Esther Amaro: “Ver el eclipse sin proteger los ojos puede causar una ceguera irrecuperable”
"Llevo muchos años trabajando en esto y estoy viendo que la miopía se está adelantando en edad", asegura la presidenta del Colegio Ópticos de Galicia
Esther Amaro es la presidenta del Colegio de Ópticos Optometristas, una rama diferenciada de la oftalmología donde ambas tratan el ojo humano, pero no de la misma forma. Su formación y sus consejos son vitales para observar el eclipse total del próximo 12 de agosto.
¿Percibe más movimiento en la óptica por el eclipse?
Ha generado mucho interés. Llevamos ya meses trabajando con ello, porque es algo que no pasa desde hace muchos años y va a tardar en pasar. Desde el colegio siempre que hay un evento de este tipo, como agentes sanitarios encargados de la salud visual, tenemos por delante una labor importante de prevención. Es un acontecimiento muy bonito, pero tiene que ser seguro. Intentamos formar para que se tomen muchas precauciones a la hora de verlo.
¿Sólo se pueden ver con seguridad a través de gafas homologadas?
Exacto. Nunca gafas de sol, porque además dilata la pupila y entra más rayos ultravioleta e infrarrojos. Es mucho peor que no llevar nada. Usar solo las gafas específicas y homologadas, en cualquier óptica la pueden tener. Y observar el eclipse con mucho cuidado. No vale la radiografía, ni gafas de sol. Esto es serio, ver el eclipse sin proteger los ojos puede causar una ceguera irrecuperable.
¿Tanto puede dañar al ojo solo unos segundos de observación sin protección?
Puede quemarse una zona de la retina y provocar que haya una zona oscura en la visión que no la recuperes. Ni con operación. Además, el problema con la retina es que no duele. No tenemos receptores del dolor. Entonces, no te enteras de que te estás quemando, solo cuando de repente vemos una mancha oscura y negra. Hay que tener mucho cuidado, es muy grave lo que puede llegar a pasar.
¿Cómo es la mejor manera de ver el eclipse?
No puedes quedarte todo el rato a observar el eclipse. Lo ideal es ponerse las gafas, mirando al suelo, y levantar la vista unos treinta segundos. Luego, vuelvo a bajar la mirada y las quito. Esa sería la forma más segura. Se dicen que treinta segundos es lo mejor. No hay necesidad de estar más tiempo, ni de hacerlo sin protegerse.
Las pantallas y los teléfonos se han convertido en nuestro día a día. ¿Eso empeora la visión?
Llevo muchos años trabajando en esto y estoy viendo que la miopía se está adelantando en edad. Antes, ver niños miopes era muy raro. Ahora, el 20% de los niños de 7 años son miopes. Eso es muchísimo, y ese ojo va a seguir creciendo y se va a hacer más miope. Es un cúmulo de cosas, no solo las pantallas. El problema es que estamos trabajando la visión de cerca, cuando el ojo está diseñado para ver al horizonte. Estar con el teléfono, con pantallas, conlleva menos actividad de salud en el niño. Y no se hacen actividades al aire libre. Eso hace que las miopías se disparen. Ser miope no pasa nada, el problema es si se superan las 6 diotrías y hay una serie de patologías asociadas a la miopía que nosotros tenemos que intentar que no avance.
¿Está cerca de que los ópticos optometristas estén dentro de la Atención Primaria?
No va muy bien. Para nosotros es fundamental entrar en la Atención Primaria, creo que podemos solucionar un montón de cosas. Tuvimos la experiencia de un convenio firmado con Sanidad y el Sergas, donde hicimos esa atención en establecimientos de óptica. Vimos que la mayoría de primeras consultas de oftalmología son temas que podemos resolver los optometristas. Eso ayudó a relajar las listas, no hubo una sola queja. Ese convenio se tumbó. Intentamos hacer uno nuevo, basando en que hay que mejorar siempre la Atención Primaria. Y seguimos luchando.n
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