Genma González: “Descubrí el remo hace tres años; al ser para bien, no es tarde"

La deportista de O Rosal Genma González obtuvo las dos medallas de oro en juego en el Campeonato de España de remo indoor

Genma González: “Descubrí el remo hace tres años; al ser para bien, no es tarde" | Atlántico

Genma González (O Rosal, 24 de agosto de 1995) se impuso en las dos distancias del Campeonato de España de remo indoor disputado hace una semana en Cartagena. Comenzó en este deporte hace tres años y “pronto me di cuenta de que se me daba bien el ergómetro”. En 2026, se hizo con el título de Galicia y con el estatal.

¿Cómo llegó al remo?

Esta es mi tercera temporada como remera y las tres en Robaleira. Salió el proyecto de lanzar un equipo femenino sénior con gente que no sabía remar y con otra que lo había hecho, pero de joven y ahora volvía. Descubrí que se me daba muy bien el remoergómetro, mucho más que el propio remo. Estoy avalada por mi cuerpo porque soy muy alta y eso me va bien. Pude haberlo descubierto antes, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Fuimos sacando adelante el equipo de banco fijo y, como la máquina de remo indoor se me daba bien, me anoté el Campeonato de Galicia y lo gané. También el año pasado y en el actual, de forma que decidí ir al de España.

Descubrió ese amor con el ergómetro entrenando.

Básicamente. Es cierto que había tenido algún que otro contacto con él en el gimnasio, pero ahí la técnica es nula. Una vez que entras en remo, aprendes a llevar al límite el cuerpo, que todavía estoy trabajando en ello. Y busco aprovechar al máximo mi altura. Lo primero en lo que te fijas es en los números porque la máquina no miente. Si los datos son buenos, es porque lo estás haciendo bien. Era llamativo porque la distancia con mis compañeras, que habían empezado al mismo tiempo que yo, era amplia. Además, vimos los tiempos de la gente que había ganado en años anteriores y nos dimos cuenta de que podía estar en medalla. Y así fue.

La primera me llegó a sacar veinte metros, pero sabía que era una distancia que podía neutralizar”

¿Cómo entrenó este estatal?

Requiere mucha dedicación. Lo hacemos cinco días a la semana y después pasamos a seis cuando la competición está cerca. Y, finalmente, todos los días. Esta temporada es la primera que me centro en exclusiva en el indoor porque no pudimos sacar embarcación de banco fijo. Es más sufrido porque entrenas en solitario. Soy yo contra la máquina. Cuando estás acompañada, siempre se lleva mejor. Por los resultados, me fue mejor de lo que mi cabeza indicaba, pero es cierto que lo más complicado es mantenerse centrada. Es lo más difícil.

¿Cómo es una competición de remoergómetro?

Este Campeonato de España tenía dos distancias. La convencional, que es de 2.000 metros, y una sprint de 500. En mi caso, sentí muchos nervios, pese a ser mi segunda vez en un Campeonato de España. Siempre me pasa en competición. Haces un calentamiento para poner el cuerpo en acción porque, si intentas hacerlo con la prueba, cuando te das cuenta, ya terminó. Para mí son siete minutos de competición y, si comienzas mal, ya puede fallar la cabeza. Es una sala con muchos competidores y tú tienes tu pantalla del ergómetro, que es pequeña y observas tu ritmo, el de la que va por delante tuya y el la que va por debajo. Enfrente ya ves una televisión en la que ves los nombres de los participantes con un barco que va avanzando. Pone la marca y lo que queda. En mi caso, yo siempre veo mi pantalla y mi media porque, al entrenar, trabajas la media que quieres conseguir. Es la gran referencia. A mí me falló un poco, pero fue bien. Tanto en el Gallego como en el de España, me pasó lo mismo: me costó arrancar la máquina y hasta mitad de recorrido no me puse primera. Por cierto, vi que iba a un máximo de veinte metros y siempre pienso que esa distancia es recuperable. Esa mentalidad me ayuda a remontar si el inicio no sale bien.

¿Cómo es entrenar en solitario?

Al principio, me costó porque nunca había estado en esta situación. Había hecho varios deportes de equipo, pero nunca ninguno de forma individual. Entonces, no estaba acostumbrada a entrenar en solitario. La verdad es que siempre intentaba ir al club a las horas que iban los cadetes o los juveniles porque, pese a que no hacía lo mismo que ellos, sí que me sentía acompañada. El ir a tu lado y el ruido ayudan. Son series en las que pones el cuerpo al límite y si no vas acompañada, se hace muy, muy duro.

"Mi fuerte es la constancia; hasta mitad de la prueba no conseguí ponerme primera"

¿A qué ritmo va en un 2.000 a tope?

Aunque haya ganado el Campeonato de España, ha sido uno de mis peores 2.000 metros. Normalmente, mi ritmo está entre 1:47 y 1:48 cada 500 metros, que es la referencia que se utiliza. Mi objetivo suele estar ahí, pero el año pasado logré bajarlo a ese 1:47, y esta temporada no pude. Siempre voy por debajo de 1:50 y, ahí, lo máximo que se pueda. En competición, tengo una táctica de constancia. En la experiencia que tengo, me di cuenta de que los remeros suelen morir bastante en el tramo final. Por ello, sí que intento comenzar fuerte para arrancar, pero después mantener, mantener… Pero siempre hago eso porque mi punto fuerte es la fuerza y no la rapidez. Para hacer remoérgometro voy demasiado baja de ritmo. Voy a 30 y 31 y, al final, puedo llegar a 35 o 38. Me cuesta mucho subir la frecuencia. En la serie corta de 500 metros, iba a 35 o 38, con el resto de rivales por encima de las 40. Si yo lo hago, a los 250 metros ya exploto. Al final, se ensaya entrenando y cada una tiene su marcha. Para mí es mucho más sencillo tener mi plan, con mi media, y no fijarme en el puesto.

¿Por qué decidió entrar en remo?

Lo conocía porque en A Guarda es de los deportes principales y mi pareja rema desde hace años. Aunque todo el mundo piensa que entré por él, lo hice porque una amiga de la infancia me anotó. Ya había jugado con ella a balonmano y estaba entre volver al balonmano o buscar otra cosa. Llevaba dos años en el gimnasio, ya que me aburría porque la competición me motiva. Apareció esta opción y la verdad es que la experiencia de remar al aire libre es muy bonita. Se la recomiendo a todo el mundo. Estar en medio del mar, con tus compañeras, el barco y los remos está muy bien. Sí es cierto que se mueve todo. Los primeros días sí que pensaba que, si se hunde, todos sabemos nadar y nos podemos ir a la playa. Te ves muy pequeño entre los barcos.

¿Costó adquirir la técnica?

Las olas también te van enseñando a remar. Según entre, tienes que hacer una cosa o la otra. Una vez nos llegó a entrar un pez en la embarción. No me arrepiento de haberme apuntado. No pudimos reunir un equipo esta temporada porque entre el trabajo y la familia no logramos llegar a un acuerdo para entrenar tiempo juntas, que es algo clave. Como se vio que no iba a salir un barco, al menos, en principio, sí que aposté por el remoergómetro. Al ser sola, no tenía que esperar por nadie y se da el hecho de que la Federación Española saca un certamen de remo indoor en otoño. Son tres jornadas con distintos formatos y me apunté para tener un objetivo esos meses. Me mantenía motivada.

Mi novio rema y la gente piensa que empecé por el, pero no; entré porque también lo hizo una amiga de la infancia"

Voy hacer la broma. Ahora le enseña las medallas a su pareja.

Sí, sí. Le puedo decir que llevo menos años que él en el remo y tengo el oro en el Campeonato de España. Pero bueno, vivió los años buenos de Robaleira en categorías inferiores y tiene algunas en banco fijo.

¿Se plantea remar en trainera?

Es complicado. Tengo ganas de remar en trainera porque es el barco que mejor se me adapta porque soy alta. Para el batel, me salgo del tamaño, y en la trainerilla, sí que ya noté que me iba mejor. Lo que sucede es que, a día de hoy, trabajo en la restauración y en verano es cuando más tarea tengo. Hablé con algún club. En los dos últimos años me ofreció Astillero ir a hacer las pruebas, pero por temas personales, no fuí. Supongo que no me llamarán más… Este verano sí que me planteo remar aquí en el sur de Galicia, pero no lo tengo claro. No sé cómo me adaptaré al cambio porque las dos temporadas anteriores lo fui compaginando. No obstante, mis compañeras y mi pareja me dicen que sí, que el cuerpo se adapta rápido. Y, además, estoy en buena forma.

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