María Oruña: “Cuando los lectores comparten sus sensaciones es cuando el trabajo cobra sentido”

"He tenido que visitar distintos museos de toda Europa, desde Ámsterdam, Francia, Italia, Inglaterra, en España, para ver realmente cómo funcionaba todo", reconoce la escritora sobre el proceso de documentación para su nueva novela

María Oruña: “Cuando los lectores comparten sus sensaciones es cuando el trabajo cobra sentido” | Vicente Alonso

María Oruña (Vigo, 1976) regresa a Atlántico TV con un nuevo libro bajo el brazo, “La cámara de las maravillas”. Iniciará la gira de promoción con una presentación el próximo martes en el Casco Vello, pero antes visitó el set para hablar de la novela.

Una vez más sorprende con un cambio de registro y una vuelta más al género.

Si siempre hago lo mismo me aburro. Sigue siendo un reto. Después de “El Albatros Negro”, novela de aventuras, histórica, de misterio, pensé, ¿y si hago un juego que sea un thriller psicológico en el que solamente tengamos esta línea, una única línea temporal en la que tengamos un ladrón de guante blanco que desafíe el ingenio de los lectores?

Está localizado en Madrid en un palacio inspirado en un real y en medio de arte y de glamour.

Quería reflejar el mundo de la élite, del arte, de los marchantes, de las galerías. Buscaba una ubicación que fuera creíble para toda la trama. Lo más asequible quizás habría sido París, que es el eje europeo para el tema de las transacciones del mundo del arte, también tenemos Londres. Pero quería que fuera aquí, en España, y Madrid como punto neurálgico comercial para todo este mercado me valía. En efecto utilicé un palacio real, que en este caso es el de Linares, que le he rebautizado como Palacio Dorado.

La historia gira en torno a un robo de arte, tan de actualidad con lo del Louvre.

Sí, pero bueno, este es menos chapucero que en el Louvre. El del museo de París fue surrealista, tan tonto que parece de Pepe Gotera y Otilio. Si lo pongo en una novela sería una comedia. Aquí es un thriller psicológico, el desafío al ingenio del juego de las apariencias.

¿Fue complicado el proceso de documentación? Porque es un mundo muy especialista, muy profesional.

He tenido que visitar distintos museos de toda Europa, desde Ámsterdam, Francia, Italia, Inglaterra, en España, para ver realmente cómo funcionaba todo. Consulté y acudí a la Brigada de Patrimonio Histórico en Madrid, donde unas 20 personas realizan un trabajo desconocido y muy importante. Tienen contactos a nivel Interpol, compartiendo información con Europa y con Estados Unidos. En las transacciones del mundo del arte se pueden encubrir temas de tráfico de drogas, narcotráfico o trata de blancas.

En esta novela estrena personajes. ¿Los recuperará para próximas publicaciones?

La novela es autoconclusiva. Como siempre en todos mis libros la gente me pregunta si va a haber otra novela con estos investigadores. Podría ser, pero de momento no lo he hecho con las que digo que son autoconclusivas como “El albatros negro” o “El bosque de los cuatro vientos”. Sí sería factible hacerlo, pero bueno, de momento con el misterio que está en “La Cámara de las Maravillas” se concluye. Vamos a ver si le gusta a los lectores.

La primera entrega es en castellano, pero también sale en catalán y próximamente, en gallego.

Sí, en catalán con Rosa dels Vents, que es el sello de Penguin Random House. Sale el mismo día que en castellano, el 2 de junio. Después lo hará en gallego con Cumio, que es una editorial viguesa, de Víctor Mascato. Me hacía mucha ilusión, igual que con “El albatros negro”, que fuese una editorial de mi ciudad. Saldrá en el mismo mes, pero no exactamente en la misma fecha.

El martes comienza gira en Vigo.

Sí, en el Palacio de la Oliva, que ya lo usamos cuando se publicó “El albatros negro”. Nos gustó mucho la ambientación, la gente pensaba que tenía que ir vestida de etiqueta o algo parecido, y no, es entrada libre, una presentación normal. Creemos que también los libros merecen una apuesta de largo en consonancia y que era un ambiente muy chulo, sobre todo eso, en el corazón de la ciudad de Vigo, que también la primera presentación fuera en mi ciudad y nos hacía mucha ilusión.

Y a partir de aquí continúa por toda España.

A partir de aquí soy, como digo yo, como un “vende pócimas” de estos que van por todo el país. Voy a estar todo el mes de junio yendo, pues a ferias desde Burgos, Valladolid, Sevilla, Málaga, feria del Libro de Madrid, Valencia, Barcelona y bueno, Galicia, por supuesto. Seguiremos viajando, pero de una forma no tan a lo loco, no tantas ciudades.

Siempre se ha caracterizado por tener un contacto directo con los lectores. ¿Es importante como escritora?

Sí, porque realmente es cuando cobra sentido el trabajo, cuando los lectores comparten las sensaciones que han tenido. Algunos dicen que se sienten menos solos al recibir un libro mío, otros que se divierten al investigar si son reales los datos que doy. La gente es maravillosa, son unos lectores muy generosos.

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