Laura Portas: “Mondariz era un punto de unión donde se reunía la élite social y política”
Tras el éxito de su primera novela, “El baile de las mareas”, publica “El palacio del agua”, ambientada en Mondariz
Laura Portas (Cambados,1992) es graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. También tiene un máster en Periodismo en Televisión por la Universidad Nebrija, y otro en Comunicación Corporativa por la Escuela de Negocios Europea de Barcelona. Ha colaborado como reportera en Informativos Telecinco y en otros programas de la cadena, además de en Antena 3 Noticias. Tras el éxito de su primera novela, “El baile de las mareas”, publica “El palacio del agua”, ambientada en Mondariz.
Segunda novela suya, “El palacio del agua”. Muy en concordancia con la localización elegida.
Fue escrito en Mondariz y, de alguna forma, tenía que tener alguna relación con el agua. Y qué mejor que en el título. Es un homenaje a nuestro patrimonio gallego y también para rescatar ese esplendor tan histórico que tuvo en sus años dorados. Mondariz reúne todos los ingredientes para contar una buena historia. Era un punto de unión donde se reunía la élite social y política del momento y, siendo un pequeño municipio, estaba definida como muy hospitalaria villa por Alfonso XIII y Primo de Rivera. Tenía hasta moneda propia. Eso lo convierte en un lugar muy singular para ambientar una novela. A mí, como gallega, me sorprendió. Conocía la parte de las aguas de Mondariz, pero luego el lugar merece una historia.
En ese contexto, en 1920, sitúa a Candela, la protagonista. ¿Cómo es ella?
Candela no solo tiene un papel principal, sino que es el nexo de unión entre dos mundos diferenciados. Está, por un lado, esa Galicia rural que representa a la gente del servicio, y está la élite. Un grupo social, político e intelectual que buscaba en Mondariz no solo tomar las aguas, sino un espacio de diálogo y de confrontación. Candela es curiosa, se permite viajar y unir esos dos mundos a la vez. Cuenta una historia que el lector se va a identificar mucho con esas emociones tan universales. La novela tiene tintes románticos, pero desde un punto de vista distinto. Aquí tenemos un triángulo amoroso que es un divertido, porque tiene misterio y transforma a los personajes.
¿Ser experta en comunicación ayuda a escribir este tipo de historias?
En la documentación sobre todo. Fue algo que disfruté mucho, porque era como recomponer la historia a partir de los documentos que me iba encontrando. Recurrí a las fuentes digitales de la Biblioteca Digital de Galicia. Ahí pude conocer desde la personalidad de huéspedes hasta menús del balneario o incluso la música que sonaba. Luego, estuve con vecinos que me contaron historias y eso ayuda a humanizar los personajes y enriquecer la trama.
Después de “El baile de las mareas” y “El palacio del agua”, ¿tiene en mente ya un tercer libro?
El proceso de escribir es muy curioso. Acabas saturado porque es muy exigente, pero con el paso de los días vas notando ese vacío que te ha dejado. Te van faltando los personajes en tu vida y ese cauce para poder expresarte. “El palacio del agua” la acabé hace dos meses y estoy empezando a echarla en falta y necesito escribir otra para lidiar con el vacío que deja. Escribir es una terapia, un modo de desahogarse. Estás tú sola entre cuatro paredes, escribiendo sin que nadie te moleste. Nadie te juzga, solo está el papel y tu mundo en la cabeza. “El baile de las mareas” fue un éxito inesperado, aunque no escribo para tener un reconocimiento externo. No es lo que me motiva ni lo que estoy buscando. Pero es bonito que te vayan dando halagos por tu estilo o por lo que le transmites a la hora de escribir. Desperar esa emoción en los lectores es lo que más me gusta.
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