Marcos Curty: “Un ordenador cuántico puede romper con facilidad la criptografía actual”
“Tenemos que empezar a preocuparnos ahora de proteger nuestras comunicaciones para estas tecnologías”
Marcos Curty, director del VQCC, vive un momento profesional boyante con la tecnología de comunicaciones cuánticas haciéndose un hueco cada vez mayor en el campo de las telecomunicaciones.
¿Qué son las comunicaciones cuánticas?
Esencialmente son casi como comunicaciones clásicas. Las comunicaciones cuánticas también utilizan fibra óptica y también son señales luminosas que transmites desde un transmisor a un receptor. La diferencia es que en las comunicaciones clásicas, normalmente, los pulsos luminosos que llevan la información tienen mucha intensidad. En comunicaciones cuánticas lo que se hace es se trabaja con pulsos luminosos de muy baja intensidad, que normalmente tienen en torno a un fotón. Y cuando hablamos de fotones individuales, hay que tener en cuenta leyes de la mecánica cuántica. Ahí empiezan a aparecer efectos que no están en las comunicaciones clásicas. Y esos efectos nos permiten hacer aplicaciones que no son posibles con ellas.
¿Qué tipo de aplicaciones?
Son diversas. Depende si vemos a corto, medio o largo plazo. A corto plazo, una de las principales aplicaciones está relacionada con la criptografía, en conseguir que nuestras comunicaciones sean seguras. Pensando más a medio y largo plazo, estamos pensando en un mundo en el que podemos procesar la información ahora ya, no solo teniendo en cuenta las leyes de la mecánica clásica, pero de la mecánica cuántica, a través de ordenadores cuánticos. De hecho, ya se están desarrollando y en el Centro de Supercomputación de Galicia hay uno. Y pensando ya a muy largo plazo, podríamos pensar incluso en una internet cuántica, que sería como la internet que tenemos ahora, pero nos permitiría conectar diferentes dispositivos que se rigen por la mecánica cuántica y podríamos tener sensores distribuidos mucho más precisos de los que utilizamos actualmente.
Acaban de inaugurar la línea más larga de comunicaciones cuánticas en España entre Vigo y Santiago. ¿Cómo se llegó a esto?
Este proyecto está financiado por los planes complementarios en comunicaciones cuánticas., una iniciativa financiada por la Xunta y el Ministerio de Ciencia y Universidades español y yo estaba actuando como coordinador científico gallego. Involucra a seis comunidades autónomas: Cataluña, Madrid, País Vasco, Valencia, Castilla y León, Galicia, y al CSIC. Y dentro de ese proyecto, una de las actuaciones fue el despliegue de esa línea. Esto nos permite dos cuestiones. Por una parte, es la primera línea que tenemos a nivel gallego de un enlace que utiliza la criptografía cuántica para proteger las comunicaciones y para garantizar que sean totalmente seguras. Esto nos sirve como demostrador tecnológico, por ejemplo, para que otras empresas puedan ver cómo funcionan estas tecnologías. Pero sobre todo lo que hacemos en el VQCC es investigación. Entonces, nos es muy útil tener acceso a una línea tendida en la que nosotros podemos hacer experimentos.
¿Y qué otros proyectos está manejando ahora mismo en el VQCC?
Tenemos un montón de proyectos. De forma resumida, en la mayoría estamos involucrados o bien por desarrollo tecnológico, desarrollar tecnologías en comunicaciones cuánticas; o bien por cuestiones de certificación. Esto es, hay empresas que comercializan este tipo de dispositivos, pero es necesario estar seguros de que son correctos o son realmente seguros. Otros proyectos, por ejemplo, con la ESA, están vinculados al desarrollo de satélites para comunicaciones cuánticas. La ESA en este momento tiene dos satélites que quiere desplegar en los próximos par de años. Uno se llama Eagle One y otro Saga. En el caso de Saga somos responsables de la parte de seguridad.
Últimamente se habla mucho de nuevas inversiones en defensa, con una de las prioridades en asegurar las comunicaciones. ¿Entran ahí las comunicaciones cuánticas?
Obviamente, las comunicaciones cuánticas pueden utilizarse para aplicaciones civiles y también militares. Por el momento, todos los proyectos en los que estamos involucrados son esencialmente civiles. ¿Podrían tener aplicaciones en defensa? Sí, pero ahora mismo no tenemos ninguno de estas características.
¿Tienen algún proyecto en mente de cara al futuro?
En este momento tenemos 12 o 13 proyectos y muchos de ellos van hasta 2027, 2028, incluso 2029. Siempre estamos abiertos a buscar nueva financiación para conseguir nuevos proyectos, pero ahora diría que estamos incluso un poco saturados. Pero tenemos un proyecto con la Comisión Europea a punto de comenzar relacionado con la línea entre Santiago y Vigo sobre desplegar redes de comunicaciones cuánticas a nivel europeo en diferentes ciudades. Hay una pequeña red metropolitana en Madrid y se está desplegando una en Barcelona. El objetivo es que en esta década haya una una red de comunicaciones cuánticas en todo nuestro continente que nos permita garantizar las seguridades más sensibles de nuestro continente. Y lo que se quiere es conectar nuestra red con la portuguesa que se está desplegando. Sería un enlace que iría de Vigo a Braga y luego continuaría hasta Lisboa para comunicarse vía satélite con Madrid y Barcelona, por ejemplo. Esto comenzará en enero de 2026.
Más allá de su potencial de futuro, ¿qué hay en el presente? ¿Ahora mismo qué existe que se pueda usar, basado en estas tecnologías?
La aplicación más importante es la seguridad de las comunicaciones. Ahora mismo para proteger las comunicaciones sensibles se utilizan métodos de criptografía clásica que cifran la información a través de algoritmos. Son seguros siempre y cuando no tengamos un ordenador suficientemente potente que pueda romperlo porque basan su seguridad en la dificultad de resolver ciertos problemas matemáticos como factorizar números primos de miles de cifras, algo que le cuesta mucho a los ordenadores actuales. Sin embargo, con computadores cuánticos sabemos que ese problema es muy sencillo de resolver. En este momento empezamos a tener ordenadores cuánticos, pero de pequeña escala. ¿Y por qué nos tenemos que preocupar ahora? Porque aunque no tengamos ese ordenador cuántico capaz de romper nuestra criptografía actual; primero, cambiar la infraestructura de comunicaciones lleva muchos años; y por otra parte, hay comunicaciones particularmente sensibles, que se necesitan tener protegidas durante muchos años por ley. Y en este momento no podemos garantizar que en los próximos 50 años no haya un ordenador cuántico capaz de romper la criptografía actual. Y volviendo a la pregunta, ya tenemos sistemas que nos permiten garantizar la seguridad de nuestras comunicaciones ahora frente a cualquier posible desarrollo tecnológico futuro a nivel de computación. De hecho, ya existen empresas que comercializan este tipo de dispositivos.
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