Gonzalo Caballero: “Estar en la UVigo es una forma excepcional de trabajar por un Vigo y una Galicia mejor”
El nuevo catedrático de Economía Aplicada de la UVigo lleva dos años alejado de la política
Gonzalo Caballero (Ponteareas, 1975) accedió recientemente a la cátedra de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo, el máximo rango al que un docente e investigador puede llegar, apenas dos años después de volver de un ‘hiato académico’ de siete años en los que se dedicó a la política.
¿Cómo fue la transición de vuelta a la vida docente?
Estuve siete años con actividad política a primer nivel, primero en la dirección del PSdeG y después en el Parlamento de Galicia, y eso me exigió una enorme dedicación. Pero yo me he dedicado a la universidad profesionalmente por vocación y cuando el partido eligió otra dirección política, me pareció que no debía mantenerme en otras responsabilidades públicas y volver a mi vida universitaria en mi facultad, en la Facultad de Económicas de la Universidad de Vigo. Y el balance ha sido muy satisfactorio, porque creo que hay que dedicarse a la política para servir, no para servirse, pero es muy positivo también tener una actividad profesional propia a la que poder volver para que la política no sea un medio de vida, sino un servicio. Y después de estos dos años de reencuentro estoy muy satisfecho y a plena dedicación académica.
¿Qué significó para usted acceder a la cátedra de Economía Aplicada?
Es una fase más, como la de tantos docentes de la UVigo, que desarrollamos nuestra actividad día a día dedicados a la docencia, a la investigación y a la transferencia. Mi idea siempre fue intentar estudiar la economía, la sociedad y la política porque es necesario comprender la realidad para poder cambiarla. Y esa ha sido mi dedicación, mi vocación, y esa ha sido la razón por la que yo me he dedicado a la vida académica, en la que voy a seguir trabajando por entender el mundo para poder cambiarlo y ayudar a que haya una vida más próspera para todos.
Tras tantos años, ¿qué es lo que más disfruta de esta profesión?
Yo disfruto mucho el contacto con los estudiantes, pero también la investigación, el estar pensando en aquellas ideas que nos pueden ayudar a entender mejor la sociedad, en entender cómo los países pueden evolucionar hacia una mayor prosperidad económica, en cómo los países pueden intentar trabajar para conseguir un medio de vida más digno para el conjunto de sus ciudadanos. En definitiva, estudiar la economía es estudiar la causa de la riqueza de las naciones, como decía Adam Smith, y es estudiar también cuestiones fundamentales como la desigualdad, la prosperidad, el bienestar, en definitiva, los medios económicos que nos permiten ser más dignos.
¿Quién diría que es su referente en materia económica?
Bueno, como he dicho, yo tuve la oportunidad, antes de finalizar mi doctorado y después de finalizar mi doctorado, estuve como visiting scholar en la Washington University in St. Louis y mi referente fundamental era el profesor Douglass North, que ha sido uno de los economistas más brillantes y de mayor impacto en la ciencia económica y en el conjunto de las ciencias sociales y que permitió en las últimas décadas una revolución en el pensamiento económico que ha sido reincorporar el papel de las instituciones a la agenda principal de investigación de los economistas. Es decir, que entendiendo las instituciones como las reglas de juego de un país, para que un país vaya bien necesita tener buenas instituciones. Esto que parece así muy simple, lo cuento de una forma muy didáctica y muy sencilla, es un eje central de la ciencia económica en la actualidad y para entender, pues por ejemplo, por qué Norteamérica ha tenido un desarrollo económico mucho más empujante y fuerte que otros países de Latinoamérica.
Vivimos en una época de gran polarización. ¿Qué papel cree que deben tener las universidades ahora?
Bueno, vivimos en un mundo lleno de fake news entre las que a veces es difícil distinguir entre lo que es veraz y lo que es falacia. Y por lo tanto la universidad tiene que ser un eje central, un faro moral de referencia para la ciudadanía que nos permita discernir la realidad de la falsedad y formar a ciudadanos críticos y reflexivos. Cuando a veces no sabemos qué es lo que podemos creer, las universidades tienen que ayudar a la ciudadanía a tener un juicio crítico y opiniones solventes. Por eso el trabajo universitario es más importante que nunca. La universidad tiene un papel crucial para ayudar a configurar una opinión solvente, racional, testada, que fomente el debate de ideas, el debate de argumentos, pero que deje atrás todo lo que suponga fake news, bulos, mensajes interesados no basados en la realidad y desde luego lo que suponga intolerancia. La universidad debe también ser un faro de referencia en valores de tolerancia.
En la ciudad de Vigo, ¿qué relación debería tener la Universidad con la ciudad?
El Vigo del siglo XXI no puede entenderse sin la UVigo. Han salido ya más de 100.000 titulados de allí y por lo tanto el futuro de Vigo va indisolublemente unido al futuro de su universidad y trabajar en la UVigo es también una forma extraordinaria de poder trabajar por un Vigo y una Galicia mejor.
¿Hay algún logro que se sienta especialmente orgulloso?
Yo he trabajado sobre distintos ámbitos y algunos de mis artículos publicados a nivel internacional son citas clásicas, hoy por hoy, para trabajar, por ejemplo, sobre el papel de las instituciones y del cambio institucional en las sociedades. Pero en cuestiones más aplicadas he trabajado sobre la evolución de la economía española y de las instituciones de la economía española o, por ejemplo, he explicado el funcionamiento del Congreso de los Diputados en España desde un modelo de organización industrial que permite comparar el funcionamiento de nuestro Congreso con el de otros como la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Y buena parte de esos trabajos han sido material docente que han estudiado cientos de estudiantes en universidades españolas.
De darse el caso, ¿le gustaría volver a la política?
Estoy plenamente satisfecho en mi trabajo docente e investigador. Me apasiona la vida universitaria y tengo una vida profesional muy satisfactoria dedicada plenamente en la UVigo a mis tareas docentes y académicas. A la vez, tengo un claro compromiso de vocación pública. Trabajar en la universidad es un servicio público. Es una forma de trabajar por mejorar la sociedad. Pero, desde luego, tampoco voy a hacer ningún compromiso taxativo en cualquier circunstancia. El mundo es muy cambiante y yo tengo también un compromiso público con Galicia y con Vigo para trabajar por la igualdad, por el bienestar, por la prosperidad. Y si en algún momento se diesen las circunstancias de que fuese necesaria mi presencia para impulsar un proyecto de futuro en algún ámbito, lo tendría que sopesar y estudiar.
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