Javier Pamies Durá: "Trabajar en la Copa América del 95 fue uno de mis primeros contactos con Vigo"
“Vigo es una potencia en el sector naval con los astilleros especializados en buques de alto valor añadido y tecnológicos. Los armadores están volviendo y huyendo del mercado chino y turco”, asegura
Javier Pamies Durá fijó su residencia en Vigo hace unos años tras recorrer medio mundo diseñando buques. Más de 200 tiene en su curriculum este prestigioso ingeniero naval, que fue decano en Galicia del Colegio de Ingenieros Navales y Oceánicos de España, uno de los fundadores del Consello Galego de Enxeñeiros y dirigió en Vigo la empresa de ingeniería Ghenova, a la que sigue vinculado. Su papel como director técnico de Copa América Desafío Español marcó un antes y un después en su dilatada trayectoria profesional de la que hoy habla para Atlántico.
¿Cómo fue esa experiencia en la Copa América Desafío Español?
Ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Fueron bastantes años de trabajo que me obligaban a moverme por todas partes con mis hijos siendo muy pequeños. Fue gratificante aunque también muy duro porque había que trabajar mucho en poco tiempo y con pocos recursos. Fue uno de mis primeros contactos con Vigo porque en la Copa América del 95 se construyó aquí un barco y venía todas las semanas para ver el avance de la construcción del buque. Fue una experiencia bonita que nos permitió vivir una temporada en San Diego y en Nueva Zelanda y teníamos una base en Valencia.
¿Cómo valora el sector naval de Vigo?
Vigo es una potencia muy importante dentro del sector naval, con la Ría llena de astilleros con mucho prestigio que se han especializado en buques de alto valor añadido como los oceanográficos o yates, barcos que no son sólo acero sino mucha tecnología. Además, no solamente tenemos astilleros sino una base de subcontratas muy potente que permite fabricar este tipo de buques.
¿Cómo se ve el sector desde fuera?
Hemos tenido unos años con poca carga de trabajo, se derivó mucha actividad hacia países de Asia y a Turquía. En estos momentos el armador europeo está huyendo del mercado chino por la inestabilidad que hay allí y el turco está teniendo unos importantes incrementos de costes por la alta inflación que tiene. El armador está volviendo ahora a su origen, aquí. Somos la mayor potencia europea en construcción naval.
¿Cuáles son los barcos más demandados en estos momentos?
Hay una demanda muy grande de todo tipo de buques, pero en Vigo nos hemos especializado en barcos de alto valor añadido y muy tecnológicos donde otros astilleros no pueden entrar precisamente por la falta de conocimientos y de tecnología para construirlos.
¿Cómo va a ser el barco del futuro?
Es una gran incógnita. Uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta el buque del futuro es el de la reducción de emisiones y combustibles alternativos, ese es el camino que se está trazando. La gran dificultad es que haya una cadena de suministro para el uso de los combustibles alternativos y también está la eficiencia energética para que el buque se comporte mejor desde el punto de vista de la hidrodinámica. Otra parte importante es la comodidad de la tripulación, actualmente se dan unas condiciones de habitabilidad muy buenas en parte por la escasez de gente que quiere ir a bordo de un buque. Hay que darles facilidades.
¿La escasez de empleo cualificado también afecta a la profesión de ingeniería naval?
Sí, hay una falta muy importante, no sólo de ingenieros porque hay otra rama por debajo que es también muy relevante y que escasea que son los delineantes. El trabajo de diseño naval es de los ingenieros y delineantes. En el diseño de un barco entran muchos ingenieros, navales, industriales o electrónicos y en todas las ramas hay escasez. Se espera que en los próximos cinco o seis años en España se necesiten unos 2.000 ingenieros navales y somos 3.000 en estos momentos en toda España.
¿A qué cree que se debe esta falta de personal?
Creo que la ingeniería está poco valorada, son estudios duros que luego no se ven compensados en la mayoría de los casos ni económicamente ni en la valoración personal.
¿Las empresas se los rifan?
En estos momentos hay una gran demanda sí, nosotros vamos actualmente a las escuelas universitarias por si hay gente de los últimos cursos a la que le quede una o dos asignaturas para poder ir entrenándoles. Estamos volviendo a algo que pasaba en los años 60 y 70, reclutar en los últimos años de la universidad.
¿En el diseño de cuántos buques participó?
Muchos, 200 o 300. Me especialicé en yates y en buques de vela, pero diseñé todo tipo de barcos, como los de pasaje o portacontenedores. En realidad un proyecto no lo hace una persona sino un equipo.
¿Cuál ha sido el barco más complejo en el que trabajó?
Uno de los barcos más complejos, quizás no desde el punto de vista técnico, pero sí desde el punto de vista de conseguir el objetivo final del armador, fue un yate construido Vigo, el ‘Pegaso’ en el astillero Freire. De ese buque fui el director del proyecto y costó mucho por la falta de cultura de construcción de yates, pero la verdad es que salió un barco espléndido y me gustó mucho ese trabajo. Otro que marcó un punto muy importante en mi carrera profesional fue el diseño del buque escuela ‘Unión’ perteneciente a la Marina de Guerra del Perú. Es el segundo buque de vela más grande que hay navegando en el mundo.
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