María Álvarez-Blázquez: "Con el tranvía, Vigo dejaba de ser una villa marinera y se convertía en una ciudad moderna"

"En 1914 empieza el tranvía urbano en Vigo; la ciudad vive un ‘boom’ económico e industrial", señala la historiadora

María Álvarez-Blázquez: "Con el tranvía, Vigo dejaba de ser una villa marinera y se convertía en una ciudad moderna" | Atlántico

La historiadora María Álvarez-Blázquez es experta en el pasado del tranvía en Vigo y en el Val Miñor. Protagonista de la celebración ‘100 años del tranvía’ que engloba ponencias y charlas desde octubre y hasta enero de 2027.

La puesta en marcha del tranvía entre Vigo y Val Miñor cumple 100 años, pero ya circulaba anteriormente por la ciudad. ¿Qué tan importante era?

Hay primero que retroceder hacia 1914. En ese año empezó el tranvía en Vigo. Fue un año nefasto porque empezó la I Guerra Mundial y ese año hubo una epidemia de tifus en Vigo importante. Fue muy necesario, porque los medios de circulación eran lamentables y muy limitados. Realmente, tampoco es que hiciese mucha falta, porque Vigo ya era una pequeña villa. Se arreglaban con lo que tenían, normalmente con carros tirados por bueyes o caballos. Pero a principios del siglo XX Vigo vive un ‘boom’ en todos los aspectos, sobre todo demográfico y económico. Empiezan las conserveras, un auge industrial… Vigo se convierte en el centro de un área metropolitana. Era necesario un sistema de transporte distinto. Muchas de las trabajadoras mujeres que estaban en la conservera tenían muchos problemas para desplazarse antes y el tranvía les iba a facilitar ese traslado. Incluso para mercancías. Con ello, Vigo dejaba de ser una villa marinera para convertirse en una ciudad moderna.

Tanto éxito tuvo que amplió su horizonte.

Conectaba con Los Caños, Chapela, Bouzas, Pereiró, Cabral… no solo iba por el centro, enlazaba barrios periféricos. Llegó incluso a Porriño. Se convirtió en un vehículo vertebrador de toda la comarca, aunque realmente le llamábamos tranvía y era un ferrocarril. Sería para Correos, mercancías, material de construcción, pescado… Hubo algún tiempo que se llevaba ganado, hasta que unas leyes lo prohibieron. No solo trasladaba personas y llevó el progreso a muchas zonas.

El tranvía Vigo-Val Miñor comenzó en 1926, doce años después de tenerlo en Vigo. ¿Por qué tanta demora?

La historia del tranvía engloba muchos problemas. Los primeros proyectos en Vigo y hacia Baiona ya databan de 1883. Interesaba mucho llegar hasta allí. Quedó en nada. Diez años más tarde se presenta otro proyecto mucho más ambicioso, que quiso llevar el ferrocarril desde Baiona a Madrid. También quedó en nada. En 1901 hay otro proyecto que más o menos se ve que va a ser el definitivo, ya con tendido eléctrico. Poner todo eso en marcha era mucho más difícil que ahora, y se decía que era una obra demasiado ambiciosa para realizarse. Luego llega la I Guerra Mundial, que impide el suministro de materiales. Ahí, la compañía de tranvías se va a encontrar con una serie de problemas que no tenía proyectado. Los suministros quedan cerrados y las piezas para construir las vías o las cajas quedan suspendidas.

¿Por dónde circulaba hacia Baiona?

Era un tranvía que salía de la calle Uruguay, enfrente del Cine Fraga. Esa era la primera parada. Luego, bajaba la calle Colón, torcía en Policarpo Sanz y tomaba rumbo a Elduayen. Luego, Pi y Margall, López Mora, Traviesas, donde estaban las cocheras, y llegaba a Florida. Allí había una estación y empezaba a ser ferrocarril. Recorría la mal llamaba autovía de Baiona por la costa y hacia Coruxo y Canido hasta Baiona. Era un viaje de una hora y cuarto, pero el paisaje era precioso.

¿Cuánto estuvo en funcionamiento?

Pocos años antes de 1968, empezó a haber problemas de tráfico en Vigo. La gente empezó a tener coches particulares y el tráfico empezó a ser un poco caótico. La convivencia de camiones, coches y tranvía no era fácil, con muchísimos atascos. Se empezó a plantear un cambio, a pensar qué soluciones se podrían hacer para evitar esos atascos en Vigo. En ese momento, la compañía de tranvías propuso una serie de cambios razonables. Uno de ellos fue suprimir el tranvía por el centro urbano y llevarlo por zonas menos problemáticas, como Arenal, la zona de Llorones o Cánovas del Castillo. Que se quedasen un poco apartados del centro e instalar una serie de autobuses para los traslados. De hecho, están tan convencidos de que esa solución es buenísima que compran unos autobuses de dos pisos a la London Transport en Inglaterra. Cree que va a ser aceptado por la corporación municipal, que en aquel momento tenía a Rafael Portanet como alcalde.

Y desde el Ayuntamiento dijeron que no.

Portanet dijo que esa solución no le gustaba. Se planteó un concurso para la concesión del tranvía urbano en la ciudad y Tranvías Eléctricos participa poniendo una solución. Pero no fue aceptada. Portanet fue un alcalde antitranvías, le pareció mucho más moderno suprimirlos y poner los Vitrasa, que es quien gana la concesión y los tranvías se van a la Avenida de Florida a morir, en fila. 99 coches se quedaron allí, sin uso. Se convierte en un cementerio de tranvías, en un estado lamentable. Y no hubo ni un solo recuerdo en Vigo a esa infraestructura tan fundamental. Ese tranvía era de todos los vigueses y muchos todavía sienten esa nostalgia.

En los últimos años, varios proyectos se pusieron sobre la mesa para recuperar el tranvía. ¿Cree que es posible?

No lo veo muy factible actualmente. Tampoco veo que haya una actitud que promueva esto. Veo un poco de freno. Realmente, Vigo no es una ciudad fácil por sus cuestas y su propia orografía. Entonces, yo creo que plantearse ahora un sistema que no sea el que ya tenemos es un poco complicado. De hecho, algunos alcaldes anteriores lo propusieron en su momento, pero no se llegó a hacer. Por ejemplo Carlos Príncipe, que pretendía un tranvía medio turístico por la zona de Orillamar y Bouzas, siendo todo plano. Pero no se llegó a hacer.

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