Manuel Esteban: “Vigo, con sus luces y sus sombras, funciona como personaje”

"El inspector Carlos Manso nace como un hombre cargado de los mismos prejuicios de cualquiera que no esté en contacto con el mundo de la discapacidad intelectual", explica el autor de “La ira de los mansos”

Manuel Esteban: “Vigo, con sus luces y sus sombras, funciona como personaje” | Gonzalo Pamies

Manuel Esteban (Vigo, 1971) se acercó hasta el set de Atlántico TV con su libro “La ira de los mansos”, la traducción al castellano con Ndenovela de sus dos obras pioneras, publicadas en gallego, la primera, Premio Xerais. Con ellas inicia la saga del inspector Carlos Manso, ambientada en Vigo.

Recupera su primera novela después de una década y en castellano.

Este libro lleva diez años dando la paliza por Galicia y sí, ahora por fin, la traducimos a castellano y salta a las fronteras a ver qué tal se da. En un mismo volumen están los dos primeros libros, el inicio de la saga del inspector Carlos Manso: “La ira de los mansos”, que es el título del volumen, y “Me llaman nadie”, que es el segundo libro.

¿Cambia la trama o los personajes de la edición original?

Hay dos cosas. La traducción la hice yo, porque me consideraba capaz de hacerla. Y tuve primero una pequeña dificultad, un reto, vamos a llamarlo así, para conseguir traducir al castellano unas novelas que pivotan sobre un personaje, Carlos Manso, que es realmente vigués. Es muy gallego, con mucha retranca. Le dediqué mucho esfuerzo y mucho empeño a que la traducción no fuera una simple transcripción de palabras, sino adecuar un poco el lenguaje de Manso o de la novela viguesa a otro más genérico. Es cierto que no sabía que “A ira dos mansos” iba a ser publicada, que iba a ganar un premio. La escribí en un estado de candidez e ingenuidad absoluta. Revisitada años después, me costó no coser un poquito un par de cosas.

En esta novela pone en primer plano la historia del mundo down y su realidad.

El inspector Carlos Manso nace como un hombre cargado de los mismos prejuicios de cualquiera que no esté en contacto con el mundo de la discapacidad intelectual. Quería usarlo precisamente para posar la mirada del lector a través de la de Carlos Manso, con esa condescendencia, o en el mejor de los casos, cierta indiferencia, con la que empieza a investigar el crimen de Violeta, la primera de las víctimas. Es una chica con síndrome de down que aparece ya en las primeras páginas. Toma diferentes actitudes al adentrarse en ese mundo de la discapacidad intelectual. De algún modo, también adentra al lector a través de los ojos de Carlos Manso, que serían los ojos de cualquiera que no esté metido en ese mundo.

Manso es muy vigués, pero también retrata a la ciudad como otro personaje.

Claro. Manso y Vigo van prácticamente de la mano. Empecé a escribir “A ira dos mansos” con absoluta ingenuidad, y entonces usaba, no era deliberado, lo que tenía a mano.Vivía en un ático, me asomaba a la ventana y tenía el solar de lo que ahora es el centro comercial de las bodegas Bandeira, entonces abandonado. Entonces yo decía, ¿dónde pongo el cadáver? Debajo de mi ventana, no tengo que ir a Brooklyn a buscarlo. Pero es cierto que Vigo, nos lo dijeron ya Domingo Villar y Pedro Feijoo, es una ciudad frontera con un problema identitario gravísimo, con sus cicatrices, con sus cosas, con sus luces y con sus sombras, que funciona fantásticamente como personaje, igual que Carlos Manso. De hecho, hay un cierto paralelismo entre lo que le va ocurriendo a Vigo y lo que le va ocurriendo a Carlos Manso. Funcionan como una especie de tándem.

¿Cómo evolucionó como escritor en estos diez años?

Quiero creer que es a mejor. Todo el mundo aprende de lo que va haciendo. Desde luego soy diferente, indudablemente. Igual que Carlos Manso es diferente en la tercera o en la cuarta entrega, igual que Vigo es diferente. Evolucionan en algunas cosas para mejor y en otras para peor, yo también, lógicamente. Después de la tercera entrega de Manso decidí aparcarlo un poco porque es un personaje intenso, muy atormentado. Lo dejé un tiempo y me dediqué a otros géneros. Al principio me sentía como un lector infiltrado. Me tiraba muchísimo de la sisa el traje de escritor. Después de siete libros supongo que ya no me puedo acoger a esas cosas.

¿Y cómo cambiaron los lectores?

Gané un grupo importante de lectoras, sobre todo con las novelas de Carlos Manso. Recibí mucho retorno. Cometí la osadía, la audacia o no sé cómo llamarlo imprudencia o inconsciencia, de abandonar la novela policial y dedicarme a otras cosas. Escribí “Setestrelo”, que es una novela de ciencia ficción juvenil; “O xogo de Escher”, que es una especie de distopía o metaficción literaria inclasificable que ganó también otro premio, después ya me lancé a la ciencia ficción dura con “Trickstar”. En septiembre saldrá “A lei do mar”, un libro sobre rescates en el Mediterráneo, una historia real que me contó un amigo marinero. Aún así hay un grupo de lectoras que han sido fieles a pesar de mis virajes . Les debo en buena medida estar aquí con este libro habla en castellano.

¿Se considera un escritor de lengua gallega?

Supongo que eso es algo que tendrán que decir otros. Me considero gallego, escribo en gallego y después traduzco a castellano, a portugués, a alemán, a lo que me pidan. Escribo en gallego y después hasta donde lleguen mis libros.

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