Marcos Vaqueiro, espeleólogo: “Sorprende que gente con claustrofobia controle el miedo en una cueva”
"La espeleología es un deporte de riesgo, exige de mucho esfuerzo mental", señala el espeleólogo del club A Trapa
Marcos Vaqueiro se enamoró de las cuevas nada más pisar una. Integrante del club de espeleología A Trapa de Vigo, se enfrascó hace seis años en la investigación científica y turística de la cueva del Rei Cintolo, en Mondoñedo. Una actividad que realiza con la ayuda del también club vigués Peña Trevinca y una decena más de colaboradores.
Cerrada ya hace pocos días una de las campañas de exploración del Rei Cintolo. ¿Algún avance destacado?
Hemos llegado a los 9.000 metros, cuando nuestro objetivo son los 11.000. Esperemos llegar a esa distancia en la próxima campaña, que la haremos en diciembre, aunque habíamos pensado en un proyecto para 2-3 años y ya llevamos 6. El covid no ayudó, y la realidad es que el trabajo en las grandes galerías fue bastante ágil, pero con las ramificaciones más pequeñas tocó apretar el cuerpo. Había muchas verticales que hace que todo sea más lento.
A medida que avanza por la cueva, ¿la dificultad es mayor?
Depende de los tramos. Estuvimos trabajando dos años en zonas muy cercanas a la boca, con grandes roturas y es un megalaberinto de 2 kilometros. Ahora ya estamos en la parte más profunda, pero está afectada por una falla, con lo cual vuelve a ser un carajal de galerías y pasos apretados. Son dificultosos y con verticales añadidas, lo que lo complica aún más.
En seis años de exploración, ¿qué se ha descubierto?
Hemos encontrado y reexplorado la cueva que se conocía y documentada en el anterior cartografía datada de 1979. En la parte biológica hemos identificado unas 12 especies, algunas inéditas en Galicia, y a nivel arqueopaleontológico han aparecido un montón de yacimientos. Uno de los más destacados fue el de un wapiti o ciervo canadiense de enormes dimensiones, así como presencia de cabras montesas. También algunos fragmentos cerámicos, lagos fósiles y zonas donde se presenta luminiscencia. Cosas que para nosotros no han pasado desapercibidas. Los antiguos colegas de Trevinca en los años 75 habían identificado alguna de esta zonas, pero ahora hemos extendido y documentado grandes tramos. Y es que estamos hablando de una cueva que parece que su formación se sitúa en unos 20 millones de años, formándose lentamente con un montón de vestigios.
¿Cómo comenzó el proyecto?
Al principio el objetivo no era la cueva. Hace bastantes años empezamos a fomentar y a formar desde el club A Trapa a los que estaban interesados en una forma diferente de hacer la cartografía. Empezamos a hacer seminarios y uno de ellos fue en Mondoñedo. Allí nos ofrecieron la posibilidad de dar una vuelta a la cueva Rei Cintolo y de ahí a poco tiempo nos invitaron a hacer el nivel turístico de la cueva a 600 metros. Una vez terminado, nos propusieron ya formalizar un proyecto de exploración, con todo en orden. Y así hasta hoy.
¿Será factible alcanzar los 11.000 metros?
No lo sé, de momento vamos por 9.000. Hay tramos nuevos que son complicados de acceder pero ya sumarían otro cuarto de kilómetro de golpe. Dependemos de los juveniles, porque hacen falta cuerpos pequeños para explorar partes nuevas.
Es una actividad con cierto peligro.
La espeleología está considerado como deporte de riesgo. Estamos obligados a llevar con nosotros un punto caliente por si suceden accidentes o chalecos con baterías térmicas. La claustrofobia es importante, pero sorprende ver a gente que la sufre que puede controlar el miedo dentro de las cuevas, son espacios que te exigen de mucho esfuerzo mental. También es cierto que quien sufra de claustrofobia extrema no lo va a poder superar.
¿Cómo se enamora Marcos Vaqueiro de las cuevas?
Me llevaron a ver mi primera cueva en el año 1982 con un grupo de scout en Valdeorras y allí ya me quedé paralizado. Cuando tuve edad me fui en su busca, me anoté a un club de espelio y ya llevo casi 40 años enganchado a la actividad espeliocientífica. De hecho, soy ingeniero doctorado en cuevas, he dedicado muchos años en esto, hasta mi tesis. Y aseguro que engancha, de esto ya no se puede salir.
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