogo que estuvo nueve años encerrado en su piso de Madrid y José Fernández López lo contrata. En Titania fue uno de sus geólogos de cabecera con Isidro Parga Pondal.
Después de conocer tan intensamente a esta figura ¿cree que sintió que le faltaba algo por hacer?
Creo que imposible, porque era una empresa tras otra. Hubo un momento que pensé que era un hombre inabarcable, incansable y un trabajador nato. Llegué a hacerme mapas para saber dónde estaba. Dejé para el final el Museo de Pontevedra creyendo que era una anécdota y descubrí que no era así. Carlos del Valle me contó que iba paseando por los cuadros y contando las historias de cómo había conseguido cada uno. Además, financió con 300.000 pesetas la cesión de los derechos de todas las obras de Castelao para que su viuda, Virxinia Pereira, “pueda vivir sin privaciones”, decía.
¿Cómo es Galicia gracias a José Fernández López?
Galicia le debe mucho. Fue un embajador. Decía, “Galicia tiene que crecer, se tiene que desarrollar y la gente no tiene que emigrar”. Todo su afán, y además lo dice, “es mejorar mi tierra”. Patentó el cambio de ejes de los trenes; trajo el kiwi, que descubre en Alemania; y consiguió llevar los peces a lugares donde nunca hubieran comido peces.
“Era incansable y he sorprendido a su familia”
¿Cómo se acerca a la figura de José Fernández López?
Estaba trabajando entonces en ABC y Bieito Rubido, que era el director, me sorprendió diciéndome que quería que hiciera la biografía de José Fernández López.
¿Tenía alguna referencia de él? ¿Conocía sus empresas?
No. Me dio las primeras pistas Bieito. ¿Qué ocurre? Que José Fernández López no es para buscarlo en Google. Mi primer planteamiento fue: ¿Qué personas me podían contar cómo era? Porque murió en 1986, ya son 40 años. Así que me hice un mapa de todos los archivos históricos donde podía buscar esos pasos de José Fernández López por el siglo XX. He ido encontrando a un hombre incansable, con cosas que hasta sus familiares no conocían. He ido sorprendiendo a su familia y eso es una gran satisfacción.
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