Joana Marcús: “Tengo mi edad en libros, 24, me lo paso tan bien al escribir que ni los cuento”

Autora de bestsellers, presenta “Sempiterno”

Entrevista a Joana Marcús. | Atlántico

Joana Marcús (Mallorca, 2000) es la autora de literatura juvenil más vendida en Latinoamerica y sus libros solo fueron superados en España en 2020 por los “Harry Potter”. Escritora precoz, publicó su primera novela a los 13 años, combina la literatura con sus estudios de psicología. Visitó el set de Atlántico TV para presentar su última propuesta, “Sempiterno”.

Con esta novela finaliza la bilogía “Extraños”. ¿Cómo es la segunda parte de “Etéreo”?

Surgió de forma muy natural. Hago lo mismo en todas mis historias, empezar por los protagonistas y con base a eso creo la estructura que les rodea. Comencé “Etéreo” sin mucha perspectiva de lo que iba a pasar, pero cuando ya llevaba bastante, las tramas que todavía estaban abiertas, se alargaban mucho y decidí hacer una segunda parte. Y el final, bastante polémico entre mis lectores, me encanta, es un poco ambiguo. Me di cuenta de que solo había una manera de concluir, igual no era la más romántica, pero para mí era la más realista.

Para no hacer spoiler, centrémonos en los personajes. Son muchos y cargan cada uno con su propia mochila.

Sí, lo que me parece más curioso es que todos tienen un pasado muy parecido, especialmente en la parte de Caleb. Tiene una familia elegida, entre muchas comillas, en la que se ha criado, con una figura paterna muy exigente. Los hermanos se apoyan mucho entre ellos, aunque comparten ese trauma. Entre los silencios que guardan pasan muchas cosas. Nunca lo había hecho en ninguno de mis libros y quedó bien.

Hay romance, fantasía. ¿En qué género se engloba?

La parte romántica me gusta mucho, al final siento que es mi sello. Apuesto por el romance de cocción lenta, que el lector sufra con él, que se ría con él, pero en este caso quería un protagonista un poco distinto. Al principio no iba a tener nada de fantasía, pero me di cuenta de que las habilidades sobrenaturales eran lo que más lo distinguía del resto, lo que justificaba que se sintiera tan al margen de la sociedad. Nunca había escrito fantasía y lo que iba a ser un detallito se terminó convirtiendo en casi la mitad de la trama del libro.

¿Qué valor le da a escribir?

Significa muchas cosas. Creo que es un desahogo, algo muy íntimo, muy vulnerable. Conecto con partes de mí misma que igual, si no las expusiera en personajes que no se me parecen, no sería capaz de identificar. Estos libros los escribí con 17 años, estaba en segundo de bachillerato. La gente me pedía que tomara muchas decisiones, la selectividad y la universidad, pero todavía no tenía la capacidad de hacerlo, iban a ser para siempre. Victoria y Caleb (dos protagonistas) está en ese momento y mientras lo reescribía me daba cuenta de esa idea está impregnada en todas partes.

Una historia a los 17 años. Suena muy fuerte ¿Cómo se lleva eso de ser tan precoz y de tener tanto éxito, además?

Para mí era lo normal, porque de hecho me acuerdo que empecé a leer en Internet con unos 11 años y a los 13 había alcanzado la edad que tenían las personas que escribían ahí. Si me despertaban tanto, ¿por qué no intentarlo yo? Me encantaría que personajes e historias escritas por mí provocasen sentimientos en los demás. Tengo mi edad en libros, 24. Me lo paso tan bien escribir que ni los cuento, ni siquiera me paro a pensar cuántos llevo.

¿Y es fácil vivir la vida real cuando tienes tanta en la literatura?

Creo que sí. Nunca lo he visto como un impedimento. Es verdad que una parte muy importante de mi vida se basa en la promoción, en viajar, en hablar de los libros. Si estoy haciendo una firma en esta librería, sé que no puedo ir al restaurante del lado porque estará lleno de lectores y ya no podré comer tranquila. No es plan ver un primer plano de mi cara comiendo tortillas. Pero escribir no es un trabajo tan expuesto como ser actriz, sigo teniendo una vida normal, en la casa de mis padres, en Mallorca con mis amigos de toda la vida o mis compañeros de universidad. La vida es bastante normal. Creo que se compensa una cosa con la otra.

Sus libros están en la sección de literatura juvenil. ¿Se identifica con esa catalogación?

Como lectora me gusta ver etiquetas, me gusta saber qué me estoy comprando. Pero como escritora, no. Mis personajes de estos dos libros técnicamente ya no entran en la edad juvenil, entre los 15 y los 22. Caleb tiene 24, ya es viejo para ser juvenil. Aun así sigo vendiendo para jóvenes. Escribo sobre una etapa en la que me encontraba algo perdida y que me descubría a mí misma. En ese sentido, en esa fase vital, sí que me considero juvenil.

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